lunes 8 de junio de 2026
cartas al director

A 50 años del nacimiento de la primera colonia: Nueva Coneta

Hoy 9 de agosto arribamos al 50 aniversario de la Colonia Nueva Coneta, fue la primera colonia del valle central de Catamarca, concebida según las premisas de la ciencia agraria.

El proyecto que dio el impulso inicial para la creación de colonias agrícolas  en Catamarca fue la construcción del embalse de Las Pirquitas, ubicado en el departamento Fray Mamerto Esquiú, que dio lugar a la idea de aprovechar la tierra regada por el dique.

El propósito era organizar una colonia con agricultores experimentados, pero que carecían de propiedad de la tierra, beneficiándolos con tierra, agua y vivienda; y que pudieran solventar la demanda de mayor producción agrícola en Catamarca.

En su filosofía el proyecto preveía promover la formación de una clase media rural que pudiera superar la condición de peones o medieros en tierras ajenas. Entre muchas de las acciones que se llevaron a cabo, se creó una comisión de expertos encargada de evaluar y definir los candidatos más aptos para el otorgamiento de esos beneficios. Pero factores diversos determinaron que la colonia Nueva Coneta no fuera propiamente una sociedad de agricultores, sino que se convirtió en un nuevo pueblo rural de composición social particular.

Es así que la Colonia Nueva Coneta es fundada como parte del programa de colonización agrícola emprendida en la provincia de Catamarca en los años 60 y que también comprendía la creación de varias colonias agrícolas y fruti-hortícolas, las cuales darían trabajo y posibilidades de crecimiento económico a sus habitantes.

El plan puesto en marcha permitía a los colonos acceder a viviendas y parcelas de los cuales serían propietarios y, como contrapartida, la provincia de Catamarca lograría la provisión necesaria para cubrir la demanda en el mercado local de producción agropecuaria.

 

El esfuerzo de los 25: nace Nueva Coneta

 

Los primeros colonos seleccionados fueron veinticinco, los que debieron sortear numerosas dificultades, en los primeros años de radicación, que llevaron a provocar el desánimo y la desesperanza en más de uno.

No tenían agua potable instalada, lo que se suplía con un camión tanque de repartía agua, y para la provisión eléctrica se instaló un grupo electrógeno, posibilitando a los primeros colonos radicados contar con este servicio básico. Tal equipo se ubicó en las calles Nº 1 y 9.

También resultaba muy difícil trabajar el suelo, ya que este era completamente virgen, sin ningún tipo de tratamiento ni fertilización previa, lo que echaba por tierra el propósito de muchos de obtener una buena producción y calidad. Sumado a esto estaban los característicos vientos en el valle de Catamarca, que erosionaban el suelo quitándole su capa más fértil. Se plantaron cortinas de vientos y hubo que esperar a que estas crecieran.

Entre esos 25 precursores hubo tres de origen extranjero: el japonés Jorge ShigeoTazaki, el danés Andrés Schils (ambos casados con catamarqueñas) y Francisco Hidalgo, brasileño que venía de San Juan. Del resto del país llegaron los sanjuaninos Miguel Martín Palacios, Francisco García Estévez, Antonio Rodríguez, José Adolfo Pennise y Francisco Hierrezuelo, Ramón Díaz (Mendoza), Victoriano Olivera (Tilimuqui, Chilecito, La Rioja), Marino Martini (Santa Fe), Darío Rodríguez (Dean Funes, Córdoba), Rubén Pavoni (Buenos Aires) y el tucumano Luján Pascuccio.

De la misma provincia asentaron sus familias los santamarianos Norberto Brizuela, Mario Orlando Saracho, Raimundo Peñaflor Martínez, Carlos Contreras, Benito Martínez y Dalmiro Mamaní; Néstor Humberto Sánchez y Rafael Alaníz (Andalgalá); Casildo Aybar (Belén), Eustaquio Ramos (Catamarca) y Félix Guianfranchi (Medanitos, Tinogasta).

Cuando nació Nueva Coneta sus habitantes se dedicaban a la agricultura, aunque ahora algunos de ellos ya no son agricultores sino meros ocupantes de casas quintas adaptadas a otras necesidades de la vida peri-urbana.

A diferencia de aquella gesta, hoy se sumarán los habitantes de los nuevos barrios del pueblo: los de los asentamientos de la orilla de los canales principales, en los que viven humildes familias no menos esperanzadas en que algún día surja el pueblo como se proyectó a fines de la década de los ‘60.

 

Ausencia que se siente

 

En 2018 cuando se celebraron los 49 años de Nueva Coneta, entre las personalidades destacadas que estuvieron presentes, se destaca la presencia del licenciado Armando Raúl Bazán, historiador de reconocidos méritos a nivel regional, nacional e internacional, y Profesor Emérito de la Universidad de Catamarca.

El profesor Bazán fue el gran gestor del proceso colonizador del Valle Central de Catamarca. Al gran historiador le cupo una protagónica actuación en ocasión de la creación de la Colonia Nueva Coneta, ya que en oportunidad de su paso por la gestión pública estuvo al frente del órgano –creado por Ley, autárquico y con libre decisión técnica y administrativa- encargado de dar los primeros pasos en la conformación de este pueblo rural: la Corporación del Valle de Catamarca (CVC).

Hoy en día, se siente la ausencia del gran Bazán, protagonista del origen de Nueva Coneta, que nos dejó hace dos meses. No pudo festejar las “bodas de oro” de este, su gran proyecto en el que puso toda su pasión. El historiador, con su visión y empeño en la función pública en los 60 posibilitó que, en base al proyecto colonizador emprendido en Catamarca, familias de distintas latitudes del país se afincaran definitivamente en esta tierra, que se transformara en su provincia por adopción para la mayoría de los colonos. Nos cabe agradecer a este gran hombre todos los esfuerzos realizados en pos del engrandecimiento de Catamarca y a los colonos pioneros de un gran sueño.

Entre los primeros colonos destaco, desde el corazón, a Don Victoriano Olivera, mi querido abuelo, quien a lo largo de estos 50 años transmitió a toda la familia el profundo agradecimiento que sentía y tiene hacia el profesor Bazán, y a esta tierra catamarqueña.

Quiero finalizar con las palabras que eligiera Armando Raúl Bazán, plasmadas en la placa inaugural de Nueva Coneta: “El monte árido fue transformado en tierra fecunda”. Ahora está en todos nosotros poner el esmero y la dedicación necesarios para que el esfuerzo de estos hombres de trabajo se vea reflejado en el florecimiento de este querido pueblo de mis orígenes.

Felices 50 años a mi querida Colonia Nueva Coneta.

 

Prof. Mónica Olivera

DNI N°22.790.045

 

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