domingo 9 de enero de 2022

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Cara y Cruz

La riqueza subsidiada

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7 de enero de 2022 - 01:05

Bajo el título “Cinco veces más: que hay detrás del sentimiento antiporteño en las provincias que se esconde en el boleto de colectivo”, el diario La Nación aborda uno de los aspectos de la tradicional animadversión del interior hacia el puerto.

“En las provincias el boleto de colectivo llega a pagarse hasta cinco veces más que en la Capital Federal. La brecha en las tarifas supera el 400%. Esa distorsión para servicios similares está en el reverso de un sentimiento antiporteño que se puede ver, por ejemplo, en las redes sociales. Se traduce así: los porteños pagan poco”, comienza el artículo, que ofrece datos concretos de la asimetría en varios distritos del país y marca el impacto que tiene sobre los costos familiares y personales.

“Las diferencias de tarifas en el interior y el AMBA, en gran medida, se pueden explicar por el desajuste en los subsidios que se dio por la salida de la convertibilidad en 2002. Esta diferencia se amplió aún más a partir de 2006 en beneficio de la zona metropolitana de Buenos Aires. Si bien era un tema pendiente, en el presupuesto de 2018 se agravó, porque la anterior gestión redujo los subsidios de las provincias”, consigna Rafael Skidaressis, economista especializado en transporte.

“El tema de las tarifas es un debate genuino y que requiere el reordenamiento rápido de los subsidios”.

“En diciembre del año pasado cuatro gobernadores del norte del país se reunieron con Sergio Massa y Máximo Kirchner para dialogar sobre la reducción del costo del transporte público. La comitiva estaba integrada por Jorge Capitanich (Chaco), Raúl Jalil (Catamarca), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Ricardo Quintenla (La Rioja). Es una discusión que hasta ahora no tiene conclusión”, informó La Nación.

No asoman perspectivas de que vaya a resolverse, tampoco. El volumen electoral del área metropolitana desalienta cualquier impulso a tocar el esquema de subsidios vigente, sobre todo en un poder nacional afirmado en esa región, de la que salieron todos los presidentes desde la reforma constitucional de 1994 que suplantó la elección indirecta a través del Colegio Electoral por la directa con balotaje eventual.

Sobre tal diseño se consolidó un federalismo trucho, bajo el cual el interior agradece como graciosas concesiones las asignaciones que el centralismo dispensa por fuera de las transferencias automáticas de la coparticipación federal. La visión porteña y metropolitana impregna la política nacional y relega a las sociedades del interior a una ciudadanía de segunda clase.

La brecha tarifaria en el servicio energético es aún mayor que la del transporte, con boletas que llegan a ser siete veces más onerosas que las de los usuarios metropolitanos en algunas provincias. Es particularmente irritante e injusto en lo que se refiere a la CABA, que es el distrito con los ingresos más altos del país, y los partidos más acomodados del conurbano.

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, fue lapidario el año pasado en una respuesta a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que había cuestionado el alto costo de la energía en la capital mediterránea.

“Acá estamos discutiendo subsidios, no tarifas. Y lo que la vicepresidenta no dice es que todos los subsidios se los lleva el AMBA ¡A mí no me extraña que diga eso la vicepresidenta! Ella fue, como presidenta, la que más discriminó a Córdoba, y lo sufrimos los cordobeses", retrucó Schiaretti.

"Que sepa la vicepresidenta, que sepan las autoridades nacionales que en Córdoba no nos vamos a callar. No vamos a dejar de decir que le dan subsidios a la energía por 76 mil millones de pesos, que es lo que le deben EDENOR/EDESUR, que atienden en el AMBA, al que vende la energía (por CAMMESA). Vender y no cobrar significa subsidios, acá y en cualquier parte del mundo", añadió.

Una responsabilidad más para sumarle al centralismo en los padeceres argentinos: los subsidios a los servicios, abrumadoramente destinados al área metropolitana, son el principal motivo del déficit público en la Argentina pauperizada.

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