|| CARA Y CRUZ ||

La mancha se extiende

lunes, 27 de agosto de 2018 · 04:05

Era previsible que el impacto político del escándalo de los cuadernos del chofer Oscar Centeno se extendiera cual mancha de aceite. El derrotero de delaciones que habilita la ley del arrepentido amenaza correrse hacia las provincias. Ayer, el diario La Nación publicó un artículo bajo el título “La obra pública bajo sospecha también afecta a las provincias”, en el que desarrolla un catálogo de los casos más salientes en distintos distritos. La peripecia catamarqueña, que ya había saltado al plano nacional, es mencionada con sus particularidades. La nota reproduce las denuncias de los empresarios Jorge Marcolli y Fernando Rivera que dieron carnadura a la llamada “causa Dusso”, administrada por el fiscal federal Santos Reynoso. El acápite mereció el subtítulo “El mecanismo de las cámaras”. Como lo informó El Ancasti oportunamente, en base a los testimonios del expediente conformado por Reynoso, acá se formó a instancias del actual ministro de Obras Públicas Rubén Dusso una Asociación de Contratistas del Estado, que suplantó a la Cámara de la Construcción en la gestión de obras con el Gobierno nacional kirchnerista. 

Consigna La Nación: “En Catamarca, el sistema de coimas que salió a la luz con los cuadernos de Centeno había sido denunciado hace dos años. El empresario Jorge Marcolli fue citado por el fiscal Santos Reynoso después de que denunciara al actual ministro de Obra Pública, Rubén Dusso, como supuesto recaudador de aportes ilegales, para (el ex secretario de Obras Públicas de la Nación, José) López. Fernando Rivera, expresidente de la Cámara de Construcción de la provincia, aseguró que Dusso creó la Asociación de Empresas Contratistas para distribuir la obra pública después de que él se negara a hacer esos aportes. "Había que llevárselos (los aportes) a la oficina de Dusso. Después Dusso iba al aeropuerto y le entregaba el dinero al emisario que llegaba de la Nación. El 5% del total de la obra era lo que se pagaban en retornos", señaló”. Un sistema similar operó en la provincia de Entre Ríos. “El uso de las cámaras de la construcción de las provincias cómo émulo de la cámara nacional de Wagner, pero para resolver el pago de coimas a funcionarios provinciales, fue denunciado en Entre Ríos”, dice el diario porteño. 

La saga de los cuadernos reactivó causas por corrupción en numerosos distritos y expuso las huellas de (Julio) De Vido y (José ) López por todo el país. En lo que menos avanzan los expedientes es en la responsabilidad de los funcionarios y empresarios locales”, dice la nota. El desarrollo de la investigación catamarqueña está en estos momentos supeditada a la respuesta que el fiscal Carlos Stornelli de a un exhorto que le envió Reynoso para saber si hay puntos de contacto entre la trama local y la descubierta a partir de la bitácora de Centeno y si en los apuntes aparece mencionado Dusso, cosa que parece poco probable, salvo que Centeno además de autos, condujera aviones. Según Rivera, las coimas de las firmas de Catamarca eran entregadas por Dusso a un delegado de la Casa Rosada que llegaba vía aérea. El procedimiento incluía un tramo que el ex titular de la Cámara de la Construcción local calificó como “tragicómico”: los empresarios seguían a Dusso en caravana para verificar que los sobornos llegaban completos al destino prefijado. Gente desconfiada. Como sea, la atención mediática nacional incorpora las terminales provinciales de la corrupción en la obra pública. Esto, como se señaló en este mismo espacio, supone una alteración en el ritmo que el fiscal Reynoso imprimió a un expediente que supuestamente, al irrumpir Centeno en escena, ya había cumplido con todas las disposiciones probatorias pertinentes para alumbrar un dictamen que sigue, no obstante, en veremos.

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