CARA Y CRUZ

Los elegidos

lunes, 22 de febrero de 2021 · 01:04

La intendenta de Fiambalá, Roxana Paulón (FTP), debe estar lamentando más que nunca su verborragia frente a los micrófonos. El jueves pasado fue entrevistada por Radio Ancasti y lanzó, muy suelta de cuerpo, una confesión auto incriminatoria: “Nos vacunamos todos, el gobernador, todos los ministros y todos los intendentes. Me parece bien porque somos los que tomamos las decisiones, estamos expuestos, y además fuimos elegidos por la gente. No me parecería bien si la reciben otros funcionarios". Cada una de esas frases es reconocimiento de algo reprochable, una muestra irritante y dolorosa de la irresponsabilidad que rodea a la campaña de vacunación contra el Covid-19 en el país, donde la política se puso por encima del criterio sanitario y se arrogó la facultad de salvar de la muerte a unos pocos privilegiados, amigos y allegados, que no forman parte de los grupos de riesgo acechados por el virus. 

Cuando Paulón habló en público aún no había explotado el escándalo del Vacunatorio VIP descubierto en la órbita del Ministerio de Salud de la Nación, donde se reservaron miles de dosis para los privilegiados del poder: políticos, legisladores, sindicalistas como Hugo Moyano y familia, y “amigos” como el periodista Horacio Verbitsky, quien precipitó la salida de Ginés González García al revelar que recibió la vacuna tras un telefonazo. 

Igualmente, la intendenta de Fiambalá se fue de boca y confesó brutalidades. Si bien había sido público que el gobernador Raúl Jalil se vacunó, junto con personal del Hospital Malbrán, el primer día en que arribaron a Catamarca las dosis de la Sputnik V, no se sabía que también lo habían hecho “todos los ministros y todos los intendentes”, como aseguró Paulón.

No fue tan así. Ayer varios intendentes opositores, como Rodolfo Santillán (Ancasti) y Daniel Ríos (Belén), desmintieron haber formado parte de ese lote. Peor entonces: la vacuna solo fue para los oficialistas. Por esa razón, diputados del radicalismo quieren interpelar a la ministra de Salud, Claudia Palladino. Sospechan que además recibieron la vacuna rusa en la provincia funcionarios y legisladores afines jóvenes y sin enfermedades previas, es decir, inexistentes en las listas de grupos de riesgo. 

Otro barbarismo de Paulón fue aseverar que corresponde vacunar a todos los que “toman decisiones” y, peor aún, “los que fuimos elegidos por la gente”. Por un lado, no todos los que deciden están en la primera línea de combate contra el virus. Por otro, los intendentes fueron elegidos para cuidar el bienestar de los ciudadanos, no para desprotegerlos cuando su vida corre peligro. El voto no garantiza impunidad, no es agua bendita. La gente no votó que ella sea la primera en vacunarse. 

Para colmo, la propia Paulón reconoció que aún no se vacunó al personal de salud del municipio a su cargo y dijo que le pidió al Gobernador que esa gente sea tenida en cuenta en próximos envíos. Pero ella se puso las dos dosis y encima se contagió en Capital y así llegó a sus pagos. Fue el único caso que se registró ese día en Fiambalá y por eso cerró los ingresos a todos los no residentes. Los fiambalenses deben desear que la intendenta no los proteja tanto.

El intendente de Fray Mamerto Esquiú, Guillermo Ferreyra, es un caso diferente. Tiene una debilidad notoria con las redes sociales y la figuración permanente. Hace videos en Facebook y cada tanto aparece en Tik Tok, una plataforma que usan preferentemente los jóvenes para subir videos musicales graciosos con el fin de recibir “likes”, aplausos y corazones. 

Pero la manía, sin embargo, le jugó una mala pasada con la vacuna rusa. A principios de enero subió un video en el que se muestra en el proceso completo de inoculación. Según dijo, lo hizo para “dar confianza a la población” por la vacuna rusa, que por esos días estaba en duda. A cambio, recibió severos cuestionamientos opositores. "Este hombre joven y sin rastro de encontrarse en la población de riesgo, se pasea mordazmente por el departamento riéndose en nuestras caras, mientras muchos de nuestros adultos mayores, personal de la salud, docentes y personal esencial aún se encuentran a la espera de la primera dosis", fustigó Juan Pablo Acevedo, de la UCR. 

En Argentina, se vacunó solo al 60% del personal sanitario que está en el frente de batalla contra la pandemia. Mientras, Paulón, Ferreyra y otros tantos se miran el ombligo.
 

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