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“…y en otro tienen los güevos”

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28 de noviembre de 2021 - 01:05 Por Redacción El Ancasti

El debate sobre la regulación de las actividades financieras que involucran criptomonedas ha tomado en Catamarca un sugestivo derrotero. Quienes pretenden que la fiscalización estatal a las casas del rubro sea mínima, en el mejor de los casos nula, defienden lo que nadie ataca, mientras omiten referirse a las reservas que sí se plantean.

Si bien difícilmente el Martín Fierro pueda interpretarse como un manual de “trading”, y sin dudas jamás existió un gaucho “trader”, es lícito preguntarse si no se asiste a un despliegue de la estrategia utilizada por los teros “para esconder sus niditos”, explicada en esa obra: “en un lao pegan los gritos, y en otro tienen los güevos”.

Es obvio que nadie cuestiona las criptomonedas. El Gobierno propuso incluso crear   criptomonedas provinciales vinculadas con proyectos productivos, pero la idea no prosperó y fue saludada por el “silenzio stampa” de los que en desde hace unos meses acaudillan la evangelización virtual.

Lo que sí se sugiere es seguir de cerca las firmas que capturan depósitos para, según dicen, especular con criptomonedas. El cebo para atraer aportes es un interés desmesurado sobre lo depositado, que en Catamarca se disparó casualmente cuando ingresaron otros jugadores a competir en la cacería de inversores. Las utilidades van del 12 a más del 20% mensual, en pesos o dólares, dependiendo de los volúmenes entregados y el tiempo que el dinero quede en poder del depositario. Unas ganancias imposibles de alcanzar con actividades lícitas y con la mayoría de las ilícitas.

Son dos maniobras distintas, que las terminales políticas de las financieras se empecinan en mimetizar: una cosa es invertir en criptomonedas y otra confiarle dinero a alguien para que especule con este tipo de activos. En otras palabras: una cosa es especular con criptomonedas y otra delegar tal labor en los operadores de una financiera.

Que lo segundo es cuestión de fe, lo prueba el fervor de los evangelizadores.

Gritos del tero

Esta semana, unos teros de Juntos por el Cambio anduvieron gritando en la Cámara de Diputados, no se sabe si para desorientar sobre el sitio en que esconden “los güevos”.

Los diputados del PRO Diego Figueroa y Natalia Saseta propusieron declarar de interés parlamentario una “innovadora y primaria charla sobre Educación Financiera en el marco actual de las Criptomonedas” y condecorar al disertante, Edgar Adhemar Bacchiani, “CEO de Adhemar Capital”, sobre cuya figura desarrollaron un texto destinado a la antología del panegírico.

Bacchiani es un financista “cripto” con gran exposición pública en Catamarca, a quien las vocaciones por la docencia, la filantropía y la promoción de su vida personal se le han agudizado desde que el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores y el Gobierno pusieron el ojo sobre sus actividades.

En los fundamentos de su iniciativa, Figueroa y Saseta explican que Bacchiani hizo en la disertación “un análisis sobre sus comienzos en el año 2014, el tiempo, el estudio y la preparación que demandó formarse para estar en la vanguardia de esta actividad (el trading) en nuestra provincia”.

Bacchiani dio “claras explicaciones sobre el correcto manejo de las emociones a la hora de tradear, la llamada psicología del trading, la asunción de riesgos en toda actividad económica y la necesidad de aventurarse en el mundo de las criptomonedas”. Pablo Cohelo, un yuyo. También advirtió el hombre sobre la “obligación de instruirse en economía (ya sea a través de foros, revistas, videos sobre conferencias de académicos u operadores), armar un propio glosario que acerque a quienes recién empiezan en el lenguaje de las finanzas, estar al tanto de todo lo que ocurre en la política internacional y nacional, mirar de cerca a la Comisión Nacional de Valores y seguir el ejemplo de diversos empresarios o inversores extranjeros como Elon Musk (CEO de Tesla) o Warren Buffet (director ejecutivo de Berkshire Hathaway)”.

Los legisladores no aludieron a la recomendación de tener disponibles vuelos “a Mozambique”, por las dudas, vertida por el conferencista en esa misma charla, ni a la didáctica que desarrolla en los vivos de Instagram donde critica al Banco Central. En una dijo, por ejemplo: “Cuando se pierde, te vas a tener que hacer cargo vos. Pero no te hagas problema, tengo el mejor trader de toda Sudamérica”.

Reacción

En respuesta a la columna Cara y Cruz de este diario referida al proyecto celebratorio de Bacchiani que impulsa con Saseta, Figueroa consignó: “Es evidente que la clase media de Catamarca se sostuvo y no cayó en formar parte del 50% de pobres gracias a invertir en un activo digital descentralizado, deflacionario, de gobernanza propia, atado a nodos de validación dentro de la Blockchain, sin posibilidad alguna de manipulación y cuyo valor está atado al precio del mercado, y no de un presidente impopular que emite billetes descontroladamente sembrando pobreza a través de la inflación y la cesación de pago”.

El legislador tuvo la deferencia de borrar de su muro de Facebook la parte donde endilgaba a este medio ignorancia y envidia y le sugería ejercitarse en “comprensión de texto”, opinión que no puede más que compartirse: la ignorancia de El Ancasti es enciclopédica y pocas cosas le gustarían más que ser adoptado desinteresadamente por un “trader” próspero, como parece ser el caso de algunos afortunados.

En cuanto a la “comprensión de texto”, habrá notado el legislador que se intentó seguir su consejo, aunque infructuosamente. Reiteradas lecturas no permitieron encontrarle a su proyecto sentido distinto al atribuido en primera instancia. Será cuestión de seguir practicando.

Consciente del tamaño de su ignorancia, El Ancasti se permite sin embargo señalar que el diputado asevera como “evidente” que “la clase media de Catamarca se sostuvo y no cayó en formar parte del 50% de pobres gracias a invertir en un activo digital”, dato impresionista no corroborado por ningún estudio conocido. También, que en ninguna parte de la columna se objeta las criptomonedas, sino la pretensión de que la captura de depósitos para especular con ellas esté exenta de controles y gravámenes del fisco, particularmente por las advertencias y precedentes sobre maniobras fraudulentas y de lavado de dinero que podrían cometerse mediante tal mecanismo. Tal prevención no tiene que ser necesariamente incompatible con la infalibilidad para “tradear”.

Satisface, de todos modos, constatar que los financistas “cripto” tendrán su representación en la Legislatura a pesar de que el presidente de la asamblea local de la Coalición Cívica Mariano Manzi, pionero en el terreno político en esto de ser escudero de la captura de depósitos, fracasó en su cometido de ingresar a la Cámara de Diputados.

Mejor suerte tuvo Enrique Cesarini, reelecto diputado provincial por el PRO a la cabeza de la lista de Juntos por el Cambio.

Lo exiguo de la tracción electoral del PRO y Cesarini induce a pensar que tan protagónico lugar en las nóminas obedeció a otro motivo, misterioso como el sitio donde los teros tienen “los güevos”.

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