La nueva producción, disponible desde hoy en las plataformas digitales, fusiona melodías de raíz con sonidos electrónicos gracias al talento de artistas locales, nacionales e internacionales que se unieron para transformar el lenguaje ancestral del viento en una propuesta capaz de conmover más allá de las fronteras.
El desafío del músico precoz que a los 7 años descubrió la magia sonora escondida en las quenas y los sikus fue creciendo a través del tiempo y hoy, el ya consagrado vientista, compositor, productor y cantante, Juan Ignacio Molina, celebra el nacimiento de su segundo trabajo discográfico denominado “Taku”, una obra que sintetiza años de búsqueda artística y una profunda conexión con sus raíces.
El disco marca además un importante salto profesional: es su primera producción mezclada y masterizada fuera de Argentina. El trabajo fue finalizado en Miami, Estados Unidos, bajo la guía de Alfredo Matheus Diez, una verdadera referencia de la industria musical latinoamericana, ganador de cinco Latin Grammy y un Grammy estadounidense, responsable además de éxitos como Lloran las Rosas de Cristian Castro, Qué Precio Tiene el Cielo de Marc Anthony y Si Tú Quisieras de Luis Fonsi.
“Además, lo invité a participar en la vidala chayera Carnaval en los Valles, de Manuel Acosta Villafañe, que forma parte de este disco. Para mí fue una experiencia enorme”, comentó el joven músico.
Electrónica, pero desde la raíz
El nombre del álbum no es casual. “Se llama Taku en referencia al algarrobo, al que muchos simplemente llaman ‘el árbol’ por la importancia que tiene en nuestra región”, explica Juan Ignacio. Y agrega: “Da sombra, madera, fruto, harina y bebida. Es un árbol generoso. Sentí que el disco también podía ser así: una especie de árbol musical con muchas ramas, donde conviven canciones propias, clásicos del cancionero catamarqueño y distintas colaboraciones”.
La producción reúne seis canciones y dos bonus tracks instrumentales en los que dialogan el folklore tradicional y las nuevas sonoridades electrónicas.
La apertura llega con Caminante, una chacarera de su autoría nacida tras la lectura de El Canto del Viento, de Atahualpa Yupanqui, y desarrollada junto al compositor riojano Gustavo Asís.
Le sigue Vuelta Redonda, grabada junto a Milena Salamanca, una cueca inspirada en las vueltas, encuentros y reencuentros que proponen las danzas autóctonas, como la vida misma. La letra pertenece al cantautor catamarqueño Lucas Piedras y la música a Juan Ignacio.
El recorrido continúa con Casabindo, el emblemático carnavalito de Manuel Acosta Villafañe interpretado junto al reconocido artista jujeño Bruno Arias.
Uno de los momentos más sensibles del álbum aparece en Argentina Brunello, una canción dedicada a las mujeres rurales de Fiambalá. “La escribí después de escuchar muchas historias durante los talleres de construcción de instrumentos andinos que dicté allí. Vi mujeres que sin ayuda llevan al frente hogares enteros, que trabajan, crían a sus hijos y son el principal sostén de sus familias. Una vez me dijeron que Fiambalá es un pueblo sostenido por mujeres. Esa frase me quedó grabada y sentí la necesidad de transformarla en canción”, recuerda.
El cierre emocional llega con el huayno Tu Silencio, una composición atravesada por la experiencia personal de la pérdida. “Nació después del fallecimiento de mi padre. Reemplacé la palabra ‘ausencia’ por ‘silencio’ y encontré una manera de sanar. La música me ayudó a comprender que cada persona hace lo que puede y como puede”, confiesa.
En los bonus tracks de Casabindo y Vuelta Redonda participa además Tato Marenco, músico y compositor colombiano radicado en Miami, reconocido por su trabajo junto a Shakira y otros artistas internacionales.
Además, el equipo sumó a dos copleros fundamentales para la identidad sonora del disco: “Ignacio Morales, a quien grabé en la villa de Antofagasta de la Sierra y a María Arjona, en la misma plaza principal de Santa María, un agradecimiento especial porque aportaron la voz de los territorios. Siento que el disco es rico musicalmente, pero también culturalmente. Tiene una identidad que me representa profundamente”, afirma.
La propuesta se completa con el arte visual de Fernando Gross en la ilustración de tapa y el diseño de Mariano Perrota.
Finalmente, participaron los músicos catamarqueños Jorge Zurita, Manu Giménez y Tomás Maldonado, además de los músicos y productores Francisco Santillán, Luis Carlos Bazán y Alfredo Matheus Diez fueron determinantes para concretar el estilo buscado. “El trabajo que compartimos con cada uno de ellos, con idas y vueltas analizando músicas, texturas, sonidos, melodías, armonías y estilos, sumado al excelente asesoramiento como coach vocal de Leonardo Eschmuller, se logró el color perfecto del disco”.
Experiencia inmersiva en el Girardi
El próximo 18 de junio, a partir de las 21 hs en el Teatro Urbano Girardi, Taku se presentará por primera vez al público y mediante una experiencia musical inmersiva.
De esta manera, el repertorio de melodías logradas desde la fusión folklórica y electrónica, se podrá escuchar mediante los auriculares disponibles para las más de 200 personas que asistan a esta novedosa propuesta.
Rumbo a Estados Unidos
Luego de su presentación en la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho 2026, el sábado 18 de julio, Juan Ignacio emprenderá un nuevo desafío: viajará a Nueva York para participar de TEB New York – Tu Experiencia en Broadway, un prestigioso programa de formación artística que reúne a jóvenes talentos de todo el mundo.
Entre más de 1.500 postulaciones provenientes de 19 países, el comité organizador seleccionó apenas a 100 participantes. Uno de ellos será el músico catamarqueño.
“Es una oportunidad enorme para compartir experiencias con artistas de toda Latinoamérica, aprender y seguir creciendo en este camino”, señala.
La experiencia culminará en Miami, donde realizará nuevas producciones junto a Alfredo Matheus Diez, el productor encargado de darle el toque final a Taku, un disco nacido al pie de los algarrobos catamarqueños y dispuesto ahora a conquistar escenarios y oídos mucho más allá de sus fronteras.