EDITORIAL

La respuesta que falta

martes, 18 de junio de 2019 · 04:02

No se conocía, hasta el cierre de esta edición, respuesta formal por parte de las autoridades a la grave denuncia formulada por la Delegación Catamarca del Consejo Internacional de Museos (ICOM) respecto a las malas condiciones en las que se encuentran los cuerpos momificados que pertenecen a comunidades indígenas originarias y están en el Museo Arqueológico Adán Quiroga. La imputación fue realizada en primer lugar en la página de Facebook del ICOM, pero tuvo amplia repercusión pública y fue dada a conocer en la edición de ayer de El Ancasti.

Para no pensar mal por anticipado, habrá de suponerse que entre el día del padre, el apagón masivo y el feriado por el aniversario de la muerte de Martín Miguel de Güemes, los responsables de dar las explicaciones del caso difirieron la respuesta, o la aclaración. Es de esperar que así sea y no que la omisión se debe a la escasez de argumentos convincentes. 

“Nos vemos en la obligación ética de condenar las condiciones en las que se encuentran los objetos que forman parte de las colecciones del museo, particularmente los restos orgánicos, y aún más, los cuerpos humanos, en violación a la Ley N° 25.571/01”, dice la publicación de la organización. La norma mencionada consigna que “los restos (mortales de aborígenes), que no fueren reclamados por sus comunidades podrán seguir a disposición de las instituciones que los albergan, debiendo ser tratados con el respeto y la consideración que se brinda a todos los cadáveres humanos”.
El museo cuenta con tres cuerpos momificados que durante muchos años estuvieron en exhibición, pero en 2004 el director nacional de Patrimonio y Museos, Américo Castilla, dictó una norma sobre la no exhibición de restos humanos en museos nacionales en Argentina. Por esa razón, ocho años más tarde, en 2012, las autoridades del museo local decidieron sacar de exhibición los cuerpos y trasladaron las vitrinas que los contenían a otro lugar.

El ICOM señala que actualmente las vitrinas están abandonadas en una sala y que los cuerpos se están deteriorando por problemas de humedad, la ausencia de ventilación, putrefacción de pisos de madera y el desarrollo de moho, entre otros problemas.
Si bien la organización hace hincapié en los cuerpos momificados, también denuncia que las malas condiciones de mantenimiento amenazan con malograr el resto de los objetos que pertenecen al museo y que forman parte del patrimonio histórico y cultural de Catamarca y de la Argentina.

Habrá que aguardar si, una vez finalizado el receso del fin de semana largo, las autoridades emiten una declaración formal respecto de la denuncia, que puede consistir en un rechazo fundado a las irregularidades señaladas, o una admisión de las defecciones, en cuyo caso deberán tomarse las medidas que correspondan, antes de que sea demasiado tarde, para evitar que el deterioro de los cuerpos momificados y el resto de las piezas del museo continúe.