Trump y Peña Nieto acordaron no hablar en público sobre el polémico muro
Mantuvieron una charla telefónica de una hora, en el marco de la crisis originada entre Estados Unidos y México por la decisión del republicano de ordenar la construcción de un muro en la frontera común.
Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; y de
México, Enrique Peña Nieto, mantuvieronuna conversación telefónica de una hora en medio de la crisis
diplomática surgida por la decisión del jefe de la Casa Blanca de separar las
fronteras de ambos países con un muro.
La noticia se conoció a través de fuentes diplomáticas
estadounidenses citadas por las agencias internacionales y minutos después
confirmada por la presidencia mexicana.
Los reportes iniciales no incluyeron comentarios sobre el
tono, el contenido y los resultados de la conversación. Tampoco aclararon cuál
de los dos presidentes gestionó la llamada.
En un comunicado oficial, la presidencia de México sostuvo:
"Los Presidentes tuvieron una conversación constructiva y productiva en
torno a la relación bilateral entre ambos países, incluyendo el tema del
déficit comercial de Estados Unidos de América con México, la importancia de la
amistad entre nuestras naciones, y la necesidad de que nuestros países trabajen
juntos para detener el tráfico de drogas y el flujo ilegal de armas.
En cuanto al muro de la controversia, el comunicado asegura
que "ambos Presidentes reconocieron sus claras y muy públicas diferencias
de posición en este tema tan sensible, y acordaron resolver estas diferencias
como parte de una discusión integral de todos los aspectos de la relación
bilateral. Los Presidentes también convinieron por ahora ya no hablar
públicamente de este controversial tema".
Trump y Peña Nieto tenía previsto reunirse el próximo martes
en Washington, pero la visita del mexicano fue cancelada por el anuncio del
estadounidense de avanzar en la construcción del muro.
El nuevo jefe de la Casa Blanca insiste con que le hará
pagar la obra a los mexicanos, una imposición que Peña Nieto considera
"inaceptable”.
Al margen de la pared, Trump causó conmoción en las altas
jerarquías de México al insistir con que quiere modificar el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (Nafta o TLCAN, en español), firmado en 1994, en
línea con su idea "American First” (Estados Unidos primero).
"Cualquier acuerdo que se proponga que lastime o
vulnere el interés económico, social de México o que lastime la dignidad de la
Nación, por supuesto será inaceptable", replicó recientemente el canciller
mexicano, Luis Videgaray.
El 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como
destino a Estados Unidos, un país ahora gobernado por quien aconseja
públicamente a su pueblo a comprar productos estadounidenses y a su clase
empresarial a dar trabajo a los estadounidenses.