jueves 26 de febrero de 2026
EDITORIAL

La ciencia en su peor momento

Según el último informe sobre evolución del empleo en ciencia elaborado por el Grupo EPC y el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI), entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 5.750 puestos de trabajo en el sector científico-tecnológico.

Las remuneraciones de investigadores y becarios del Conicet se encuentran hoy más de 40 puntos porcentuales por debajo de los ingresos de noviembre de 2023. Las remuneraciones de investigadores y becarios del Conicet se encuentran hoy más de 40 puntos porcentuales por debajo de los ingresos de noviembre de 2023.

El impacto es particularmente severo en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), columna vertebral del sistema de producción de conocimiento. Pero también alcanza a organismos clave como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), instituciones que no solo investigan sino que además transfieren tecnología, agregan valor, potencian cadenas productivas y fortalecen la soberanía tecnológica. No es exagerado decir que la ciencia argentina atraviesa su peor momento desde la recuperación democrática.

Es más que un ajuste presupuestario. Lo que se observa es un rediseño deliberado del rol del Estado en el área científica, privilegiándose lo que genera rédito económico inmediato y medible en el corto plazo. Bajo esa lógica, la investigación básica, la ciencia aplicada con horizontes de mediano y largo plazo y los desarrollos tecnológicos estratégicos quedan relegados o directamente descartados.

También durante los gobiernos de Mauricio Macri y Carlos Menem, el sistema científico sufrió retrocesos significativos, desfinanciamiento y fuga de cerebros. Sin embargo, el cuadro actual muestra una contracción más acelerada y profunda, tanto en términos de empleo como de poder adquisitivo.

Las remuneraciones de investigadores y becarios del Conicet se encuentran hoy más de 40 puntos porcentuales por debajo de los ingresos de noviembre de 2023 en términos reales. El deterioro salarial empuja a muchos científicos a buscar oportunidades en el exterior. La escena remite inevitablemente a la década del 90, cuando la emigración de profesionales altamente calificados se convirtió en un fenómeno masivo.

La doctora en Ciencias Biológicas e investigadora principal del Conicet, Haydee Pizarro, lo sintetiza con crudeza al analizar el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei: "Se busca deslegitimar el pensamiento crítico con la desacreditación a los científicos, ridiculizando el conocimiento académico e instalando la idea de que investigar, analizar y cuestionar no sirve. No se trata solo de achicar presupuestos: se intenta disciplinar y debilitar a una comunidad que piensa, que pregunta y que incomoda".

La ciencia y la tecnología no son un gasto suntuario. Son la infraestructura invisible del desarrollo productivo estratégico. El modelo libertario, centrado en la maximización de resultados económicos inmediatos, parece desconocer que la rentabilidad estratégica no siempre coincide con la ganancia de corto plazo. Las grandes transformaciones productivas requieren inversión sostenida, planificación y continuidad institucional.

Con la reducción del sistema científico a una variable de ajuste, la Argentina queda condenada a un esquema primarizado y dependiente.

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