Señor Director:
Señor Director:
Desde el 18 de mayo pasado, y en el marco del tema del ICOM (Consejo Internacional de Museos) para el Día Internacional de los Museos 2017 "Museos e historias controvertidas: decir lo indecible en los museos", el Museo Arqueológico Adán Quiroga está presentando en su sala principal hasta el domingo 30 de julio "Cuerpos en disputa - Valores en tensión", una muestra que busca abrir el debate acerca del tratamiento de los restos humanos de los diversos pueblos originarios de nuestra provincia y que hoy conforman patrimonios de museos.
Esta propuesta constituye el resultado del estudio que responsablemente hemos llevado adelante estos últimos años acerca de esta realidad compleja que desde hace tiempo viene enfrentando la Museología en Argentina, y que como tal, nuestro espacio queda incluido. A partir del año 2012, y en el marco del reconocimiento de toda la realidad fáctica y jurídica existente perteneciente al dominio de los DDHH, junto a la gran cantidad de doctrina científica sobre el tratamiento ético, retiramos de sala de exposición los restos humanos, entendiendo que el aspecto patrimonial queda subordinado a estos derechos. En consecuencia las acciones no concluyeron con solo dejar de exponer y no habiendo pedidos de restitución para con los restos del Museo, surgen como necesarias las acciones de conservación preventiva que no van en detrimento de futuras decisiones consensuadas.
Permanecen en un área de no acceso al público, cuatro cuerpos momificados de filiación incaica, dos no completos, cráneos y huesos de desconocida procedencia a la espera de una decisión que representa un gran desafío para nuestro Museo, ya que implica el acercamiento al diálogo entre los actores sociales involucrados y en el marco del reconocimiento de la singularidad de cada caso y la diversidad de sus escenarios, contexto socio cultural, correspondiendo que todo tratamiento sea planteado desde esa particularidad. Lo importante es escuchar y dar espacio a los reclamos y necesidades que pudieran presentarse y que no siempre refieren a pedido de restituciones.
La democracia trajo consigo en nuestro país la apertura de una agenda por parte del Estado que marcó importantes avances con cambios que fueron desarrollándose a través de conquistas progresivas a partir de nuevos enfoques, orientaciones y posturas. Elementos de reconocimiento y protección correspondientes a los DDHH constituyen la normativa jurídica aplicable para estos casos de tratamientos de restos humanos indígenas en museos, además de los pronunciamientos científicos y avances deontológicos que acontecieron en estas últimas décadas y marcaron cambios importantes respecto a este manejo.
La Constitución Nacional, ley fundamental de nuestro ordenamiento jurídico, reconoce los derechos de nuestros pueblos originarios a partir de su reforma en el año 1994. El Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo - ONU) en el año 1989 marcó un importante antecedente que representó una victoria toda vez que pasaron a considerarse los derechos colectivos de los pueblos, se estableció a partir de este la consulta, consentimiento previo, libre e informado, ante la toma de medidas susceptibles de afectación directa, y regula entre otras, sobre la conservación de su cultura. Argentina lo aprobó y ratificó en todas sus partes mediante Ley Nac.Nº24071/1992.
No mencionaremos aquí todos los antecedentes, importantes logros por cierto, porque se haría muy extenso, pero si decir que la síntesis de todos estos es la Ley Nac.Nº25517/2001 "Restitución de Restos Aborígenes" y su Decr. Regl. Nº701/2010 a la que nuestra provincia adhiere de forma expresa mediante la Ley Prov. Nº5158/2005 y su Decr. Regl. Nº1.244/2005 y designa como autoridad de aplicación a la hoy Dirección Provincial de Antropología dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura.
Estas conquistas y el arribo a esta Ley síntesis que mencionamos, junto a casos concretos, diversos y significativos, es lo que exponemos en esta propuesta. Queremos desde el Museo Arqueológico Adán Quiroga que la sociedad catamarqueña se acerque a descubrirla, a recorrer y rodear cada uno de los dispositivos que conforman la muestra y a través de los cuales estamos intentando echar luz a desconocimientos, dudas, contradicciones y tantas situaciones más que hoy están presentes y de la que somos protagonistas como Museo que posee restos humanos indígenas y testigos a través de los estudios de públicos que nos dicen que esto se plantean nuestros visitantes, pero somos por sobre todas las cosas un actor social que no desconoce los derechos básicos y esenciales de todo ser humano.
Hoy no podemos permitimos desconocer y sí debemos obligarnos a reflexionar y debatir: ¿Por qué no exponer? ¿Qué decido luego de no exponer? ¿Está prohibido exponer? ¿Y por qué en otros espacios se exponen?
Es nuestro objetivo como Museo actual convertirnos en un espacio de encuentro, de reflexión, de participación activa y crítica en donde todos los sectores se sientan representados y de este modo poder hacer de la cultura un espacio de diálogo, no solo remitirnos al pasado de nuestros habitantes indígenas sino poder ser memoria viva incluyendo todos los acontecimientos presentes de sus descendientes, las comunidades actuales, que no deben ser ajenos a la institución.
El debate, el diálogo, la negociación, en un contexto de avances y conquistas legales y deontológicas, frente a hechos concretos de acercamiento entre investigadores y pueblos indígenas, atención a reclamos, restituciones ya efectuadas, museos que retiran sus restos de exposición, no hacen posible retroceso alguno sino por el contrario la búsqueda de nuevas conquistas en el marco de un verdadero pluralismo cultural.
Considerando al otro, como bien lo afirmaba el reconocido arqueólogo Pérez Gollan; "un ser humano igual que nosotros, con similares virtudes e iguales limitaciones", nos ubica en ese espacio de diálogo que mencionamos en donde debe primar el respeto a los derechos básicos de los descendientes de todos los cuerpos humanos indígenas que hoy permanecen en museos y que merecen recibir tratamiento igualitario a los restos humanos de toda la población.
Mariana Alejandra Varela
Arquitecta
Encargada Complejo Cultural Esquiú