sábado 19 de septiembre de 2026
Cara y Cruz

Otro hit de Pato Depósito

El de la senadora Patricia Bullrich es un caso único en el ecosistema libertario, donde nadie puede jactarse como ella de haber desafiado tan pública e impunemente la iracundia de Javier Milei y las ponzoñosas represalias de la hermanísima Karina.

Su última insubordinación incluyó el detalle artístico de resignificar el tema “No me importa” de Lali Espósito. Se trata de la artista bautizada Lali “Depósito” por el líder libertario, que asume, gozoso y sin complejos por adoptar una caracterización acuñada por el zurdo Arturo Jauretche, el rol de profeta del odio.

El título del tema seleccionado ya es bastante decidor. Bullrich difundió el video tarareándolo al día siguiente de recriminarle al Sanedrín de la mesa política libertaria el desaire de no haberle informado sobre los recortes en el área de Discapacidad incluidos en el Presupuesto 2027. O sea: la opinión de Milei y su runfla de alcahuetes sobre las críticas que les había hecho pocas horas antes le preocupan tan poco que no tiene inconvenientes en exponerse disfrutando una canción de la detestada Lali, que encima se titula “No me importa”.

Acabada obra del arte de injuriar sobre el que ensayó Borges. La senadora desconfía de la competencia de los libertarios para interpretar sutilezas y se inclinó por lo explícito, aunque sin alcanzar las cumbres de exquisitez escatológica de la poética presidencial. Otra señal de diferenciación.

Acompañó el posteo con el estribillo del tema: “sé que todos los pero tienen un por qué”, también claro sobre su circunstancia, pero ajustar el alcance político del mensaje requiere escuchar al menos la primera estrofa: “Sé que quisieran poder controlarme”.

El final provisorio del incidente confirma la solidez del blindaje que ha conseguido construir Bullrich. Milei le restó importancia a la controversia. “Es más, luego de la polémica escuché algunos temas y me gustaron”, dijo. Faltaría que interprete “Fanático” o “Payaso” en su próximo recital.

Desde las elecciones del año pasado, Bullrich mantiene una actitud acechante para aprovechar cualquier oportunidad propicia para exhibir autonomía política respecto de los Milei Desde las elecciones del año pasado, Bullrich mantiene una actitud acechante para aprovechar cualquier oportunidad propicia para exhibir autonomía política respecto de los Milei

Bullrich no fue tan lejos como para filmarse tarareando las canciones de la carismática Lali que ridiculizan al Presidente, pero si se siguen los acontecimientos desde las elecciones del año pasado, se advertirá en ella una actitud acechante para aprovechar cualquier oportunidad propicia a la exhibición de su rebeldía.

La aplicación de tal mecánica le ha permitido edificar un liderazgo propio dentro de La Libertad Avanza. No llega a ser un liderazgo alternativo al de Milei -todavía-, pero sí una autonomía anómala para la implacable ortodoxia libertaria. Es extraña la ausencia de vituperios de las huestes virtuales de las Fuerzas del Cielo hacia su persona. El Gordo Dan se abstiene de recomendar el fusilamiento de tamaña atrevida. A Victoria Villarruel ha de carcomerla la envidia.

Bullrich comenzó su escalada de diferenciación en el escándalo de Manuel Adorni. Fue la única que osó desmarcarse en público de la defensa cerrada que ordenaron los Milei, que los libertarios sostuvieron hasta que se produjo la humillante derrota de la renuncia a la Jefatura de Gabinete del ganador de las elecciones porteñas y crédito karinista a la alcaldía de CABA.

Después, Bullrich esgrimió la “objeción de conciencia” para negarse a votar el retiro del pliego aprobado en comisión para el Tribunal Oral Federal N° 3 de La Plata de María Verónica Michelli, rea de cuñadismo con el periodista Hugo Alconada Mon. El pleno del Senado aprobó los pliegos, pero Milei todavía no la designó.

Los sacrilegios bullrichistas incorporaron luego el reclamo para que los éxitos económicos que menea Milei se traduzcan en mejoras perceptibles en la vida cotidiana del común de los mortales, y la sugerencia de algún tipo de política para los asfixiados por el sobreendeudamiento y la mora crediticia. En el colmo de la herejía, también se resiste a odiar lo suficiente a los periodistas.

Ahora suma la afición a Lali. El último hit de Pato Depósito.

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