sábado 25 de julio de 2026
Opinión

¿Divisiones formativas o divisiones destructivas?

Por Jonathan Chocobar

El fútbol formativo debería ser el lugar donde los chicos aprendan valores, respeto, compañerismo y amor por el deporte. Sin embargo, lo que presencié en una jornada de inferiores dejó una sensación completamente opuesta. Vi lágrimas, frustración e impotencia en niños que terminaron pagando las consecuencias de decisiones ajenas a ellos.

Es momento de preguntarnos si Catamarca realmente está preparada para dar el salto al fútbol nacional. Y la respuesta, al menos desde las divisiones inferiores, parece estar lejos de ser positiva. No alcanza con trabajar sobre la Primera División cuando la base necesita una profunda reestructuración.

El esfuerzo de entrenadores, jugadores y familias durante toda una temporada no puede quedar condicionado por arbitrajes que exceden el margen del error humano. Tampoco por dirigentes que, muchas veces, parecen priorizar otros intereses antes que la formación de los chicos. Cuando el resultado importa más que el aprendizaje, el fútbol pierde su verdadero sentido.

También hay una responsabilidad de los adultos que rodean este deporte. Algunos padres viven los partidos con una competitividad desmedida, olvidando que quienes están dentro de la cancha son niños que recién comienzan a recorrer su camino.

Catamarca tiene talento. De eso no hay dudas. Lo que falta es construir un ambiente donde ese talento pueda desarrollarse con transparencia, respeto y reglas claras. Si realmente se pretende que la provincia vuelva a tener representantes en las grandes categorías del fútbol argentino, el cambio debe empezar desde abajo.

Porque las divisiones inferiores no están para fabricar campeones de un fin de semana. Están para formar personas y, luego, futbolistas. Mientras ese objetivo siga pasando a un segundo plano, será muy difícil pensar en un crecimiento genuino del fútbol catamarqueño.

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