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EDITORIAL

Magos de las mentiras

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21 de octubre de 2021 - 01:09 Por Redacción El Ancasti

En 2017 se estrenó, con el excelso Robert de Niro como actor protagónico, la película “El mago de las mentiras”, que cuenta la vida de Bernie Madoff, el multimillonario norteamericano que consumó la estafa más grande la historia: el fraude, que perjudicó a millones de familias y a miles de empresas, fundaciones y hasta bancos, alcanzó los 64.000 millones de dólares.

Su empresa fue una de las más importantes en la nómina de las que operaban en Wall Street en los primeros años de este siglo. Y el propio Madoff, una de las personas más formidablemente ricas del planeta. El dinero que llegó a acumular lo instaló de lleno en un mundo de privilegios. Se codeó, durante su apogeo, con los políticos y empresarios más poderosos. Era, para la sociedad norteamericana, el modelo a seguir, el prototipo del sueño americano. Surgido del popular barrio de Queens, en Nueva York, había llegado, haciendo negocios, a la cúspide de la pirámide.

Hasta que en diciembre de 2008, luego de eficientes investigaciones, el financista fue detenido por el FBI y acusado de fraude. Seis meses después fue condenado a 150 años de prisión, el máximo permitido por la legislación penal estadounidense. Este año Madoff murió en prisión.

¿Cómo consumó el fraude? A través de un mecanismo financieramente complejo, por el enorme volumen de dinero que administraba, pero basado en el simple y clásico esquema de estafa piramidal. Captaba capitales a cambio de ofrecerles a sus aportantes intereses muy superiores a los vigentes en el sistema financiero. Pero, contrariamente a lo que prometía, no invertía los ahorros de sus clientes sino que los dejaba en cuentas corrientes normales, y los intereses los pagaba con nuevos capitales aportados por nuevos clientes. 

La estabilidad de la economía estadounidense permitió que el fraude se extendiera muchos años, pero la operatoria requiere, para funcionar, cada vez más inversionistas. Hasta que llega un punto en el que es imposible captar tantos capitales para afrontar los pagos de intereses tan elevados. Entonces, cesan los pagos y la estafa se consuma. En el caso de Madoff, su modelo se precipitó cuando muchos de sus clientes, asustados por la crisis de las hipotecas de 2008, quisieron recuperar sus inversiones. El dinero, tuvo que admitir el estafador, no estaba.

Los magos de la mentira parecen multiplicarse en todo el mundo, y también en la Argentina actual. Organizan operatorias que ofrecen ganancias que están por arriba del 20% mensual. Algunas estafas ya empezaron a revelarse: Intense Live, con ramificaciones en todo el país, incluso en Catamarca, cayó a comienzos de este año. Apuestas Deportivas está siendo investigada como otro posible caso de estafa piramidal en la que podría ser damnificada media ciudad de San Rafael, en Mendoza, del mismo modo que la Plataforma Qubitech.  Y hay más en la mira de la AFIP y la Justicia. 

En San Fernando del Valle de Catamarca hay esquemas similares, que por ahora siguen funcionando: mientras la base de contribuyentes se siga ensanchando, con aportes de otras provincias, el negocio mantendrá su aparente sustentabilidad. Pero con pagos de intereses que propician en el corto plazo ganancias inverosímiles, en algún momento –pueden pasar días, meses o años- sucumbirá por la propia lógica con la que funciona el mundo de las finanzas.

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