Por Agustín Lagos
Por Agustín Lagos
Hay dos grandes secretos que responden a una pregunta ¿qué es la realidad?
Saber que es la realidad y como funciona son dos cuestiones que resumen el conocimiento de nuestra existencia. Estos dos enigmas pueden calificarse como exteriores e interiores, el hardware y el software de nuestra realidad, teniendo en cuenta que la realidad es solo un aspecto de la vida.
El primer grupo, el de los secretos exteriores se relaciona con que hay detrás de la realidad, como se creó este mundo material y que lo sostiene. En cambio, los secretos interiores son aquellos que envuelven el funcionamiento de la realidad en la que estamos o al menos creemos estar sumergidos: la suerte, el azar, el amor, la ley de atracción, y tantas otras cuestiones que creemos conocer pero realmente no tenemos precisiones de su funcionamiento.
Tal vez, sabiendo los secretos exteriores no necesitemos de los interiores, porque si uno entiende de que está hecha la realidad, todo lo que esté dentro de la misma pierde valor, ya que los secretos que allí se esconden serian develados previamente.
Si nosotros entramos en la realidad, deberíamos conocer que hay fuera de ella, de hecho lo conocemos. En problema radica en que no lo recordamos, tal vez no sea esto un problema, sino que al contrario es lo que hace que está realidad pueda ser vivida como real. Jugar el papel olvidando que somos actores hace que nuestra actuación sea perfectamente creíble.
Creemos en nuestra personalidad y la de los otros porque no conocemos otro “yo” u otro “ellos”. Por el momento nuestra vida se limita a esta realidad, y eso es fantástico, actuamos como si fuéramos eternos en un mundo donde una de las pocas certezas que tenemos es que vamos a morir. Tal vez esto sucede porque realmente somos eternos, y esta eternidad se filtra en nuestro personaje finito que desempeñamos aquí.
Los secretos exteriores son los que más duelen, intentar conocerlos puede volver loco a nuestro “yo” humano. Saber que como funciona la realidad implica deshacerse del cuerpo, su personalidad y biografía, y esto es muy doloroso porque es lo único que conocemos de nosotros. Abandonar el “yo” es un desafío tan grande que supera cualquier otro.
Los secretos interiores deberían ser los primeros en ser conocidos o al menos estudiados. La creencia de que esta es una proyección de nuestra mente puede ser algo creíble para nuestro “yo” si lo convencemos de a poco. Se pueden entender los secretos del interior de la realidad sin volverse loco, pero se necesita tener mucho interés y perseverancia para no dejar entrar otros pensamientos.
Puede que todo sea una risa visto desde afuera, donde con tecnología inimaginable para este lado del cristal, se sostiene la realidad como la conocemos. No hay escondites ni secretos por más que nuestros personajes nos quieran convencer de lo contrario, todo puede ser visto desde fuera.
La transparencia tiene que ser ejercitada por quién busca la respuesta para los secretos, la honestidad es la conciencia de que estamos siendo vistos, y que no nos escodemos porque sabemos que esto es imposible.