jueves 16 de abril de 2026
Cara y Cruz

Todos a las cloacas

Abulonado por Javier y Karina Milei en el puesto de Jefe de Gabinete, Manuel Adorni concurrirá el 29 de abril a la Cámara de Diputados para dar su obligatorio informe sobre la gestión del Gobierno. Tendría que responder nada menos que 4.800 preguntas formuladas por los legisladores, acaso relevantes dada la compleja situación económica, social y geopolítica que atraviesa el país, pero la expectativa se ha desplazado hacia un garantizado escándalo.

Que la grotesca trama de corruptelas turísticas e inmobiliarias que lo tiene como protagonista impregnaría inevitablemente toda la ceremonia era previsible, pero los hermanos Milei tomaron la decisión de sostenerlo y las tropas libertarias avanzan en una operación que podría denominarse “Todos a las cloacas”.

Lo anticipó Martín Menem, presidente de la Cámara baja y dilecta espada de Karina. “Compren pochoclo, va a estar picante”, promocionó en un encuentro con miembros del Colegio de Abogados de CABA.

No ha de negarse el talento libertario para la publicidad. Este prometedor aviso de Menem fue reforzado luego con insistentes versiones de que podría participar en la sesión el propio presidente Javier, que para el intercambio de improperios es mandado a hacer.

Adorni no servirá para nada como Jefe de Gabinete y las esperanzas que el “karimenemismo” cifraba en él para darle pelea a Jorge Macri por la alcaidía de CABA podrán haberse sepultado, pero mantiene una funcionalidad política valiosa, muy nítida en dos aspectos.

Sirve por un lado como una especie de “cortafuego”, que atenúa con sus infortunios de nuevo rico el impacto en la opinión pública de casos de corrupción que afectan directamente a la pareja presidencial, como la criptoestafa Libra o el supuesto 3% que se llevaba Karina de las compras de medicamentos de la Agencia Nacional de Discapacidad.

La otra faceta de su nuevo rol emergerá a fin de mes, cuando enfrente a la jauría opositora: los libertarios postulan que la pasión por los bienes inmuebles y los viáticos del Jefe de Gabinete son picardías comparadas con las tropelías kirchneristas.

“No me voy a sentar a que nos den clase ética los que se robaron un PBI", dijo ya Adorni. Los Milei utilizan el mismo argumento para rechazar cualquier posibilidad de reemplazarlo en la butaca coordinadora, pese a que su situación judicial parece cada vez más comprometida.

Oficialistas y opositores se preparan para convertir el informe del Jefe de Gabinete Manuel Adorni en un circo. Oficialistas y opositores se preparan para convertir el informe del Jefe de Gabinete Manuel Adorni en un circo.

La maniobra es funcional al kirchnerismo, que en su pronunciado eclipse recupera centralidad cuando Milei lo fustiga. Es indicativo cómo se benefician mutuamente los enconados enemigos tirándose miserias morales por la cabeza.

El informe del Jefe de Gabinete apunta a convertirse en una reedición del último mensaje de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso pronunciado por el Presidente. Como se recordará, consistió mayormente en una discusión a los gritos con la tribuna kirchnerista, en la que desplegó lo más granado de su sutileza poética.

Los estrategas libertarios no confían en que Adorni tenga para la metáfora aptitudes similares a las del líder. Tal vez por eso sugieren que Milei asistirá al show, como una especie de último recurso: entrará en la brega verbal de ser necesario, pero es obvio que su sola presencia bastará para acaparar la atención. Capaz que se pone a cantar su hit “Kuka tirapiedra” al ritmo de “Dame Fuego” y Lilia Lemoine le tira alguna prenda desde el recinto.

El “karimenemismo” se pertrecha de mugre. Ayer trascendió que el 21% de los diputados aún no presentaron su declaración jurada y el 46% de los que se fueron el año pasado la dejaron pendiente.

Quedaría, si la degradación no prende, la alternativa adoptada por el antecesor del deslomado Adorni: Guillermo Francos se retiró en pleno informe de gestión en junio del año pasado porque una opositora le dijo apenas “mentiroso”.

Con razón se tuvo que ir. Qué poca vocación por lo circense.

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