Señor Director:
Señor Director:
San Pedro data de 1762, se cree que fue una estancia habitada por un pequeño número de personas; se estima que podrá haber sido propiedad de los jesuitas o un fortín para defender esas tierras de las rebeliones indígenas. En sus orígenes todo el pueblo perteneció al departamento Guasayán, en la provincia de Santiago del Estero.
Su primer traslado poblacional se realizó frente del actual cementerio y posteriormente se ubicaría donde está actualmente. En 1883 se habilita el ramal ferroviario que une Buenos Aires con Tucumán, pasando por esta localidad. A partir de entonces, las provincias de Santiago del Estero y Catamarca, aprovechando las vías del ferroviario, determinaron que hacia el Oeste correspondería a Santiago del Estero y hacia el Este a Catamarca.
El 27 de julio de 1881, una comisión nacional había establecido el límite definitivo descripto en la ley 22.449 basado en el principio "Uti possidetis juris”, derechos limítrofes acordados desde el Virreinato del Río de la Plata.
De esta manera, un sector San Pedro actualmente pertenece a la jurisdicción municipal de Bañado de Ovanta.
Cuando se fundó la estación Ferroviaria de San Pedro, en 1883, el ferrocarril marcó un hito e influyó en el desarrollo socioeconómico de los pueblos de esa región.
Pasado próspero
Esta región santarroseña hasta fines del siglo XVII tuvo una gran riqueza forestal, que permitió el desarrollo de la industria maderera. Había una gran cantidad de obrajes, la leña y madera era llevada en carros hasta la estación ferroviaria y de allí era transportada a otras partes en tren, y además se aprovechó eso para durmientes y postes.
También se utilizó la leña para la quema de carbón, a través de las originales parvas. Se instalaron varios aserraderos, algunos en la misma estación ferroviaria.
Se recuerda la cantidad de carros que salían cargados con maderas de algarrobo, quebracho colorado y blanco de los pueblitos de Campo Alegre, San Ramón, Ichagon y de la desaparecida "Estancia Formosa", y otros pueblos cercanos a la estación de San Pedro, y desde allí era llevada a los ingenios de Tucumán.
Los cercanos pueblos de Pozo del Bajo, Buena Vista, Altagracia, Dos Pocitos, Puesto del Medio, donde había gran cantidad de tunales, habían desarrollado la cría de caprinos y ovinos y se dedicaron a la producción de arrope de tuna, quesos y quesillos de vaca y cabra.
Los pobladores transportaban sus productos en zorras, jardineras, y en algunas veces en bicicleta hasta la estación ferroviaria de San Pedro , y desde de allí a través del ferrocarril, se dirigían a San Miguel de Tucumán y otros pueblos como Simoca, donde vendían todo lo que producían, y los animales que criaban, cabritos, cerdos, gallinas, huevos y otros.
En esa época no había muchos medios de transporte; a mediados de siglo pasado, año 1958, los vecinos de Bañado de Ovanta, que a veces viajaban a Tucumán por problemas de salud, tenían un solo "remis": la jardinera de Don Javier Mercado. Salían muy temprano, antes que amanezca, para llegar a San Pedro antes del mediodía y desde allí se trasladaban en el tren hasta San Miguel de Tucumán.
Los sanpedrinos esperaban con alegría el tren, algunos podían vender sus productos, panes caseros, bollos, rosquetes, tamales, humitas en chala, y en algunos casos hasta vizcachas y conejos faenados, que compraban los viajeros para preparar exquisitos escabeches o comidas criollas típicas.
Vecinos ancestrales del lugar recuerdan algunas anécdotas históricas. En 1951, el entonces presidente general Juan Domingo Perón, acompañado por su esposa Evita, recorría Argentina en tren y pasó por San Pedro. Observó los canchones ferroviarios cubiertos por madera y un aserradero montado en la playa. Varios paisanos, algunos hombres de hacha, intentaron no solo verlo sino tocarlo y saludarlo, se acercaron esgrimiendo la rusticidad de su cuerpo, con el torso un poco descubierto, el General los miró y les dijo: "Por algo son hombre de pelo en pecho", como una manera de evaluar su trabajo y su dura lucha.
El ocaso
La supresión del ferrocarril Belgrano a principios del nuevo siglo desencadenó una gran decadencia, no solo para San Pedro sino para todos los pueblos por lo que pasaba el tren. A fines de siglo pasado, se produjo en esa zona la "vorágine sojera", que trajo como consecuencia la extinción total de la riqueza forestal de esos lugares.
Esos pueblos actualmente están cubiertos por el cultivo de la soja, y se produjo la pérdida total de sus economías regionales y un importante éxodo poblacional. Como consecuencia de la gran deforestación y ante la falta de contención del agua, el año pasado en San Pedro se produjo una gran inundación que puso en vilo a todos sus habitantes.
En sus orígenes, la mayoría de los terrenos de este poblado catamarqueño pertenecía a Don Miguel José Valdez Gómez, quien se los vendió al Estado provincial; luego se realizaría el loteo, venta y el posterior asentamiento poblacional.
Entre los primeros pobladores del lugar se recuerda a las familias Bocchio, Noury, Rodríguez, Cisterna y a Doña Victorina Sueldo. Luego llegaron otras familias: Reinoso, Aibar, Ávila, Gómez, González, Luna, Ontivero, Carrizo, Valdés, Basualdo, Ledesma, Cejas, y las de Cecilia Rodríguez, Juan Lazo, Pirino Quiroga y otras que conforman el actual San Pedro.
Instituciones públicas
Institucionalmente, las autoridades municipales estaban formadas por una comisión, integrada por un presidente, secretario, vocales, y asesor legal desde 1947 hasta 1978. A partir de esa fecha se empezaron a elegir delegados municipales.
Actualmente los delegados son designados por el intendente de la jurisdicción.
Se recuerda a la señorita Dora Barrera, María Ontivero, y Luis O. Basualdo, quien se destacó por su exitosa gestión en la construcción del barrio, de la posta sanitaria, alumbrado público, instalación del teléfono público, refacción del edificio escolar, desmalezamiento de la plaza y calles.
La primera escuela de este lugar comenzó a funcionar en 1912, en la casa donde hoy es la actual "Pensión Reinoso". Durante la presidencia del Gral. Perón, se construyó el nuevo edificio, y en 1978 el establecimiento, que pertenecía a Santiago del Estero, fue transferido a la provincia de Catamarca. Entonces su directora era Rosario de Rasquidez, pero también se destacaron la Sra. María Ávila, y la Vicedirectora Ramona Rasquidez, entre otras.
El primer destacamento policial, la seccional Nº 25, comenzó a funcionar en la década del ’70 en el domicilio de Don René S. Gómez. Actualmente depende de la comisaría de Bañado de Ovanta.
En el área de salud, en San Pedro hay una posta sanitaria en el mismo lugar donde funcionan las oficinas de la Delegación Municipal y el Registro Civil, cuenta con un servicio de enfermería que atiende mañana y tarde, hay un médico que va desde Bañado de Ovanta una vez por semana. En esa función se recuerdan a los doctores Ángel Fidel Córdoba y Luis Brumett.
En la década del ’70, los sanpedrinos tenían que ir a comprar los remedios a Bañado de Ovanta, más precisamente a la casa de María Siri Reinoso, nativa del lugar, quien instaló un botiquín autorizado por el Ministerio de Salud.
Termas
Un dato poco conocido es que San Pedro cuenta con un caudal de aguas termales, que fueron calificadas como "Mesotermales" por su alto índice de bicarbonatos, sulfatos, cloruros, silicato, sodio y otros minerales de un alto poder curativo. En el sector poblacional que corresponde a Santiago del Estero, hay una moderna hostería, donde se puede aprovechar y disfrutar de estas curativas aguas.
A mediados del siglo pasado, la familia de Doña Griselda y Don Virginio Reinoso, oriundos del paraje "Suena Vista”, se radicaron en la localidad de San Pedro e instalaron una modesta pensión.
Con el transcurso de los años, merced a la constante perseverancia y lucha laboral de sus hijos, se construyó una moderna ampliación hotelera, que cuenta con habitación con baño privado, aire acondicionado, calefacción y servicio de WIFI, entre otros, además de un amplio salón de esparcimiento para la lectura, escuchar música y donde los turistas disfrutan de mates.
Actualmente se encuentra administrada por sus propietarias, Margarita y Dora Reinoso.
Los sanpedrinos, caracterizados por una profunda fe religiosa, lograron construir su propia capilla, donde en su interior se encuentra la imagen de Santa Rosa de Lima, que fue traída de Perú por las hermanas dominicas Gabriela y Luz en 1985.
Todos los 30 de agosto se realiza la misa y la procesión de la imagen, también se desarrollan juegos para niños, campeonatos de fútbol, ferias de platos y otras actividades.
Queda pendiente una solicitud que hicieron los habitantes de San Pedro para contar, de manera urgente, un servicio de transporte que les permita comunicarse diariamente con nuestra Capital.
De igual modo, expresan a menudo su anhelo de que algún día vuelva a funcionar el ferrocarril Belgrano, si se lleva a cabo el ficticio y ambicioso “Plan Belgrano” del Gobierno nacional, como así también que la antigua y abandonada estación ferroviaria sea reconstruida y declarada "Patrimonio histórico y cultural de San Pedro”
Los pueblos que olvidan su pasado irreversiblemente no pueden construir su futuro.
Ramón Arturo Brizuela
DNI 8.510.174