Cara y Cruz

La victoria da derechos

El cierre de las candidaturas en el frente Juntos por el Cambio fue seguido por fuertes...
martes, 25 de junio de 2019 · 04:20

El cierre de las candidaturas en el frente Juntos por el Cambio fue seguido por fuertes catarsis de algunos de los que quedaron fuera de esquema. Entre las que se hicieron públicas, se destacaron las de las diputadas Verónica Rodríguez Calascibetta y Paola Bazán. 

Bazán acusó a quienes diseñaron la oferta electoral opositora de estar complicados con el intendente de la Capital Raúl Jalil, candidato a gobernador oficialista. Rodríguez Calacibetta presentó una nota que la designaba como postulante del Movimiento Renovador para ocupar un casillero en la lista de diputados provinciales en lugar de Natalia Herrera, pero sus pretensiones fueron rechazadas.

Al parecer ambas mujeres suponían que el protagonismo logrado en el rol legislativo y la militancia las hacían merecedoras de la continuidad, pero es preciso consignar que los méritos que alegan tienen incidencia muy relativa en el juego político. Si deberían considerarse en mayor medida o no es discusión diferente. Lo concreto es que los espacios no se distribuyen de acuerdo a los tal vez sanos criterios que ellas sustentan, sino en función de proyectos de poder.

En tal sentido, los ascensos de Rodríguez Calascibetta y Bazán se encuadraron respectivamente en los proyectos liderados por el ex gobernador y actual diputado nacional Eduardo Brizuela del Moral y el ex intendente capitalino Ricardo Guzmán, cuya derrota interna en la UCR acaba de perfeccionarse. 

Es posible que en la exclusión de las diputadas haya tenido que ver con el mefistofélico carácter que atribuyen a los jefes de la orgánica partidaria, pero en cualquier caso esta supuesta perversión se desplegó sin que ni Brizuela del Moral ni Guzmán hicieran nada para impedirlo, al menos que se sepa. 

Que el brizuelismo y el guzmanismo no tengan representación en la UCR no es consecuencia de la malevolencia de la orgánica, sino de que estos sectores no participaron en las internas de renovación de autoridades del año pasado. 

En aquella oportunidad, voceros de ambas facciones hablaron de proscripciones, pero cualquier lectura política sería defectuosa si no incorpora un elemento insoslayable: Brizuela del Moral y Guzmán, los jefes de los presuntos proscriptos, no dijeron nada. 

Tampoco aparecieron para nada mientras la orgánica tramaba la oferta electoral, a lo largo de un proceso que duró meses ¿No les  parece extraña a los brizuelistas y guzmanistas desairados esta ausencia de sus caciques? ¿No es raro que un exgobernador y un exintendente no hayan podido parar listas para confrontar contra la orgánica en las PASO? 

Ningún reproche se ha escuchado por lo que, a la luz de los acontecimientos, es una deserción. A nadie le pasó inadvertida. En este mismo espacio se consignó más de una vez que se estaba librando un combate definitorio por el liderazgo de la oposición. 

Sin brizuelistas ni guzmanistas, las nóminas de Juntos para el Cambio son difíciles de objetar desde el punto de vista de la legitimidad. El candidato a gobernador es Roberto Gómez, de la línea Morada, que enfrentó a Brizuela del Moral por la candidatura a diputado nacional en 2017 y obtuvo un 40%. El trabajo político desplegado por Morada desde entonces fue lo determinante para encumbrarlo y es tan así que Juana Fernández, la otra jefa de la línea, va por la reelección como diputada.

Fama se postula a la Intendencia capitalina con el respaldo del castillismo, que es el ganador de la disputa intestina. Miguel Vásquez Sastre es candidato al Senado por la línea Vanguardia, que conformó después de alejarse del ala de Brizuela del Moral. Si se evalúa con alguna imparcialidad, se verá que son referentes de los sectores políticos opositores que mayor dinamismo exhibieron en los últimos años, lapso durante el que ni de Brizuela del Moral ni de Guzmán hubo noticias.

Para desazón de los derrotados, la victoria sí da derechos: se disputa para ganarlos, precisamente. Tales derechos son los que los triunfadores de la interna radical hicieron valer en el cierre de listas.

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