domingo 22 de marzo de 2026
Análisis

¿Por qué Milei odia al feminismo?

Por Ely Fontao (*)

En el marco de los primeros cien días desde el cambio de gobierno nacional y a las puertas de un nuevo #8M, las calles argentinas fueron testigos de una movilización masiva de los feminismos en rechazo a las políticas implementadas por el Presidente Milei, caracterizadas por un enfoque liberal y anarcocapitalista. El contundente repudio de mujeres y disidencias se hizo sentir en todo el país, evidenciando la creciente preocupación por el impacto desproporcionado que estas políticas están teniendo sobre los sectores más vulnerables de la sociedad, especialmente las mujeres.

Desde su asunción, el gobierno ha sido señalado por la pérdida progresiva de espacios institucionales y políticos destinados a atender las necesidades y derechos fundamentales de las mujeres. Organizaciones como Mujeres Socialistas han sido voces persistentes en la exigencia de un cambio real que garantice la protección y promoción de estos derechos.

Venimos sosteniendo que la libertad no se reduce a la mera eliminación de regulaciones, sino que implica garantizar condiciones dignas de vida para todas las personas. La prohibición o desmantelamiento de instituciones como el ministerio de las mujeres o el INADI, el recorte presupuestario en prevención y erradicación de la violencia de género, así como la reducción de asistencia alimentaria y salarial para mujeres jubiladas y trabajadoras, son medidas que contradicen el verdadero significado de la libertad.

En este contexto, la movilización del #8M se constituye como un recordatorio de la necesidad urgente de políticas públicas inclusivas y equitativas que respeten y promuevan los derechos de las mujeres en todas sus dimensiones.

En medio del debate sobre las políticas del gobierno de Milei y su relación con el feminismo, surge la pregunta sobre el enfoque de este gobierno hacia las mujeres. ¿Por qué Milei parece ignorar las necesidades y derechos de las mujeres? ¿Por qué nos odia? ¿Existe alguna compatibilidad entre el feminismo y el liberalismo que promueve?.

El reciente #8M fue testigo de un rechazo unánime por parte de los feminismos hacia el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que omite por completo la perspectiva de género en sus políticas. Esta omisión, entendida como una amenaza directa para las mujeres trabajadoras, se percibe como una medida que profundiza las desigualdades de género en la sociedad.

La desregulación económica promovida por el gobierno de Milei encarece la vida cotidiana de las mujeres, dificultando su acceso a necesidades básicas como la vivienda, el transporte y la alimentación segura. Además, se vislumbra una reforma laboral que podría socavar los derechos laborales conquistados por las mujeres, dejándolas en condiciones aún más precarias.

Otro punto de conflicto es la propuesta de reforma al sistema de seguridad social y previsional, que impacta negativamente en las trabajadoras retiradas al dejar de reconocer las labores de cuidado como trabajo remunerado.

Ante este panorama, se plantea la pregunta: ¿es posible ser feminista y Mileista? La respuesta parece difícil de conciliar, dado el claro desdén del gobierno hacia las necesidades y derechos de las mujeres. En este contexto, los feminismos se erigen como voces críticas que demandan políticas públicas inclusivas y equitativas que respeten la dignidad y los derechos de todas las personas, independientemente de su género.

Las mujeres levantamos su voz para denunciar el recorte indiscriminado de programas sociales, como Potenciar Trabajo, que golpea de manera desproporcionada a los hogares encabezados por mujeres, especialmente a aquellos monoparentales que dependen de estos recursos para subsistir. Estas medidas profundizan la brecha de desigualdad y exclusión que afecta a las mujeres en nuestra sociedad. Además, la falta de propuestas concretas en materia de empleo para los grupos más vulnerables agrava la situación.

En respuesta a esta crisis, se ha establecido una Red Federal de concejalas socialistas que exige a los gobiernos locales y provinciales declarar con urgencia la emergencia laboral y alimentaria que afecta con mayor severidad a las mujeres trabajadoras. Esta red impulsa proyectos de ordenanza para avanzar en soluciones concretas y efectivas.

Las políticas de ajuste promovidas por el gobierno nacional, en nombre de la liberalización económica, han generado un alarmante aumento del desempleo y la precarización laboral, golpeando principalmente a las mujeres. Durante la pandemia, fuimos las más afectadas en cuanto a la exclusión del mercado laboral y las últimas en recuperar empleos formales. En la actualidad, nos vemos relegadas como una variable de ajuste en las políticas de un gobierno caracterizado por su enfoque anarcocapitalista.

Esta situación se agrava aún más con la feminización de la pobreza, que se incrementa a un ritmo alarmante de un millón de nuevos pobres por cada mes de gestión del gobierno de Milei. Las mujeres se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad económica y social, siendo las más perjudicadas por estas políticas de ajuste.

Entendemos que el deterioro histórico y sistemático de las condiciones laborales y la persistente falta de oportunidades de empleo digno para las mujeres no solo afecta su bienestar económico, sino que también menoscaba su autonomía y dignidad. La brecha salarial de género se agrava, reduciendo aún más las posibilidades de las mujeres de acceder a una vida digna y de ejercer plenamente sus derechos, que son derechos humanos fundamentales.

Los feminismos, aunque a menudo incómodos para algunos, alzan su voz para denunciar el retroceso en los derechos humanos de las mujeres y las diversas identidades de género. Exigen el cese del avasallamiento y la reversión de los derechos humanos fundamentales que tanto esfuerzo ha costado conseguir. No toleraremos que se pongan en peligro los derechos que hemos luchado por obtener. Exigimos justicia y respeto para todas las mujeres, sin excepción.

El #8M fue un día de resistencia para las mujeres trabajadoras sobre todo para las socialistas de Argentina, tanto del pasado como del presente. Exigimos un cambio en las políticas económicas y sociales que priorice nuestro bienestar:

1. Declaración de Emergencia Laboral y Alimentaria: Las mujeres, especialmente las más vulnerables, enfrentan una doble emergencia laboral y alimentaria. Exigimos políticas públicas efectivas que garanticen empleos dignos y acceso equitativo a alimentos nutritivos.

2. Aprobación de la Ley de Cuidados: Nuestro trabajo es esencial y merece ser reconocido y valorado. Es hora de visibilizar y reconocer a las mujeres como trabajadoras formales.

3. Respeto a la Identidad de las Mujeres y Diversidades de Género: Exigimos el reconocimiento y el respeto de nuestra identidad de género en todos los ámbitos de la vida, sin discriminación ni estigmatización.

4. Exigimos un Estado que nos proteja y defienda: Frente a un gobierno misógino, resistimos. Exigimos un Estado que promueva la igualdad de género y combata la violencia machista en todas sus formas. No nos quedaremos en silencio mientras se avasallan nuestros derechos fundamentales.

El rechazo a las políticas y la conducta violenta del presidente, Javier Milei, es una expresión clara de la búsqueda de un país más humano y equitativo. En el último Encuentro Plurinacional de Mujeres en Bariloche, miles de mujeres advertimos acertadamente que Milei representaba y sigue representando la peor opción para el país. El llamado persiste: es hora de construir una sociedad más justa y equitativa. Invitamos a seguir manifestándonos y actuando en pos de una alternativa que promueva el bienestar y respete los derechos de todas las personas Quizás sea por esta razón que Milei nos tenga aversión. Pero nuestra determinación en la lucha por un futuro mejor seguirá siendo inquebrantable.

(*) Secretaria Nacional de Mujeres Socialistas y miembro titular del Comité Nacional del Partido Socialista

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