miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

Se acabó la tregua

La media sanción para un sistema de movilidad jubilatoria terminó de romper la tregua que se había abierto entre Javier Milei y la “casta” el 25 de Mayo, con un discurso al que el Presidente despojó de componentes agresivos. El armisticio había comenzado a fisurarse con el escándalo por los alimentos retenidos por el Ministerio de Capital Humano, que dejó a Sandra Pettovello, ministra y amiga dilecta del mandatario, en el centro de una erosiva polémica salpimentada con indicios de corruptelas, maniobras de servicios de inteligencia y la irrupción de personajes estrafalarios como la abogada Leila Gianni, subsecretaria de Legales de la cartera, de lealtades sinuosas.

En lugar de asumir la mala praxis de Capital Humano, Milei denunció operaciones kirchneristas en contra de Pettovello y se enfrentó por primera vez con el Poder Judicial. Gianni desempolvó el concepto de jueces y fiscales “militantes” para desacreditar a Sebastián Casanello, que ordenó distribuir los alimentos acopiados.

La oposición, por su parte, encontró la oportunidad para asestar un golpe a los libertarios enredados en las cuartas con la aprobación de una fórmula para actualizar las jubilaciones por inflación y pagar un adicional por la pérdida del poder adquisitivo sufrida por los jubilados desde diciembre.

Solamente el PRO macrista quedó afuera de la convergencia opositora y respaldó a La Libertad Avanza en el rechazo.

Milei se vio obligado a comprometerse personalmente para blindar a Pettovello. Se presentó de improviso en la conferencia de prensa que brinda a diario el vocero Miguel Adorni, encabezó después de mucho tiempo una reunión de gabinete, visitó a la ministra.

Retomó además la entonación beligerante tras anticipar el veto a la fórmula acordada por los “degenerados fiscales” oposición, aunque dejó puertas abiertas al estimar que varios legisladores podrían haber sido víctimas de una “trampa de Máximo Kirchner”. Que el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, se allanara al aumento del 80% de las dietas de los diputados encaja con la narrativa general para resistir el temporal del caso Pettovello: Milei los cuestionó por el dietazo y anunció que renunciará a la jubilación de privilegio que le correspondería por ser Presidente.

“Yo puedo estar cuatro u ocho años, pero después, ¿qué hago? Voy a tener que salir a laburar. Como tengo que hacer eso, me tengo que ocupar activamente de hacer cosas que están bien, porque si no, el día después me quedo sin laburo y me cago de hambre. Eliminar las jubilaciones de privilegio es un incentivo para hacer las cosas bien. Se les terminó el seguro. Si hacen las cosas mal, que se caguen de hambre por ser una mierda”, les dijo a los empresarios reunidos en el “Latam Economic Forum 2024”, en el Golden Center de la Ciudad de Buenos Aires.

La secuencia confirma una extrema fragilidad política.

El Gobierno tuvo que jugar su única carta valiosa para morigerar los daños de la crisis en Capital Humano: la eficacia de la brutal oratoria de Milei para partir la cancha, la convicción que consigue insuflar a sus dichos a través de la rabia contra la casta.

Es la primera turbulencia de envergadura que enfrenta, para colmo detonada por una denuncia del dirigente social Juan Grabois, blanco permanente de los ataques libertarios.

La carencia de elementos que apuntalen el controvertido carisma presidencial en episodios como el de Pettovello se hizo más manifiesta por las características de la figura que asumió un rol protagónico en la defensa de la ministra: la abogada Leila Gianni, de extensa trayectoria presupuestívora pese a sus jóvenes 39 años, cantaba hasta noviembre encendidas loas a Cristina Kirchner y Sergio Massa. Acciona con el fervor de los conversos. Es lo que hay. n

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