jueves 16 de junio de 2022

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Cara y Cruz

Recuperar la cordura

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20 de mayo de 2022 - 08:53

El tiroteo en Huaycama estuvo incubándose durante semanas, desde que se iniciaron las marchas nocturnas de la bronca por las criptoestafas piramidales. Protagonizadas en principio por damnificados, no tardaron en ser visualizadas como oportunidad por abogados y sectores políticos interesados en direccionar broncas y sacar provecho de la zozobra social.

Estas intervenciones son más notorias a medida que se desarrolla el fenómeno. La balacera del miércoles por la noche fue consecuencia de una riña desmadrada. Un grupo de estafados que no encontró en su domicilio a José Sierra, titular de la financiera Stratton Sierra, se dirigió a la casa de su suegro, donde la discusión fue escalando hasta que alguien sacó un arma de fuego y convocó a la tragedia. El suegro de Sierra, Eduardo Véliz, recibió un tiro en la pierna y otro sujeto, Julián Frías, permanece internado en grave estado en el Hospital San Juan Bautista, con un proyectil alojado en la cabeza.

Fueron detenidos dos de los hijos de Véliz que participaron de la gresca, uno de ellos adolescente. La violencia es hija de la frustración. Las esperanzas de recuperar el dinero depositado en el corto plazo empiezan a diluirse y los defraudados buscan en quien descargar culpas, tarea para nada sencilla porque las acciones y omisiones que edificaron este desenlace fueron muchas, diversas y concurrentes.

Deberían considerarlo quienes instigan la escalada de protestas y postulan chivos expiatorios tirando nafta al fuego. Es indispensable que quienes tienen responsabilidades institucionales y profesionales recobren la cordura para encausar el conflicto por la vía judicial, única admisible y razonable aún con sus ostensibles defectos.

Los mecanismos para accionar en ese marco están disponibles y hacia ellos, para mantener la paz social, deben converger los esfuerzos de quienes han asumido la representación de los perjudicados. Es preciso señalar, aunque alguien pueda ofenderse, que muy pocos de ellos fueron capaces de advertir sobre lo que estaba pasando en Catamarca antes de que el ecosistema colapsara, de modo que mal pueden ahora andar instigando represalias de hecho.

El incidente de Huaycama debe ser aleccionador sobre las consecuencias de escraches y vituperaciones en las casas particulares de los reos de estafa o los magistrados a cargo de las investigaciones. Las reacciones de familiares y allegados son imprevisibles y el reventón violento es una posibilidad concreta.

Seguramente ninguno de los manifestantes que concurrieron a pedirle explicaciones a José Sierra supuso que la protesta iba a desembocar en tiros, tampoco lo habrán deseado, pero es lo que ocurrió y ahora un hombre se debate entre la vida y la muerte y hay un adolescente detenido por eventuales responsabilidades en el tiroteo ¿Serán daños colaterales para los que están jugando con fuego en coyuntura tan crítica? Se veía venir pero, igual que ocurrió mientras las pirámides iban armándose, se prefirió ignorar las posibles consecuencias o maniobrar para ver qué réditos se lograban. En perspectiva, no se trató de un ajuste de cuentas por las estafas, sino de un desborde.

Debe extremarse la prudencia para que la tensión no continúe creciendo. Hay financistas presos y encartados, hay que esperar para ver si se puede encontrar el dinero.

En el caso de Edgar Bacchiani, por ejemplo, tanto el abogado del “trader” como los de los damnificados se la pasaron semanas augurando la inminente puesta en marcha de un plan de pagos para terminar en que las cuentas siguen bloqueadas. Fue una clara irresponsabilidad, que no hizo más que incrementar la bronca y extender el campo para operaciones políticas.

Nunca se sabe cómo pueden terminar estas historias de acicatear el odio y la discordia. Un día se tiene el cuchillo por el mango y al siguiente se está del lado del filo; al pirómano se le puede romper el traje antiflama. Ojo con la violencia.

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Sindicado. estafados aseguraron que el abogado Retamozo los mandó a sumarse a las marchas de la bronca.

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