Pictografías de la Cultura Aguada en los Aleros de San Francisco (4° nota)
Por R. Alberto Avellaneda
En esta última de las 4 notas se describen las pictografías o registros rupestres que se encuentran en el Alero de Las Cuevas, departamento Ancasti. Llama la atención un conjunto específicamente dedicado al Culto de los Muertos. El cuarto de los aleros de San Francisco, ubicados en el departamento Ancasti, ocupa el extremo norte de una línea con orientación sudoeste sudeste que arranca en el sur con el Alero del Sapo, continúa con el Alero del Palo Borracho y sigue con el Alero de los Morteros, en el Complejo Arqueológico de la Nueva o Altos de La Resfalosa.
El Alero de Las Cuevas tiene confirmación ligeramente ovoide, de 15 por 20 metros, en un solo y compacto bloque pétreo. Está asentado sobre una placa también rocosa que lo eleva del suelo, surcado por cauces de arroyos secos que corren siguiendo la pendiente de oeste a este de las Sierras de Ancasti. Inmerso en un bosque de cebil que caracteriza a la zona, presenta una cubierta en forma de pátina de líquenes y musgos, con números claveles del aire en el extremo que mira al norte.
Es interesante destacar la proximidad, hacia el norte y en dirección a la localidad de Icaño, en el dpto. La Paz, provincia de Catamarca, NOA, del Complejo Arqueológico de la Vieja Resfalosa, en las inmediaciones de la localidad de Río Chico, en donde los guías turísticos Fernando Cisternas Avellaneda y Diego ACEVEDO durante la gestión de la intendenta municipal de Icaño Olga Santillán levantaron un interesante observatorio de pájaros a la vera de la Laguna del Cielo, lamentablemente en la actualidad vandalizada para robar la madera de las paredes y techo de la construcción que permitía desde las ventanas observar y documentar la rica y numerosa fauna de aves y animales naturales de la zona.
A diferencia de los Aleros del Sapo, del Palo Borracho y de Los Morteros, con los accesos mirando al sur y al este, el Alero de Las Cuevas tiene su entrada por el extremo norte. Tras subir con algún esfuerzo la placa rocosa sobre la que se asienta, se accede a tres pequeñas cuevas perfectamente confirmadas por la erosión en la roca. En la oquedad a la derecha de la entrada es observable una manifestación pictórica única en su tipo, con una representación en conjunto que no habíamos detectado con anterioridad.
Sobre la profusión de las representaciones icónicas de las imágenes del Sacrificador y de los Shamanes del Alero del Sapo típicas de la Cultura Aguada, de las iconografías impactantes del Sacrificador en el Alero del Palo Borracho y de las expresiones en oquedades creadas para la molienda, preparación de semillas del cebil con fines religiosos y alucinógenos y molienda de minerales y grasas para las pinturas del Alero de Los Morteros, como así también ausente en los Complejos Arqueológicos de la Piedra Grande de Ancasti (La Tunita), del Vallecito (La Toma), de Los Basteones, del Campo de Las Piedras la Vieja Resfalosa, las Salamancas de Albigasta, del Mojón, de La Candelaria o Cueva Grande, de Ramblones, de La Cueva del Diablo, del Garzón y de la bibliografía especializada del Mundo Andino Sudamericano.
Consultado los arqueólogos José Togo, Marcos Quesada, Domingo Názar, Guillermo de la Fuente, Hugo Puentes y Ezequiel Fonseca, solo el dr. Néstor Kriscautzky mencionó haber visto en una diapositiva el registro de una figura similar al Conjunto de la Muerte del Alero de Las Cuevas. El Conjunto de La Muerte incluye tres figuras realizadas con trazos gruesos de una pintura blanca lechosa, con un importante papel de nidos de pijis (avispas) a su izquierda.
Las pinturas de los extremos representan dos cabezas humanas y la del centro el cuerpo completo de un infante; la de la izquierda tiene un grueso parietal que se va estrechando hacia abajo, hacia la mandíbula, con una nariz grande con una ligera desviación en la parte central, sin indicación de boca pero si de finalización marcada de mandíbula. Los ojos están indicados con círculos pequeños, sin detalles de cabellos ni adornos cefálicos.
La estructura de la figura de la derecha presenta una forma ligeramente triangular, con mandíbula bien marcada. La representación de la nariz tiene una marcación más fina, con indicación bucal consistente en un pequeño punto. Los ojos son más destacados que en la figura de la izquierda y el trazo grueso sobre la frente estaría indicando un esbozo de peinado.
En las dos pictografías no hay señalamiento de cuello. La figura central del Conjunto de La Muerte representa un cuerpo completo de la apariencia de un niño, con torso y extremidades inferiores envueltos en una cobertura, con señalamiento de pequeños brazos. El rasgo distintivo lo da el trazo lleno de toda la representación, en donde las indicaciones de ojos y boca están dadas por la ausencia de pintura. Está pequeña figura lleva un adorno cefálico consistente en dos cuernos.
Aparentemente el panel del Conjunto de La Muerte, con la cabeza del hombre a la izquierda, la cabeza de la mujer a la derecha y el cuerpo entero del infante en el medio, estaba acompañado en la parte inferior de otras pinturas que los elementos corrosivos en la actualidad hacen imposible su identificación. De las dos pequeñas cuevas restantes que conforman el Alero, muy atacadas por elementos deteriorantes de las crecidas estivales de los arroyos, solo en la ubicada en la pared oeste es perceptible una pictografía incompleta de una llama.
Julio de 2025. Icaño, Río Chico, dpto La Paz; San Francisco, dpto Ancasti; San Fernando del Valle de Catamarca.