"Todo me sirve, nada se pierde, yo lo transformo/Sé, nunca falla, el universo está mi favor/Y es tan mágico", compuso Gustavo Cerati. La frase fue inmortalizada y tranquilamente puede ser tomada por Martín Barros o simplemente el "Mago Martín".
Magia en el ADN y corazón solidario
Guiado por la fe y con el humor como su primera herramienta, Martín utiliza la ilusión no sólo para asombrar, sino también para unir y ayudar.
Nació hace 45 años en San Fernando del Valle de Catamarca. "Yo casi nazco en Tucumán, iba a ser como el oficial Gordillo" y se ríe al comienzo de la entrevista con Revista Express.
Martín inició su carrera profesional en la magia entre el 2013 y el 2014.
Aunque su primer contacto con la magia fue a una edad temprana, alrededor de los 6 o 7 años, cuando participó en un espectáculo de circo.
"Esto arranca prácticamente por la familia. Mi abuelo ya era un artista. Yo no lo conocí personalmente, pero sé por los relatos de mi tío, de mi papá", explicó.
Estaba claro que en su ADN estaba el don del artista, pero no fue hasta 1986 -poco tiempo después que Argentina ganara el Mundial de Fútbol, que un suceso lo marcó.
Con su madre habían viajado a Córdoba por un tratamiento médico de su hermano y se habían ganado entradas para ir al circo. Martín fue elegido entre el público para ser asistente del mago.
Aunque Martín no recuerda haber tomado la decisión de dedicarse a la magia inmediatamente después de esta experiencia, este evento fue su primera chispa y una anécdota fundacional en su relación con el arte de la magia.
Comenzó sus estudios para ser profesor de Educación Física hasta que se recibió. En ese momento la magia seguía siendo un hobby, pero otra vez el destino le hizo una jugada.
"En el 2008 o 2009 voy a Buenos Aires a un congreso de Educación Física y coincidió con un encuentro de magia. El congreso terminaba el viernes y justo ese día comenzaba lo de magia. Así que fue el único que no volvió en ese viaje ja, ja, ja. Yo me quedé ahí".
Volvió a Catamarca, pero en su cabeza comenzó a girar la idea de radicarse en Buenos Aires para capacitarse en el arte de la magia.
"Luego de recibirme como profesor tuve la posibilidad de entrar, trabajar en una escuela, pero rechacé eso y directamente me fui a Buenos Aires. En ese momento estaba soltero y mi papá me dijo: "Andá, si yo ya soy viejo. Ya viví mi vida, tu mamá también. Y si vos querés algo que te guste o ves que eso te puede gustar y te puede servir, metele".
Ese consejo de su papá fue el envión que necesitaba para viajar a la "ciudad de la furia".
"Viví un año y medio, dos años allá. Fui a ver este espectáculo, cultivé prácticamente información con eso, hice capacitaciones de clown, stand up. Conocí otros magos, entre ellos uno que hacía stand up y me comenzó a llevar a espectáculos. Se llama Nelson Ortega", recordó.
Durante su estadía en suelo porteño pasó por diferentes oficios para subsistir. Mozo, plomero, entre otros trabajos consiguió para poder pagar el alquiler de su departamento y vivir. "Así que ganar dinero y se iba, ahí estaba la magia (risas).
De regreso a Catamarca comenzó a dedicarse de poco a la magia. Primero con shows íntimos para amigos, familiares y luego fue animándose a presentarse en escuelas. Hasta que se cruzó con un productor de eventos musicales de Tucumán.
"¿Por qué no te dedicás a esto? Yo no soy productor de esto, pero veo el potencial que tenés", le dijo.
Martín se ofreció en los colegios y ahí funcionó. Contó con la ayuda de la difusión en redes sociales en donde compartía videos y fotos de sus actuaciones.
"Entonces me empezaron a preguntar si me dedicaba al tema dar shows. Luego empezaron los cumples, los eventos sociales y empezó de todo. Fue como una olla en la que ponés fideos, te descuidaste un segundo y pum", manifestó.
Era 2013 y en forma paralela a las actuaciones -al no conseguir titularidades como docente- se dedicó a la plomería.
El llegar a escuelas de diferentes puntos de la ciudad le tocó conocer realidades diferentes. A veces, contó, se encontró con colegios que no tienen recursos y para ayudar organizaron eventos en colegios privados para recolectar juguetes o alimentos para las instituciones más necesitadas.
Celulares sí, celulares no
Por estos años es muy común que los niños desde una corta edad comiencen a tener acceso a teléfonos celulares u otros dispositivos electrónicos. ¿Es un desafío para el mago captar su atención?
"Es una buena pregunta. Yo noté durante la pandemia que los artistas pudimos darle una pulseada a la tecnología. Porque a temprana edad ya tenían clases virtuales, luego clases de repaso, luego videos para Educación Física y un largo etcétera. Después veían Netflix o alguna serie o película. Entonces el chico se saturó del teléfono. No podía salir de la casa y estaba con el teléfono. Pero cuando se entró a liberar todo y empezaron a aparecer los espectáculos el chico veía el teléfono y lo tiraba. Yo lo vi. Entonces fue un disfrute ver a adultos también que ya no estaban con el teléfono filmando y miraban", contó.
Show inclusivo
Martín ha realizado espectáculos en la Escuela para Ciegos, incluyendo presentaciones para el aniversario de la institución y el Día del Maestro. Su sueño es poder realizar un espectáculo masivo de magia para personas ciegas en un teatro, que incluya tanto a videntes como a no videntes. De hecho, su primera experiencia con un show para una persona ciega fue en un evento solidario en Ancasti hace mucho tiempo.
Otro de los sueños que tiene es casarse con "Florcita" su pareja y quien lo acompaña en este camino.
"Me gustaría tener un programa de televisión. Sería algo maravilloso. Sería relacionado con la magia, el humor y hacer entrevistas con niños y grandes", lo dijo entusiasmado.
Martín menciona una y otra vez a Dios. "Siempre Dios ante todo". Él cree firmemente que Dios tiene un plan para él y lo "usa" para diversos propósitos.
"Yo sé que él puso un plan en mí. Él me usa, me usa para los eventos solidarios, para hacer los shows", concluyó.
Texto: Pablo Vera
Fotos: Gentileza Mago Martín