Quejas. El diputado provincial Fernando Baigorrí lamentó que no se trate su proyecto sobre salud mental.
El diputado provincial Fernando Baigorrí, presidente del bloque del MID, planteó su preocupación por los problemas de salud mental que crecen entre la población adolescente y se quejó por la falta de tratamiento de una iniciativa suya relacionada con el flagelo.
El legislador lamentó la indiferencia parlamentaria ante lo que “ya es una emergencia social”.
“Hace semanas presenté en la Cámara de Diputados un proyecto integral de Salud Mental Escolar de 37 páginas. Un trabajo serio, construido después de meses de análisis, consultas, estudio de legislación, estadísticas y una realidad que vemos cada vez con más frecuencia”, informó.
La iniciativa, indicó, busca implementar herramientas de prevención y capacitación, protocolos de actuación y equipos especializados dentro del ámbito educativo.
“Seguimos leyendo noticias que confirman lo que muchos docentes, familias y profesionales vienen advirtiendo desde hace tiempo: nuestros adolescentes están atravesando una crisis emocional que ya no puede seguir siendo minimizada”, dijo.
Las recriminaciones de Baigorrí a la inacción legislativa se hacen eco de la evolución de un preocupante panorama. La secretaria de Salud de la Capital, Fernanda Lagoria, informó que las consultas vinculadas a salud mental de los estudiantes superan a las patologías físicas en el sistema educativo municipal.
Como titular del bloque del MID y del partido, Baigorrí tiene a su alcance una herramienta que sería atinado utilizar para contribuir a acrecentar la conciencia sobre lo imperioso de avanzar en respuestas del sector público a la demanda por patologías mentales en la sociedad y la clase política: su compañero de bancada, Javier Galán.
El MID no puede aprovechar la influencia de Javier Galán para posicionar su agenda legislativa. El MID no puede aprovechar la influencia de Javier Galán para posicionar su agenda legislativa.
La eficacia de la estrategia que Galán despliega en la redes sociales para promocionarse y, últimamente, eludir las respuestas a su complicada situación judicial, podría ser muy útil para generar consensos en torno a la problemática de la salud mental que agobia a un número cada vez mayor de familias catamarqueñas y está estrechamente relacionada con las adicciones y los suicidios.
Tal vez a Baigorrí todavía no se le haya ocurrido pedirle a su colega contribuciones de este tipo, que podrían resultar muy influyentes. Es un potencial para incidir en la agenda pública que el MID desaprovecha, enredado en las peripecias penales y administrativas de su figura estelar.
El proyecto de Baigorrí es pertinente y amerita una discusión seria y profunda en la Legislatura. Sin dudas su impacto sería más significativo y virtuoso que el de varias de las estrafalarias propuestas que otros dirigentes políticos en busca de visibilidad promueven a través de las redes sociales, sin alcanzar los resultados que Galán viene obteniendo en su afán de posicionarse como víctima de las mefistofélicas maquinaciones del oficialismo y la casta política en general.
Si la caridad bien entendida debe empezar por casa, los reproches de Baigorrí por el cajoneo de su propuesta tendrían que dirigirse primero a quien más posibilidades tiene de instalarlo, que es el influencer Galán.
Lamentablemente, toda la energía del diputado está concentrada en este momento en desviar el foco de atención de sus responsabilidades particulares por los supuestos abusos, exacciones ilegales y peculados de servicios que se le achacan, defender sus fueros parlamentarios y trasmitir una imagen de filántropo y payador perseguido.
Es una lástima que el poder de penetración del cuadro más célebre que tiene el MID se malogre en asuntos tan triviales, mientras el presidente del partido pena por la prescindencia parlamentaria ante lo que es un flagelo social.