martes 26 de mayo de 2026
Cara y Cruz

Del goteo a la sangría

La deserción en el Senado de la mitad de la bancada kirchnerista cuando se votó la continuidad como miembro de la Cámara de Casación Penal de Carlos Mahiques, expuso con toda crudeza el retroceso del liderazgo de Cristina Kirchner y aceleró el proceso de descomposición de la jefatura del formoseño José Mayans, iniciado en marzo del año pasado con la conformación del bloque “Convicción Federal”.

El catamarqueño Guillermo Andrada, la jujeña Carolina Moisés, el riojano Fernando Rejal y el puntano Fernando Salino le dieron la primera estocada a la autoridad de la troika ultrakirchnerista integrada por Mayans, Anabel Fernández Sagasti y Juliana Di Tulio. “Convicción Federal” nació con el objetivo de promover la agenda de las provincias frente a las directivas emanadas del Instituto Patria y San José 1111. Aunque se mantuvo dentro del interbloque peronista, el kirchnerismo lo marcó como una herejía y maniobró para neutralizarlo con la estrategia clásica del ninguneo.

El éxito que ha tenido "Convicción Federal" abrió la puerta para un vaciamiento del bloque kirchnerista que comanda José Mayans. El éxito que ha tenido "Convicción Federal" abrió la puerta para un vaciamiento del bloque kirchnerista que comanda José Mayans.

La ruptura definitiva se produjo en febrero. Salino y Rejal se abrieron y crearon otro bloque, pero “Convicción Federal” incorporó a la tucumana Sandra Mendoza. Moisés como presidente, Andrada y Mendoza operaron la fractura cuando el interbloque capitaneado por Mayans pretendió trabar la integración de las comisiones. “Convicción Federal” elevó sus propuestas de forma autónoma y ocupó las sillas que el ultrakirchnerismo les negaba, incluso en comisiones clave como Relaciones Exteriores y Acuerdos, donde comenzaron a cocinarse las coberturas de vacantes en la Justicia Federal.

“Convicción Federal” terminó allí de dinamitar el “statu quo” que Mayans, Di Tulio y Fernández Sagasti querían mantener para sostenerse como imprescindibles interlocutores del oficialismo libertario. El bloque demostró en los hechos que era posible subsistir, negociar y hacer valer el peso específico de las provincias por fuera del redil kirchnerista y abrió una compuerta por la que hoy se cuela la mayoría de la bancada del PJ.

El pragmatismo provincial sepultó a la ortodoxia ideológica. El subestimado goteo de marzo de 2025 se convirtió en una sangría el 15 de mayo pasado, apenas tres meses después de que “Convicción Federal” se fuera del interbloque.

Solo 11 de los 21 integrantes de la bancada Justicialista rechazaron la prórroga de cinco años en la Cámara Federal de Casación Penal para Mahiques. El resto votó a favor de la continuidad. Entre ellos se destacaron los votos de pesos pesados como lo exgobernadores Juan Manzur y Sergio Uñac. También votó a favor el ex gobernador santiagueño Gerardo Zamora, que tiene bloque aparte. Lucía Corpacci se ausentó.

En rigor, los únicos rechazos a Mahiques fueron los de los 11 kirchneristas. Una síntesis del aislamiento, agravado por la figura que recibió el respaldo: Carlos “Coco” Mahiques es uno de los magistrados más emblemáticos del “lawfare” al que Cristina Kirchner y sus acólitos atribuyen todas sus desgracias.

Reunió nada menos que 58 votos a favor, 10 más de los dos tercios del cuerpo necesarios para designar los miembros de la Suprema Corte y el Procurador General de la Nación. El ultrakirchnerismo es ya, para el Gobierno, prescindible.

La jefatura formal de Mayans asiste al naufragio de su propia autoridad, erosionada no solo por la fuga de sus dirigidos, sino por feroces internas domésticas que mezclan disputas ideológicas y fiascos legislativos como la caída del concurso para la Defensoría del Niño que lo enfrentó a los gritos con el camporismo.

La sesión de Mahiques exhibió la profundidad alcanzada por la fisura que, con apenas cuatro senadores, abrió “Convicción Federal” hace poco más de un año, cuando comenzó a resistir la inercia facciosa y estéril que sostenía el kirchnerismo.

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