miércoles 10 de agosto de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y Cruz

La venda ideológica

Feletti parece más interesado en convertir a los productores en enemigos del pueblo que en terminar con el flagelo inflacionario.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
14 de abril de 2022 - 00:05

Con un 6,7%, la inflación de marzo se encaramó al podio como la más alta en los últimos veinte años y empujó al primer trimestre de 2022, con un acumulado del 16,1%, como el máximo indicador desde 1991.

La guerra contra la inflación modera sus objetivos y ahora la Casa Rosada apunta a que en abril el índice interanual no vaya a superar la barrera del 60%. Tarea para el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, coronel a cargo de las operaciones a quien se debe el éxito de haber llevado a la Argentina al segundo casillero en el ranking mundial inflacionario, solo superada por Rusia. Se aprovechan de que están en guerra estos rusos, que si no…

En la víspera de la difusión del temido índice, el secretario Feletti se mostró en la provincia de Buenos Aires junto al gobernador Axel Kicillof, en el anuncio de medidas provinciales tendientes a atemperar la escalada de precios. Basadas, por supuesto, en extremar los controles y fustigar al enemigo ideológico de los productores agropecuarios, a cuya angurria desmedida se atribuye el flagelo.

Es el argumento favorito de Feletti, discípulo del Instituto Patria. Llegó a acusar a los chacareros de fomentar la suba de precios para comprarse más camionetas 4x4 y departamentos en Miami, en el fragor de las disputas por aumentar retenciones y crear un fondo estabilizador del precio del trigo, que subió como consecuencia de la guerra en Ucrania.

Lo estrafalario del razonamiento queda expuesto en cuanto se analiza el modo en que se componen los precios.

De acuerdo con un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA), resulta que el precio del trigo impacta solo en un 13% en el precio final del pan. El molino representa el 4%, la panadería –que paga alquileres, empleados, servicios y otros insumos-, el 60% y un 23% es de impuestos.

La energía gastada por Feletti en bolsiquear a los trigueros, de tal modo, obedece a prejuicios ideológicos antes que al razonamiento. No son los trigueros los formadores de precios, y en todo caso habría que evaluar, por ejemplo, si no tendrá más gravitación los impuestos, que tienen una participación 10 puntos superior en la composición del precio final.

Otro tanto podría decirse del maíz, que también subió: es el 16% del precio de la carne de cerdo, el 23% de la aviar, el 11% de la de vaca y el 6% de la leche.

Los impuestos, en tanto, fluctúan en torno a la cuarta parte del precio final, dependiendo del producto, y 3 de cada 4 pesos de impuestos van al erario nacional.

El precio del trigo aumentó un 30% y el del maíz un 10% desde el inicio de la guerra en Ucrania.

“Teniendo en cuenta cómo influye el grano en los alimentos, el precio que paga el consumidor por el pan francés, no debería aumentar más del 4% por “culpa” del trigo o, en el caso del maíz, no debería aumentar más del 1,6% la carne porcina, o el 2,3% la carne aviar, 0,6% la leche y 1,1% la carne bovina”, consideró Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

El secretario Feletti lograría afinar la puntería si se sacara la venda ideológica de los ojos para redireccionar los tiros, pero es preciso considerar que tal vez su prioridad no sea tanto terminar con la inflación como convencer a la gente de que el campo es el enemigo del pueblo, cosa que le resulta cada más indispensable para tratar de disimular su incompetencia.

Asumió en octubre, después de la derrota oficialista en las PASO, como el hombre del cristinismo adecuado para frenar la espiral inflacionaria. Desde su encumbramiento, la evolución ha sido la siguiente: 3,5% en octubre, bajó un punto en noviembre para tomar impulso y le metió 3,8 en diciembre, 3,9 en enero, 4,7 en febrero y 6,7 en marzo. Meta nomás, ya va a terminar la guerra y le ganamos a Putin.

Todo, según él, culpa de los malévolos productores agropecuarios fascinados con las 4x4 y las propiedades en Miami. Aunque el precio del grano tenga una incidencia mínima en la conformación de los precios que pagan los argentinos por los alimentos.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar