miércoles 3 de junio de 2026
Recorridos

A la búsqueda de los Ermitaños Ancestrales

Por R. Alberto Avellaneda

La Saga de los Ermitaños de los senderos ancestrales del oriente catamarqueño está centrada en los Aleros de Los Basteones, en el Complejo Arqueológico del mismo nombre y en el Alero del Cacique Girón en el Complejo Arqueológico de Las Piedras, ambos en el dpto. Ancasti de la prov. de Catamarca, en el NOA. También la búsqueda del 2do.constituye la pataconeada más larga realizada desde el año 2010 cuando inicié la documentación fotográfica del arte o registros rupestres del oriente catamarqueño. La investigación comienza un 1ero de mayo de 2019 en Icaño, provincia de Catamarca, en el NOA, en la casa del amigo y guía Chíchí Acosta, dónde tras desayunar con mate cocido y tortilla al rescoldo, cargamos el Rocinante rojo con el equipo fotográfico, bastones de caminata, mochila con equipo de primeros auxilios y la infaltable inyección antihistamínicos para mordeduras de víboras y picaduras de insectos; galletas, caramelos energizantes y bidones de agua.

image
Alero del Cacique Girón.

Alero del Cacique Girón.

Debo aclarar que el regreso estaba previsto para el mediodía, ya que en la casa de Kaqui, primo del guía, nos esperaban con un lechoncito a la parrilla y empanadas fritas en grasa en olla de hierro preparadas por Gladys, esposa de Chíchí, en compañía de hijas, nietos y yernos de la flia. Partimos en la fresca mañana icañera al norte por la ruta 7, hasta el desvío hacia la izquierda de la senda hacia Las Jarillas. Al llegar a la entrada al Campo de las Piedras, dejamos el auto a la sombra de un frondoso tala. Cargados iniciamos la caminata de 4 km en subida hacia el Alero de la Media Naranja.

La revisita al sitio que me hizo conocer a los 4 años el abuelo paterno Basilio, permitió nuevos registros fotográficos y la toma de medidas del alero, con sus 25 m. de norte a sur y de oeste a este. La sorpresa vino al medir el registro de las 2 víboras que parecen rodear un pequeño felino ubicadas en la cúpula interior: tenían 2,5 m. Seguimos en bajada 2 km hasta el arroyo del Saladillo y al sitio Aguas de La Ensenada. Luego en subida de 2 km para llegar al Alero de la Piedra del Dedo, y 3 km para los Aleros de Las Galerías y de Los Cueros.

image
Alero de Los Cueros.

Alero de Los Cueros.

Hasta aquí era terreno que ya había transitado. Entonces apareció el conocimiento y la destreza del guía. Chichí conocía estos parajes desde su infancia, ya que siendo chico tenía la responsabilidad de cuidar la majada de cabras y pastorear los caballos de la flia. En las conversaciones durante la caminata me enteré que su flia sirvió de guía para ubicar sitios con arte o registros rupestres al maestro ancasteño Amalio Correa Soria, al maestro icañero Nicolas “Nito” Tejada y al dr. Alberto Rex González.

Lo que también apareció en la pataconeada fue la diferencia en el aguante para la caminada. Hecho unos 7 km, Chíchí me dejó apoyado en el tronco de un gran algarrobo, y machete en mano siguió abriendo senda hacia el norte. Cuando terminaba el paquete de galletas y el contenido de una de las cantimploras, volvió Acosta y me invitó a recorrer los 8 km finales hasta el Alero del cacique Girón. La gran piedra que le sirvió de vivienda al ermitaño estaba ubicada en un frondoso bosquecillo de cebiles, talas, mistoles y breas.

El alero tiene una entrada abierta hacia el oeste, y en el interior en la pared norte se encuentran los registros pictográficos. En la parte inferior, en color, se observa una representación que podría ser una gran pipa o un jarrón, ya muy deteriorada. En la parte superior están las imágenes de un camélido y de un jabalí. En la parte trasera del alero que mira al naciente se aprecian las siluetas de dos camélidos.

Estos registros evidencian la gran importancia y trascendencia que tuvieron para este originario los camélidos y la fauna típica de la zona, que les proporcionaba carne, grasas, lana para los tejidos de la vestimenta y tendones para su subsistencia. Acosta proporcionó datos sobre el cacique Girón invalorables. En conversaciones con su padre, tíos y abuelos sobre la edad de los parientes y las leyendas que conocía la flia. pudieron establecer que el cacique Girón estuvo viviendo en el alero alrededor de 1850. Otro tanto sucedió con el Ermitaño de Los Basteones.

Celestino López, actual dueño del predio, me contó que la hija del propietario original le dio datos que atesoraban los mayores de la flia. sobre el Ermitaño que vivía en el alero que contiene la piedra tallada con hoyuelos que forman la imagen del Hombre Pájaro. Los recuerdos ubican al Ermitaño residiendo en el paraje que tiene una hermosa y cristalina vertiente permanente alrededor de 1840.

image
El Hombre Pájaro.

El Hombre Pájaro.

Luego de la documentación fotográfica del alero del cacique Girón y el reparador descanso, emprendimos el regreso de 26 km. en busca del Rocinante rojo, saboreando por anticipado el lechoncito y las empanadas que nos esperaban para festejar el día del trabajador. La vuelta de un solo tirón y con un sol camino al descanso por las riberas del Arroyo del Saladillo fue otro cantar, que no impidió documentar la flora de la zona.

Cuando faltaba 1 km para llegar a la entrada al Campo de Las Piedras donde dejamos al rojo Rocinante, busqué el tronco de una brea para descansar y le pedí a Chichí que llegue hasta el auto y traiga agua. Ya hidratado y con el anochecer pisándonos los talones iniciamos el regreso a Icaño, donde nos esperaba la sorpresa de encontrar la casa de Kaqui a oscuras y cerrada.

Así termina ese caminado de 52 km del 1ero de mayo de 1919, pero con la promesa de un adormilado Kaqui de preparar para el mediodía siguiente un chivito a la parrilla y comprometerla a Gladys que prepare otra partida de empanadas fritas en grasa en olla de hierro y que reúna nuevamente hijas, yernos y nietos para festejar el día del trabajador que nos debíamos de la jornada anterior.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar