Señor Director:
Señor Director:
En agosto de 1969 llegaron a Catamarca las veinticinco primeras familias de colonos con las cuales se puso en marcha la flamante Colonia Nueva Coneta, localizada en el Valle Central, departamento Capayán. La provincia mostraba orgullosamente al país el primer paso de un espectacular programa de desarrollo agroindustrial de este valle. El acto oficial se hizo el día 9, para lo cual se montó un palco en la intercesión de las calles uno y ocho. Es decir, esta semana cumplió 52 años.
Un año después llegaron 60 nuevos colonos, y a fines de 1971 la Colonia tuvo las 140 familias de agricultores previstos en el proyecto inicial. El sistema con el cual se definió la infraestructura general de la Colonia, incluido el del riego, fue inspirado en un programa similar existente en el lejano Israel. Desde su inauguración, y gracias al amplio conocimiento agrícola que cada colono trajo más el ahínco familiar, rápidamente la Colonia producía verduras y hortalizas de excelente calidad en cantidades asombrosas.
Un ejemplo de dedicación fue el agrónomo don Alfredo Carabús; sin él no existirían las cortinas rompe vientos que caracterizan a la Colonia. Su empeño en plantarlas, regarlas y cuidarlas fue extraordinario. Podría ser considerado como el “padrino pos mortem” de la actual comunidad.
Esas cualidades llevaron de inmediato a la Colonia (como a la provincia) a ser referencia de producción de materias primas agrícolas de excelente calidad y rendimientos. El posicionarse frente a los mercados "en fresco" con cantidades nunca antes vistas, impulsó la interacción con empresas consumidoras como por COFILAR, de Chilecito, adonde, diariamente, salían decenas de camiones con tomates para envasar, o la Internacional Compañía Nestlé, que contribuyó con la implementación de un laboratorio para luego consumir casi el 80% de los productos deshidratados que la Cooperativa Nueva Coneta Ltda. producía gracias al recupero de una planta deshidratadora que, por muchos años, estuvo paralizada en Polcos, Valle Viejo.
El parque de maquinarias y herramientas apropiadas que los colonos supieron insertar en sus actividades era envidiable dentro y fuera de la provincia. Más de 1.500 personas trabajaban directamente vinculadas con el área agrícola. En la deshidratadora de Polcos se trabajaba durante tres turnos diarios y eran 160 personas por turno. Los productos finales iban a fábricas de pastas frescas y secas de distintas ciudades del país. 800 toneladas de ajo deshidratado fueron exportadas a Europa por la firma Castro Hermanos, de Pompeya, Bs. As.
También la producción de tabaco y algodón fueron súper valoradas por las empresas que adquirían tales productos. El impacto positivo de la producción agrícola de la Colonia y, sobre todo, el conocimiento, la práctica y el sacrificio denodado de los colonos, impulsaron la producción en localidades como Huillapima y Valle Viejo. Pero un día llegó un gobernador llamado Hugo Alberto Mott, y en su primer discurso dijo que la peor herencia recibida por su gobierno eran las colonias. Impuso esa pésima expresión en todas las actividades y la provincia agrícola-industrial, que mostraba elogiosos pasos de crecimiento, inició un descenso espectacular.
El canal matriz que conducía el agua de riego mermó drásticamente su caudal. La batería de pozos para extraer agua subterránea y recuperar esos caudales nunca funcionó. Alguien se robó los cables, decían. Las colonias del Valle de Catamarca representan la más cruel, nefasta y aterradora incoherencia de los gobiernos que se sucedieron. Hoy es, simplemente, el mayor cementerio de esperanzas, sueños y realizaciones que una vez impulsaron el prestigio de nuestra querida Catamarca.
Como mudo testigo de ese fracaso, el cartel público que señaliza el ingreso a la Colonia Nueva Coneta ahora tiene un "valor agregado". Alcanza con observar atentamente la fotografía que ilustra esta nota: ¿es además la “Capital Provincial del Polo”?
Confieso que me enorgullecen estos recuerdos, pero duelen el alma y la mente. Hago llegar a los colonos, familiares y descendientes en general, mi abrazo limpio y gigante en este nuevo aniversario de la Colonia Nueva Coneta.
Ojalá se sientan como me estoy sintiendo, honrado por haber sido y pertenecido a la comunidad que dio todo por la Colonia, y que los chicos que allí estudian inserten esta historia en sus memorias porque, simplemente, les pertenece.
Ricardo A. Brizuela
DNI 8.204.509
Iguazú, Misiones
P/D: Escribo como excolono, exsíndico de la Cooperativa Nueva Coneta, exrepresentante de la Provincia ante COTEI (UIA) y exinterventor de la Dirección Provincial de Colonización.