historia

Viaje en el tiempo: de Paclín Viejo y Amadores a La Merced

domingo, 9 de junio de 2019 · 11:42

La Merced es la cabecera del departamento Paclín, pero su poblamiento dependió -en gran parte- del despoblamiento de Paclín Viejo y de Amadores, de importancia cívica anterior a la Villa.

 

En la nota anterior dimos cuenta del origen y destino de Paclín Viejo, como cuna de una civilización que excedía la presencia efectiva de la Conquista y que se remonta a miles de años quizá, siendo su florecimiento probablemente durante la Cultura de la Aguada (500-900dC). De tal asentamiento ya nada existe, excepto las ruinas de una iglesia de gran porte y un cementerio perdidos en la vegetación. También hicimos mención que el traslado de la población desde Paclín Viejo hacia Amadores (después de 1880) se debió a cuestiones religiosas; de tal forma que nuestra fuente de información principal, los trabajos de investigación del Dr. Emilio Villafáñez y alumnos de la Escuela de Arqueología de la UNCA, ofrecen claridad sobre esta decisión según documentos analizados en el Obispado de Catamarca (“Reinterpretación de la vieja iglesia de Amadores”. Villafáñez, Fonseca, Acuña, 2008).

Hacia 1885 Paclín Viejo había adquirido la categoría de caserío (según estos documentos), motivo por el cual los pobladores de Amadores solicitan el traslado de la Iglesia (curato) hacia allí.

Adujeron la presencia -ya en Amadores- del sacerdote español Torres Escandell, otrora cura encargado de la iglesia de Paclín Viejo. Otro motivo de traslado fue la construcción de un cementerio habilitado para el servicio, actualmente a unos 200 metros de la iglesia en el que hay inhumaciones desde finales del siglos XIX.

Amadores, en sus inicios, fue solo una encomienda de indios destinada a tareas agrícolas. La “Encomienda” fue establecida como un derecho otorgado por el Rey de España a favor de un súbdito (el encomendero) con el objeto de que percibiera los tributos que los indios debían abonar a la Corona. A cambio el encomendero debía cuidar la salud física y espiritual de los indios. Los tributos eran metales, ropa, maíz, trigo, pescado y gallinas.

Paquilingasta, viejo nombre catamarqueño, era el lugar de una Estancia poderosa y renombrada, (Gaspar Guzmán, Historia Colonial de Catamarca, según documentos del siglo XVI). Como se apuntó, su primer dueño fue don Diego de Vera hacia 1565, mucho antes de que Graneros de Alarcón diera a la zona un gran empuje (1597). Esta Estancia, por su gran extensión, excede largamente a Paclín Viejo. Dicen los documentos que comprendía todo el Valle de Paclín desde el otro lado de la cuesta de Paquilingasta hasta la Sierra del Gracián (hoy desde el Sur de Balcosna hasta La Merced). Esta provisión, en principio, sería independiente de la encomienda de indios Paquilingasta situada en Amadores.

 

Ahora bien, ¿cuál es el origen del nombre La Merced?

Siempre se presumió que tal nombre data en el origen primario de la localidad: La Merced de los Figueroa y Mendoza. Sin embargo el Dr. Villafáñez y sus colegas mencionan que el nombre de la Villa tiene orígenes religiosos toda vez que sus terrenos fueron de órdenes religiosas como la congregación de nuestra Señora de la Merced (Villafáñez, Fonseca, Acuña, 2008).

También Guzmán hace mención que el nombre de La Merced no proviene de “La Merced de los Figueroa” como se cree sino del hecho que hasta 1821, luego de la expulsión de los Jesuitas (1767), Paquilingasta era administrada por los Padres de Nuestra Señora de La Merced, Orden que da nombre a la actual localidad. Guzmán agrega que sus orígenes se deben a la construcción de la Cuesta del Totoral, cuyo mismo constructor (Ing. Carlos Werning) trazó los planos para la nueva población hacia 1878.

La cuesta del Totoral habría sido otro motivo de traslado de la población desde Amadores a La Merced. La cuesta se inició hacia 1880 durante la Presidencia de Sarmiento, aunque algunos documentos sitúan su construcción años más tarde (1935). Su traza se sitúa sobre el Camino del Inca (desde Cuzco –Perú-, hasta Mendoza y Chile, pasando por territorio catamarqueño de norte a sud.

El 29 de noviembre de 1876 se creó la Villa de La Merced. En aquella época existía el Camino Real hacia Tucumán, el mismo que actualmente constituye la ruta provincial 120 entre El Portezuelo y La Merced, pasando por Amadores y Monte Potrero, también llamada Avenida de las Acacias

 

La Estación El Superí y los túneles

El 28 de julio de 1869 por ley se crea el departamento Paclín, hasta entonces estos sitios estaban anexados lo que es hoy el Dpto. Fray Mamerto Esquiú. El 29 de noviembre de 1876 (Ley 277) se crea la Villa de La Merced y en 1878 el Ing. Carlos Werning traza el plano original del pueblo de La Merced. Pero para ser sintético referiré dos hitos históricos: La cuesta del Totoral y la Estación El Superí (alrededor de 1925).

¿Por qué se llamó Estación El Superí? ¿Cómo aparece en la historia de Paclín este nombre desconocido?

El Dr. Villafáñez sostiene que en la provincia de Salta ya existía una Estación con el nombre de La Merced (y aún existe). El nombre de Superí fue impuesto en homenaje al Coronel José Superí, militar patriota de la Revolución de Mayo que formó parte del Ejército del Alto Perú en la Batalla de Tucumán y murió en servicio de la Patria en la Batalla de Ayohuma (1813).

La Estación El Superí tuvo un impacto enorme tanto en la economía, como en la importancia geográfica y poblamiento de La Merced. Está ligada íntimamente a la construcción de los Túneles de La Merced. Las primeras gestiones para su construcción datan de 1920, durante el gobierno de Ramón Clero Ahumada, con la idea de concretar la unión ferroviaria Catamarca-Tucumán y de todo el noroeste argentino integrando además a La Rioja, San Juan, Mendoza y Córdoba. Más aún, se quería lograr la integración a Chile por el ya existente Paso de San Francisco. En 1866 Catamarca ya contaba con el servicio del ferrocarril.

El primer proyecto de los túneles era extremadamente ambicioso. Pretendía llegar hasta La Merced, luego por un faldeo hasta la sierra del Alto por un túnel de casi 20 km que uniría Paclín con Alijilán. Por motivos que no son difíciles de imaginar, este proyecto se reemplazó por otro más factible: 14 túneles menores de los cuales aún subsisten 6 del lado de Catamarca y 3 del lado de Tucumán.

Antes de llegar al Superí, a 54 km de la Capital, el tren recorría las estaciones de Sumalao (5km), Mota Botello (11km), El Portezuelo (17 km), Rafael Castillo (27km), Serviño (Palo Labrado, a 40km), Amadores y finalmente La Merced.

Durante la segunda gobernación de Ahumada se agilizaron las gestiones para la construir los túneles. Pero recién en 1943 la obra tomó empuje definitivo de la mano del Dr. E. Kilt, encargado de la obra. Kilt designó tres comisiones de estudios denominadas La Cumbre, Duraznillo y La Cocha y desde allí se toman decisiones relevantes como el campamento del El Superí, la usina eléctrica, las casillas, zanjas, desagües, caños de hormigón armado. Ese año llegaron hasta El Superí 270 vagones con materiales y equipos con lo que la Empresa Sollazo Hnos, a cargo del Ing. Juan Sandrín, inició la construcción.

Dos años aproximadamente llevó abrir la boca de entrada hasta la boca de salida del túnel mayor, a la altura del paraje Agua de Mato. En 1949 se unieron las bocas y fue un gran acontecimiento. Alrededor de 400 obreros y empleados trabajaban en tres turnos.

 La historia, o más bien la esperanza del aprovechamiento de los túneles de La Merced se desvaneció el 5 de noviembre de 1970, cuando Ferrocarriles Argentinos cedió los terrenos de las vías, en ese momento ya en desuso, para la construcción de la nueva Ruta 38 desde El Portezuelo hasta La Merced. La traza de la ruta actual coincide en gran parte con las vías del FFCC Belgrano hasta El Superí.

 

Texto: Colaboración de César Noriega, en base a documentos de investigadores citados en el texto.

Fotos: César Noriega y Municipalidad de Paclín