EDITORIAL

El espejo de Portugal

jueves, 18 de abril de 2019 · 04:09

Salvo el núcleo duro del gobierno de Cambiemos, impera en la Argentina una percepción generalizada respecto de que el plan económico de ajuste ha sido letal para la economía argentina, a la que sometió a una recesión brutal de la que no puede salir. Las consecuencias se advierten incluso en las estadísticas oficiales: caída de la actividad económica y aumento de la pobreza, la indigencia y el desempleo.

La receta clásica del FMI ya había fracasado estruendosamente y conducido al país a la crisis que hizo eclosión en 2001-2002. Y lo mismo sucedió -aunque no con la gravedad del caso argentino- en otras naciones latinoamericanas y europeas.

Son pocos los países que, pese a la evidencia de lo inconducente que puede significar el camino del ajuste para que los países superen las crisis y retomen el camino del crecimiento, eligen rumbos alternativos. Portugal es uno de ellos, y la realidad indica que ha logrado resultados sorprendentes desdeñando las políticas de ajuste ortodoxas como las que aplica el macrismo en nuestro país.

El caso de este pequeño país europeo es analizado por economistas de todo el mundo. Contrariamente a lo recomendado por los organismos internacionales, el gobierno portugués optó por no aplicar un recorte brutal de los gastos. En una primera etapa el déficit se elevó, pero las políticas de impulso -y no de ajuste- a la economía lograron, al cabo de un par de años en los que mejoraron los salarios, que el PBI creciera y el déficit empiece a reducirse como consecuencia de los mayores ingresos y no como resultado del recorte de los gastos. Algo similar a lo que sucedió en la Argentina entre 2003 y 2007.

Para los mentores de esta política heterodoxa, ponerle dinero en el bolsillo a la gente es una fórmula que permite el crecimiento económico. El contraste con las políticas del FMI en la Argentina es notable. Y los resultados también: en Portugal se redujo en los últimos años el desempleo a la mitad (6 por ciento) y el déficit presupuestario podría desaparecer por primera vez en cuatro décadas.

Las reformas del actual gobierno se implementaron luego del fracaso del programa de austeridad 2011-2014 que el anterior gobierno de centroderecha portugués había pactado con el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Hubo entonces drásticos recortes del gasto en salud, educación y beneficios sociales y reducciones de pensiones estatales. Subieron los impuestos, se amplió el horario laboral y se congeló el salario mínimo, los sueldos, la contratación de personal y los ascensos. Sin embargo, esta política de austeridad hizo aumentar la pobreza, el desempleo, la deuda pública, profundizó la recesión y miles de empresas quebraron.

Portugal tal vez sea el espejo donde la Argentina pueda mirarse. Porque en ese país fracasaron las políticas de ajuste y austeridad extrema, pero también porque funcionaron las del estímulo a la economía con políticas estatales activas. El pequeño país europeo demostró que son compatibles la responsabilidad fiscal y las políticas de expansión de la economía sin ajustes brutales.


 

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