domingo 14 de abril de 2024
Cara y Cruz

Crimen de Rojas: detalles reveladores

Cuando se cumplen dos meses del asesinato de Juan Carlos Rojas, quien al momento del crimen se desempeñaba como ministro de Desarrollo Social de la provincia, sus hijos finalmente decidieron romper el silencio y concedieron una entrevista a El Ancasti, en la que manifestaron descarnadamente la frustración que los embarga por la falta de avances concretos en la investigación de la causa.

Las declaraciones formuladas agregan en detalle revelaciones de la increíble impericia con la que los investigadores policiales y judiciales se manejaron en el primer tramo de la investigación. Más adelante, si es que finalmente la Justicia logra dar con los responsables del asesinato, habrá que investigar si solo se puede hablar de impericia, o también hay otros elementos que permitan inferir alguna intencionalidad en la falta de cuidado en la preservación de la escena del crimen, el apuro por limpiar las manchas de sangre y otros rastros, y la celeridad con que se determinó, erróneamente, que Rojas había sufrido una muerte natural.

Se conocieron en detalle revelaciones de la increíble impericia con la que los investigadores se manejaron en el primer tramo de la investigación.

Las quejas de la familia son atinadas. Durante las primeras 48 horas luego de la aparición del cuerpo –lapso clave para reunir los elementos que permitan esclarecer cualquier hecho delictivo-, prácticamente no hubo medidas tendientes a que las pesquisas se orientaran a determinar quién o quiénes podrían haber tenido participación en el asesinato. Es más, durante las primeras 12 horas la versión oficial no aludía a una muerte violenta. El tema de la existencia de un posible crimen la instaló el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo la noche de aquel domingo en que se encontró el cadáver. Y esa revelación provocó que el fiscal ordenara una segunda autopsia, que fue concluyente en sus resultados.

Además, el personal policial y judicial que participó de las pericias, liberaron la escena del crimen sin que se haya hecho un examen exhaustivo del lugar, permitiendo su contaminación. Los hijos de Rojas hicieron hincapié en el énfasis que pusieron los investigadores en que la escena sea limpiada. Natalia Rojas señaló durante la entrevista con El Ancasti: “Nos dijeron ‘no hay problema, limpien, limpien’. Y ahí nos ofrecieron la empresa de limpieza”, porque había que limpiar con químicos especiales para que no quede ningún resto de nada. Nosotros no sabemos nada de eso. Entonces, ahí se retiraron ellos, nos quedamos nosotros ahí. En eso, él (por Fernando, otro de los hijos) estaba en el fondo y encuentra los lentes de mi papá, cuando supuestamente habían hecho pericias de todo el terreno. No lo vieron. Donde estaban los lentes podían haber habido pisadas”.

Además de las fallas iniciales en la investigación, otro elemento que contribuye a dificultar el esclarecimiento del caso son las deficiencias que posee el Poder Judicial para procesar algunas pruebas que pueden resultar determinantes. Este déficit no es atributo solo de esta causa en particular, sino de todas las que poseen algún grado de complejidad. En el caso del crimen de Rojas, hay demoras en los resultados de las muestras de ADN, en el procedimiento para mejorar la calidad de la imagen de una cámara de seguridad –pericia que se realiza en la provincia de Salta- y en el acceso a los celulares secuestrados.

Habrá que esperar para conocer si la ciencia y la tecnología puestas al servicio de la Justicia aportan las pruebas necesarias para esclarecer un caso de extrema gravedad, como cualquier asesinato, con el dato adicional de que la víctima ocupaba un cargo de relevancia en el gobierno provincial, y de esa manera contribuye a corregir los errores o, eventualmente, las maniobras deliberadas que impidieron resultados positivos en los primeros tramos de la investigación.

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