La autopsia expuso la violencia del femicidio de Erika Álvarez
El informe forense determinó que la joven murió tras golpes severos en la cabeza y una lesión cervical letal.
El cuerpo de Erika Antonella Álvarez, de 25 años, fue hallado el 8 de enero dentro de una bolsa de residuos en un basural del barrio Manantial Sur, en la ciudad de San Miguel de Tucumán. El hallazgo fue realizado por dos mujeres que transitaban por la zona y advirtieron la presencia sospechosa del bulto, por lo que dieron inmediato aviso a la Policía.
Tras la intervención de personal policial y judicial, el cuerpo fue trasladado para la realización de la autopsia. El informe preliminar del Cuerpo Médico Forense confirmó que la joven murió como consecuencia de un traumatismo craneofacial grave con luxación cervical. Los peritos determinaron que Erika recibió golpes contundentes y severos en la cabeza y el rostro, y que la lesión en las vértebras del cuello resultó letal, lo que da cuenta de la extrema violencia ejercida antes de su muerte.
El lugar donde fue encontrado el cuerpo se encuentra a poca distancia del domicilio de la víctima, dato que es analizado por los investigadores en el marco de la reconstrucción de los hechos.
La causa quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios, que avanza con distintas líneas investigativas para determinar cómo y dónde se produjo el ataque, y quién o quiénes fueron los responsables del crimen. En la escena del hallazgo se secuestraron distintos elementos que quedaron bajo resguardo judicial y serán sometidos a peritajes para establecer si guardan relación con el femicidio.
Erika vivía sola desde hacía aproximadamente seis años, aunque su vivienda se encontraba a pocos metros de la casa de sus familiares. Fueron su padre y una de sus hermanas quienes lograron identificar el cuerpo a partir de tatuajes y señas particulares.
Según se informó, no existía una denuncia formal por su desaparición. De acuerdo con los testimonios recabados, la joven solía ausentarse de su hogar por períodos breves, motivo por el cual en un primer momento su familia no advirtió la gravedad de la situación.
El relato de la familia
En declaraciones a medios nacionales, Milena Álvarez, hermana de la víctima, aseguró que la familia mantuvo contacto con Erika hasta la madrugada del miércoles previo al hallazgo. “La última comunicación fue durante la madrugada, cuando habló con mi mamá y con una de mis hermanas. Después dejó de responder”, relató.
Durante buena parte de ese día, la familia creyó que Erika estaba descansando en su vivienda, ya que la luz y el aire acondicionado permanecían encendidos, algo habitual en ella porque solía pasar la noche despierta usando el celular. Recién hacia la noche, al notar que los mensajes no eran respondidos, comenzó la preocupación.
Al día siguiente, los padres ingresaron a la casa con una llave de repuesto y constataron que Erika no se encontraba en el lugar y que faltaban algunas de sus pertenencias, entre ellas el cargador del teléfono celular. Esa situación reforzó la hipótesis de que había salido, aunque sin imaginar el desenlace.
El reclamo de justicia
Mientras la investigación continúa y hasta el momento no hay personas detenidas, familiares, amigos y organizaciones contra la violencia de género realizaron ayer una marcha en la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán para exigir justicia y el esclarecimiento del femicidio.
La movilización se concretó a las 19.30 y reunió a allegados de la joven y a agrupaciones que reclamaron el avance de la causa y que el crimen no quede impune, en un contexto de fuerte conmoción social por la violencia del ataque.