Editorial

La Unca, por fin en la calle

martes, 21 de agosto de 2018 · 04:18

Representantes de diversos sectores de la comunidad de la Universidad Nacional de Catamarca “autoconvocados” resolvieron el viernes de la semana pasada, en consonancia con lo señalado por este diario, buscar estrategias más creativas para sacudir la modorra del paro que venían llevando adelante y sacar el conflicto a la calle, otorgándole visibilidad. 


En un artículo editorial publicado el pasado miércoles con el título “Paro inútil”, El Ancasti reflexionó acerca del muy escaso impacto que tenía el paro sin concurrencia a los lugares de trabajo, considerando que se trata de una medida pasiva y que no incomodaba en absoluto al gobierno nacional, que ha dado muestras evidentes de su desinterés por la suerte de las universidades públicas. 


Hasta la semana pasada, el tema del conflicto universitario no estaba prácticamente instalado como problema social, pese a que solo en Catamarca involucra a miles de personas, porque el paro en sí mismo en este contexto inmoviliza, y si no se lo acompaña con otras protestas activas, el impacto en la comunidad es muy acotado.


De hecho, mucha más repercusión en la sociedad tuvo hasta el momento la protesta de los trabajadores de Agricultura Familiar por seis despidos en la provincia y la posibilidad de que éstos se multipliquen en el futuro. Pero este conflicto, mucho más acotado, tuvo gran visibilidad porque un puñado de dirigentes combativos de esa repartición se movilizaron, protestaron, expusieron por distintas vías el problema que los agobia y hasta fueron a pedirle explicaciones a Huillapima al ministro Luis Miguel Etchevehere, que visitaba Catamarca. 


No debe El Ancasti, por cierto, atribuirse méritos que no le corresponden: la demanda de medidas más contundentes y creativas viene desde las bases, que observaban con preocupación el desarrollo de un plan de lucha signado por la inacción. 


La Unca ha decidido, por fin, salir a la calle a protestar para que toda la comunidad entienda de qué se trata el conflicto. Hasta ahora la única medida en ese sentido fue promovida por un grupo de estudiantes y docentes, que luego de una clase pública protagonizaron una movilización. Pero eran solo unas decenas de manifestantes. 


En la asamblea del pasado viernes se decidió, entre otras medidas, que el miércoles se lleve a cabo una clase pública, luego una concentración con movilización y el viernes un abrazo simbólico al Rectorado. 


En el artículo editorial anterior se alentaba también a que el sector mayoritario del estudiantado, identificado con Franja Morada, se pronunciara haciéndole honor al centenario de la Reforma Universitaria, un hito en la historia de las luchas de este sector. Y así lo hizo a través

de un documento en el que se solidarizaba con las reivindicaciones de los docentes.
El cambio de estrategia y una toma de posición casi unánime auguran, de entrada, que la ciudadanía que no tiene relación directa con la universidad entienda la justicia del plan de los reclamos. Continuar con el paro dominguero hubiese sido un error estratégico en una época en el que las luchas sectoriales se potencian en la calle.

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