miércoles 27 de mayo de 2026
El beso de la mujer araña

Shopping fest, paga Dios

Por Pía Cabral.

Según el economista Luis Caputo, la aceleración del salario en la Argentina ascendió a niveles altísimos y las familias ya no saben en qué gastar sus ingresos. “Miraba tuits de lo del shopping fest, había colas por todos lados. Estamos en el nivel más alto del estimador mensual de actividad económica, que es un proxi de lo que es el producto bruto”, estimó, auspicioso, el ministro de Economía.

Correlato del absurdo: Caputo registra el fenómeno como testimonio de crecimiento económico en el mismo país en el que, solo unos días antes, otra cola había convocado a más de 6.000 personas por apenas 60 puestos de trabajo.

“Nada en propiedad, todo prestado.

Estoy empeñada hasta el cuello.

Tendré que liquidar la deuda

entregándome a mí misma”.

La Federación Económica de Catamarca dio a conocer un informe que destapa que la situación de un consumidor promedio en la provincia es crítica, con un nivel de endeudamiento que equivale a siete veces el valor de sus ingresos mensuales.

El problema central es la necesidad de financiar gastos básicos mediante tarjetas de crédito o billeteras virtuales, en un contexto de caída del poder adquisitivo. Las familias se endeudan para comer, comprar remedios, cargar nafta. La vida no alcanza.

La falta de pago de billeteras virtuales alcanzó en abril de 2026 al 40% de los usuarios. Sumado a las tasas de interés usureras aplicadas por las tarjetas, que superan el 100% anual, calificadas por FECat como extorsivas.

“Así está establecido:

devolver el corazón,

devolver el hígado,

y cada uno de los dedos”.

Una sociedad sin educación financiera es presa fácil del endeudamiento con el uso de soportes e incluso de programas que, aunque con beneficios, instan a la compra en cuotas de elementos de la canasta básica.

Dinamizar el consumo es una medida positiva para el movimiento económico, pero si no viene acompañada de la actualización de los salarios puede convertirse en un embudo peligroso.

Aun cuando los programas provinciales como Marcatón ofrezcan buen descuento para la compra en cuotas, la sobrecarga de las tarjetas de crédito puede llevar a quienes no pueden liquidar el total de sus resúmenes a pagar el mínimo de la tarjeta, generando gastos financieros para sostener gastos básicos.

“Es tarde para cambiar las cláusulas del contrato.

Me harán pagar la deuda

junto con mi piel”.

Santiago del Estero lanzó una campaña que asesora a los empleados públicos para ordenar débitos en sus salarios que pudieran afectar su economía. La guía explica cómo dar de baja descuentos de mutuales y otras asociaciones cooperativas.

Argentina es uno de los países con niveles de crédito al sector privado más bajos de América Latina en relación con su PBI. Los estados provinciales se ven obligados a aplicar medidas de protección. Paliativos de la crisis. Aún con estos analgésicos, el país lleva meses de caída del consumo, que solo dos veces este año estuvo por encima del valor 0.

“Ando por un mundo repleto de deudores.

Sobre unos pesa

el embargo de las alas.

Otros, quieran o no,

declararán las hojas”.

El Ancasti publicó el domingo un informe que detalla que la morosidad de las familias se cuadruplicó en un año: escaló del 3,3% al 11,5% en doce meses. “Los hogares argentinos enfrentan su mayor nivel de incumplimiento en más de una década”, asegura el especialista Christian Buteler.

Contrasta la mora de las familias por créditos personales: 14,2%, con la mora del sector empresarial: 3,1%, y concluye en que el ajuste macroeconómico golpeó principalmente a los hogares que se endeudaron para cubrir el consumo cotidiano.

“Se trata del mayor deterioro interanual de la cartera crediticia desde la salida de la convertibilidad”, asegura.

Gustavo Lacha Lazzari, empresario y defensor del modelo mileísta, analizó la crudeza de los escapes a los que empuja la crisis del actual sistema financiero: “Están tan endeudas las familias, que hay gente que pide ser expulsada del trabajo”. Explicó que la gente se acoge al retiro voluntario para sobrevivir a corto plazo con una indemnización.

“El endeudamiento familiar arranca en el banco, después va al telefonito, después vas a la financiera, y después vas al transa. Los primeros si no pagas son una carta documento, otro es una puteada, y el último es más jodido”. Ligó esta nueva conducta a la ausencia de un instrumento que pueda refinanciar deudas a largo plazo. “Yo nunca vi que alguien me pida que lo eche para pagarle la indemnización”, lamentó.

“Cada tejido nuestro

está en el Debe.

Ni una pestaña, ni una ramita

podrá ser conservada para siempre

Hasta el último detalle está inventariado,

y todo parece indicar

que hemos de quedarnos sin nada”.

Aunque la inflación se desaceleró en abril luego de diez meses consecutivos en alza, el último Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró en 2,6%. En marzo fue del 3,4%. La contracción llega en un contexto de fuerte caída del consumo y retracción del poder adquisitivo de los hogares.

A la par, cae la imagen del gobierno de Milei. Según una medición de la Universidad Torcuato Di Tella, el índice de confianza del Gobierno cayó en mayo por sexto mes consecutivo. Este mes la caída fue de 1,6% frente a la caída de abril que había sido del 12,1%, la más pronunciada desde diciembre de 2025.

“No logro recordar

dónde, cuándo y para qué

permití que me abrieran

esta cuenta”.

La posibilidad de ajuste de la economía llega en un momento crítico del Gobierno.

La actividad económica mejoró. Sin embargo, el crecimiento pertenece a rubros que no comprometen un real derrame en la microeconomía del país (pesca +30,9%; agricultura y ganadería +17,9%; minería +16,3%), porque demandan poca mano de obra en comparación con las PyMEs o el comercio minorista.

El aumento de servicios, nafta, transporte, no les da margen a las familias para el consumo.

El retroceso de la imagen del Gobierno de los hermanos Milei se percibió principalmente en ítems como “Honestidad”, “Capacidad” y “Preocupación por el interés general”.

“La protesta contra eso

es lo que llamamos alma.

Y es esto lo único

que no está en el inventario”.

El bolsillo le dice a la gente que la mejora es una parodia. Paga Dios.

Entre líneas, “Nada en propiedad”, un poema de Wislawa Szymborska (polaca; 1923-2012). Traducción de Katarzyna Moloniewicz.

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