viernes 12 de julio de 2024
EDITORIAL

El otro virus que vuelve

Por Redacción El Ancasti

A comienzos de la pandemia, el COE Catamarca informaba diariamente toda la información sobre el coronavirus y al mismo tiempo sobre el dengue. De hecho, se denomina COE para la prevención de Coronavirus y Dengue, y como en ese momento no había casos de COVID-19 (el primero fue el 3 de julio), los que se informaban eran los casos de dengue.

Con el tiempo, y a medida que avanzó el otoño y luego el invierno, se terminaron los casos de la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti, de modo que se dejó de informar al respecto.

La llegada del calor, y de la temporada de lluvia, aconseja retomar la atención sobre el dengue, que este año tuvo récord de casos en la Argentina: casi 60.000. En Catamarca se produjeron, desde diciembre hasta mayo 365 casos, muy por debajo de los niveles de provincias vecinas como La Rioja y Tucumán. 

Por cierto, la gravedad de la pandemia de coronavirus desplazó a un segundo plano al dengue, pero ya va siendo hora de volver a generar campañas de concientización y estrategias para prevenir su reaparición.

El fuerte brote de este año en la Argentina tuvo como su causa principal, según los especialistas, las restricciones a la realización de medidas preventivas durante el invierno de 2019, que es la época en que los mosquitos depositan sus huevos en los reservorios de agua estancada. 

No hay información abundante y precisa de las medidas ejecutadas en los últimos meses a nivel nacional para la prevención del dengue, pero hay estimaciones respecto de que la focalización de la atención sanitaria en lo que se relaciona con el COVID-19 restringió las estrategias, por ejemplo en lo que respecta a la fumigación y el descacharrado.

En Catamarca el Ministerio de Salud tuvo buenos reflejos y presentó a mediados de agosto la Campaña de Descacharrado de Invierno, que apunta a eliminar los reservorios de huevos del mosquito que, además, transmite otras enfermedades, como la fiebre amarilla, la zika y la chikungunya, que, si bien no se manifiestan actualmente en la Argentina, sí lo hacen en otros países vecinos como Paraguay y Brasil.

Estas tres enfermedades son más graves que el dengue y no debería suponerse que, como no se registran casos, hay que quedarse tranquilos. De hecho, el Aedes aegypti había sido declarado como erradicado de la mayoría de los países sudamericanos, entre ellos el nuestro. Pero reapareció en la década del ochenta y desde entonces no ha dejado de multiplicar su incidencia, extendiéndose cada vez más al sur del continente, incluso en climas templados o fríos en los cuales antes no sobrevivían.

Si algo nos ha enseñado el COVID-19 es que las enfermedades pueden irrumpir sorpresivamente y hacer estragos inesperados.

La lección bien debería considerarse para abordar las estrategias preventivas de los virus ya conocidos, como el dengue, en una época propicia para que vuelva y se propague. n

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