domingo 22 de enero de 2023

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Cara y Cruz

Las lluvias incorrectas

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Con el devastador temporal del martes a la noche, el Valle Central de Catamarca superó con holgura el promedio de lluvias histórico de principios de años: 101 milímetros en la primera quincena de enero, contra los 80 habituales para todo el mes. Muy localizado, circunscripto a la Capital y Valle Viejo, el estrago climático no tuvo ni siquiera la compensación de aliviar la prolongada sequía que afecta la producción del este provincial, en el marco de un fenómeno que castiga ya a más de la mitad del país.

Ironías de la Naturaleza: llueve donde no hace tanta falta y el agua, para colmo, provoca gravosos perjuicios, mientras las nubes siguen parcas donde se las requiere. Gastos inesperados por un lado, restricción de ingresos por el otro.

Para el Gobierno, la tormenta tiene el costo adicional de precipitar críticas por la vulnerabilidad de la infraestructura de los servicios, independientemente de la extraordinaria violencia que tuvo el viento.

La Bolsa de Rosario informó que el costo de la sequía roza los U$S 10.500 millones para los productores de soja, trigo y maíz, y borraría 2,2 puntos del PBI estimado para este año. Ya recortó la cosecha de trigo, soja y maíz en 28,5 millones de toneladas, un 23% de la producción inicial esperada.

"Cuando hablamos de la pérdida de ingresos netos del sector productor nos referimos a la diferencia entre el margen neto del productor que éste estimaba al momento de la siembra, con un rinde promedio en condiciones climáticas normales, y el que se prevé a la fecha, como consecuencia de la sequía. En este análisis se tiene en cuenta tanto la pérdida de rendimientos, como las hectáreas que se sembraron y que no podrán ser cosechadas, y las que incluso no pudieron sembrarse por falta de humedad", explicaron desde la entidad comercial rosarina.

Mientras en el Valle Central ya se superó holgadamente la media de lluvias de enero, el este provincial padece la sequía

El menor ingreso del sector productivo a causa de la pérdida de producción también redunda en menos viajes de fletes, menos servicios financieros y de intermediación, menos demanda al sector constructor. En definitiva, menos inversión y consumo que terminan impactando sobre la actividad económica general. El efecto multiplicador del agro en el consumo de Argentina es enorme.

La proyección de recaudación de derechos de exportación del Estado nacional también deberá ajustarse en U$S 1.050 millones por menores exportaciones de trigo, maíz, soja y productos derivados, a los que se le suma la pérdida de recaudación de otros U$S 2.500 millones en concepto de impuesto a las ganancias y demás tasas y contribuciones.

La crisis impacta en el este catamarqueño. A fines del año pasado, el gobernador Raúl Jalil y el vicegobernador Rubén Dusso se reunieron con los intendentes de la región para evaluar la situación hídrica.

Jalil subrayó que se priorizaría el uso del agua para consumo humano y se avanzaría con las obras tendientes a optimizar el uso del agua para riego, para lo cual los jefes comunales debían presentar un plan.

La escasez de lluvias suma ya tres años y se atribuye al fenómeno de “La Niña”. El breve pero destructivo temporal del martes está relacionado, de acuerdo con el Observatorio Climatológico de la UNCA, con el “Alta Boliviana”. Son movimientos climáticos de impacto global que obligan a asumir prevenciones.

El Observatorio advirtió sobre la necesidad de llevar adelante acciones para disminuir el riesgo y la vulnerabilidad social ante episodios como el que se precipitó sobre la Capital y Valle Viejo, que vienen ocurriendo en los últimos años en un contexto de variabilidad alta, calentamiento global y cambio climático.

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