viernes 17 de abril de 2026
Editorial

Se necesita una estrategia integral

La sífilis, una infección conocida, diagnosticable con relativa facilidad y curable con un antibiótico disponible hace casi un siglo, vuelve a expandirse en la Argentina con una intensidad que preocupa. El Boletín Epidemiológico Nacional informó 46.779 casos registrados en 2025 y un incremento del 75,6% respecto a 2022, cifras que establecen que la sífilis ha alcanzado una tasa de 117,2 casos por cada 100.000 habitantes, marcando un récord histórico. El 76% de los casos se concentra en personas de entre 15 y 39 años, con un pico particularmente elevado en el grupo de 20 a 24 años.

En Catamarca, entre enero y noviembre de 2025, se realizaron 4.358 testeos para sífilis, de los cuales 825 resultaron positivos. En nuestra provincia se registra un incremento sostenido del número de casos desde hace varios años, con subas interanuales del orden del 35-40%.

La sífilis, causada por la bacteria Treponema pallidum, se transmite principalmente por relaciones sexuales sin protección. Sin tratamiento, evoluciona hacia formas más graves, con compromiso neurológico y cardiovascular. Aún más grave es la sífilis congénita, resultado de la transmisión vertical durante el embarazo. En este contexto, resulta imprescindible subrayar que la sífilis se cura. Esta característica convierte al actual aumento de casos en un fenómeno particularmente inadmisible desde el punto de vista sanitario.

¿Qué está fallando entonces? En primer lugar, la educación sexual integral sigue mostrando déficits en su implementación efectiva. El uso del preservativo -la herramienta más eficaz para prevenir la transmisión- no logra consolidarse como práctica sistemática, especialmente entre adolescentes. A esto se suma una percepción de bajo riesgo respecto de otras infecciones de transmisión sexual, como el HIV.

En Catamarca se registra un incremento sostenido del número de casos de sífilis desde hace varios años, con subas interanuales del orden del 35-40%. En Catamarca se registra un incremento sostenido del número de casos de sífilis desde hace varios años, con subas interanuales del orden del 35-40%.

En segundo lugar, persisten barreras de acceso a los servicios de salud, particularmente en el primer nivel de atención. Aunque se han distribuido pruebas rápidas y se ha fortalecido la vigilancia epidemiológica, el desafío radica en garantizar que estas herramientas lleguen de manera efectiva a la población objetivo.

Por último, la sífilis continúa siendo, en muchos casos, una “epidemia silenciosa”. El estigma asociado a las infecciones de transmisión sexual desalienta la consulta, retrasa el diagnóstico y perpetúa la cadena de contagios.

Frente a este escenario, la respuesta no puede limitarse a medidas fragmentarias. Se necesita una estrategia integral que combine campañas masivas de concientización, fortalecimiento de la educación sexual, distribución amplia y gratuita de preservativos, testeo accesible y descentralizado y tratamiento inmediato de los casos detectados junto con el rastreo de contactos.

El reciente fortalecimiento de acciones por parte del Ministerio de Salud -incluyendo la ampliación de pruebas rápidas y la coordinación a través de la Mesa Ministerial de ITS- es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, la magnitud del problema exige una intensificación de estas políticas, con foco específico en adolescentes y jóvenes, y con un abordaje sostenido en el tiempo.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar