miércoles 15 de abril de 2026
Opinión

El modelo que no se detiene: ajuste, pobreza y desigualdad

Por Hernán Colombo

“La motosierra no se detiene”. La definición de Javier Milei en el foro empresario de AmCham no fue una frase más: significó la ratificación del modelo que seguirá el Gobierno nacional. Las últimas medidas de ajuste son ejemplos concretos de un rumbo que se profundizará hasta las últimas consecuencias, orientado en favor de los sectores empresarios, que celebraron la intervención del presidente.

El cierre de programas fundamentales de asistencia social es una muestra clara de esto. Por poner un caso concreto, el programa Remediar garantizó durante más de dos décadas 78 medicamentos esenciales, en más de 7.800 de centros de salud públicos en todo el territorio nacional, funcionando como un elemento clave para el tratamiento primario de la población más vulnerable. Hoy, esos medicamentos se reducen solo a tres, dejando de ser un derecho para convertirse en un gasto que deberá ser afrontado por los propios pacientes.

La comunidad médica tildó este ajuste como “una de las peores atrocidades” ya que afecta a más de 20 millones de personas. La decisión repercutió también en el Congreso. La diputada nacional por Catamarca, Claudia Paladino, expresó su preocupación ante la cancelación del programa y manifestó que casi la mitad de los argentinos actualmente se encuentra sin obra social, lo que implica una dependencia fundamental de la salud publica, en un contexto marcado por el aumento de precios y la caída del poder adquisitivo. Además, junto a otra legisladora, presentó un proyecto en el recinto para exigir la continuidad del programa.

Lo mismo ocurre con el cierre del programa “Volver al Trabajo”. Cerca de 900.000 trabajadores de la economía popular dejan de percibir su ingreso básico, reemplazado por vouchers de capacitación (que, en su mayoría, solo se realizarán en grandes centros urbanos como Buenos Aires) y en un mercado laboral que no genera empleo suficiente. En el caso de Catamarca, aproximadamente 10.000 personas perderán un ingreso que, incluso congelado en 78.000 pesos desde 2023, sigue siendo fundamental para su vida cotidiana. De esta manera, se eliminan ingresos y se debilitan redes sociales.

Mientras el Gobierno nacional anuncia una presunta caída de la pobreza, esto se contrasta con el panorama preocupante de nuestra provincia y el resto del país. En Catamarca, la pobreza alcanza el 35,7%, ubicándose entre las más altas del país: la “mejora” del Gobierno no parece llegar a la provincia, pero el ajuste sí. De esta manera, la provincia supera en más de 7 puntos el promedio nacional, ubicándose como el cuarto foco más crítico del país, solo por detrás de Concordia, Gran Resistencia y La Rioja.

Mientras tanto, el rumbo no se discute. El propio presidente lo dejó en claro: no importa el resultado, la política no se cambia. La motosierra continúa. Ese es su modelo.

El problema, sin embargo, no es solo nacional: también interpela a la provincia. Frente a este escenario, el gobierno de Raúl Jalil no se preocupa por generar políticas para amortiguar el impacto. No cuenta con un modelo productivo que genere empleo ni con herramientas suficientes para compensar el retiro del Estado nacional. En los hechos, termina absorbiendo el golpe del ajuste.

La contradicción es evidente: una provincia con recursos, pero empobrecida por el modelo, tanto nacional como provincial. El presidente ya lo dijo una vez más: no se trata de una crisis, sino de un modelo que funciona exactamente como fue diseñado.

Fuentes: El Ancasti y Andalgalá Diario

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