miércoles 1 de abril de 2026
Opinión

Tiempo de decidir

Por Guillermo Alejandro Bordón

El próximo domingo se va a llevar a cabo las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (P.A.S.O) en vista a la elección nacional del 22 de octubre de 2023. La P.A.S.O es el proceso de elección interna de los partidos políticos o alianzas electorales, en las que se dirimen cuáles son los candidatos y candidatas que cada una de las agrupaciones políticas presentarán en la elección general. En esta última se va a elegir a nivel país al presidente y vice presidente y en Catamarca gobernador, vice gobernador, diputados nacionales y provinciales y senadores nacionales y provinciales e intendentes y concejales de los distintos circuitos.

Podría decirse que las urnas son las receptoras de las inquietudes ciudadanas que marcan la tendencia social según su enojo o aceptación de las medidas de gobierno.

Quienes confesamos la fe católica, basada en el seguimiento de Jesús que habló a través de los evangelios, no podemos negarnos a acudir al ejercicio democrático de votar. ¿Por qué? A modo de ejemplo y de clarificar la postura cristiana frente al compromiso ciudadano recordemos el comunicado emanado por el equipo de la Pastoral Social de Santa Fe, el Consejo Arquidiocesano de Laicos y el equipo de Comunicación Arquidiocesano, con las “Pautas básicas para la construcción de consensos”, propuestas por la Comisión Nacional de Justicia y Paz a pedido del Episcopado Argentino. En ella se afirmó que "existen desafíos enormes que debemos asumir con compromiso: trabajar por la dignidad de todas las personas, reconstruir la confianza, lograr la estabilidad económica, combatir la corrupción, intensificar la lucha contra el narcotráfico y la trata de personas, fortalecer y extender la educación, y cuidar los bienes naturales de la Casa Común; son solo algunos de los puntos a los que -como Iglesia- invitamos a prestar especial atención”.

Asimismo, expresaron que “elegir a nuestros representantes es una responsabilidad que debemos asumir con entusiasmo y madurez. En la participación de cada ciudadano se sustenta la dirección que tomará nuestra nación, provincia, ciudad y/o comuna, durante los próximos años. Tenemos la oportunidad de hacer oír nuestra voz y de ser el motor hacia la sociedad que anhelamos”.

Es tiempo de calmar las aquietadas aguas originadas por el viento de las broncas y enojos por la situación de la economía, la inseguridad, el narcotráfico y tantos males sociales que hasta ahora las estructuras del Estado no dio respuesta eficaz y permitió que estas problemáticas se acrecienten.

A la hora de votar deberíamos tener en cuenta si en las propuestas de los distintos candidatos está implícito recuperar la dignidad de las personas. En el evangelio de Mateo 25: 35-40 lo dice: “Tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber; fui forastero, y me recibiste; estaba desnudo, y me vestiste; enfermo, y me visitaste; en la cárcel, y viniste a mí». Si esto figura en las propuestas electorales de los diferentes candidatos y candidatas serán dignos de ser elegidos mas allá de las afiliaciones políticas que todo ciudadano y ciudadana opte en libertad. Sobre todo, si se asegura el respeto por la Vida desde la concepción, la base de que todos los demás derechos se cumplan.

El cristiano no puede no ir a votar. Es parte del compromiso ciudadano elegir responsablemente o no a quienes dirigirán los destinos del país. Y ese compromiso ciudadano debe ejecutarse todos los días escuchando y saliendo al encuentro de los que hoy claman y quieren ser saciados en su hambre y sed de justicia.

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