Concejal Diego Figueroa, autor del proyecto contra vendedores ambulantes y mendigos
Pareciera que al ciudadano que está sentado en su banca de legislador, le preocupa más la etiqueta que la solidaridad. Y se olvida que su banca se la debe al pueblo que lo votó... óigase bien: PUEBLO... ojalá repita más a menudo éste, todo un concepto.
Porque "Pueblo", somos todos: no sólo los propietarios de holdings, empresarios, a quienes los sucesivos ajustes nunca les toca los bolsillos, o políticos que gracias a malabares ideológicos acceden y permanecen en sus poltronas. Y no... resulta que el "pueblo" es también el que trabaja a destajo "deslomándose" largas jornadas laborales, el estudiante universitario, el jubilado, la madre que cría a sus hijos sola, el docente que no llega a fin de mes, el médico que no cuenta con recursos tecnológicos en los hospitales para curar...
Y es "pueblo" aquel, aquella que ya no forma parte del sistema por obra y gracia de un modelo político que vino a socavar las bases no sólo institucionales sino también éticas/morales, sobre todo de la acción política que debería tender al superlativo mandato de gobernar en pos del Bien Común.
El niño, la niña, el joven, la mujer, el anciano que están en las esquinas cocinando pan, vendiendo diversos productos, limpiando los vidrios de los autos o pidiendo limosna son PUEBLO. En su absoluta y profunda expresión.
Expresión de nuestra indiferencia. Expresión de las culpas que hoy recaen en los hacedores (y sus cómplices) de un modelo brutalmente excluyente, violento y arrebatador.
Algunos legislan en la nebulosa. Al parecer más guiados por prejuicios y un condicionante discriminatorio. Se acusan solos de qué están hechos. Algunos han tomado sus bancas para viralizar violencia. Violencia verbal, violencia política y como en este caso, una profunda violencia simbólica, pues desde el pedestal del "no fundamento" están convencidos que tienen derecho a decidir quiénes pueden transitar nuestras calles y quiénes no. Quiénes pueden permanecer y quiénes no.
Cuidado Comunidad: iniciativas como estas son la antesala de otras barbaridades como la "portación de rostros" y de etiqueta. Ojo, con iniciativas tales y con la magnanimidad del empobrecimiento que nos sacude y como va la cosa, dentro de poco tiempo tal vez ninguno de nosotros pueda acceder a gozar del Espacio Común. Ese espacio que no es de nadie y que es de todos.
No les interesa legislar desde el conocimiento cabal de la realidad social y las problemáticas estructurales que a diario marginan a cientos de familias. ¿Cuánto cobra un concejal? Tal vez es hora de comenzar a interpelar a esos, que desde sus bancas continúan despreciando al pueblo.
Que tenga en cuenta el señor legislador que Chanel, Paco Rabanne, Carolina Herrera, los Windsor y los Borbones liban de sus jerarquías y privilegios a muchas latitudes de nuestra provincia.
El Color Local (al decir de Caparrós) está formado por trabajadores empobrecidos, niños que cada día cambian calzado con el hermano que va a contraturno para poder asistir a la escuela, sólo por dar algunos ejemplos de lo profundamente deshumanizante de este modelo político que este Señor, como tantos otros, representa.
Nunca fueron anti casta. Siempre fueron anti pueblo. Al final todo era cuestión de tiempo...