ver más
EDITORIAL

Todes les diputades indecises

14 de junio de 2018 - 04:50 Por Redacción El Ancasti

El debate en torno al proyecto de despenalización del aborto y el auge de los movimientos feministas reactualizó otros debates, como por ejemplo el de la admisibilidad, o no, del denominado lenguaje inclusivo.

Los promotores del lenguaje inclusivo o no sexista sostienen que el español tiene rasgos de machismo que invisibilizan a la mujer porque tiene un masculino genérico. Y por ese motivo hablan con fluidez reemplazando el género de la palabra por la letra E. Entonces, “todos los diputados indecisos”, en lenguaje inclusivo se dice: “Todes les diputades indecises”.

Sería una versión avanzada del “todos y todas” o del uso del signo @ (arroba) o la letra x, que fueron precursores en el intento de reemplazar la letra “o” del género del vocablo.

Si bien, por lo visto en estos días, en la Argentina los que más recurren al lenguaje inclusivo son los adolescentes, en realidad es una tendencia que se manifiesta en la mayoría de los países de habla española, entre ellos por supuesto el de origen del idioma. Y es uno de los emergentes simbólicos “del proceso social de lucha por la igualdad de los derechos entre el hombre y la mujer”, según señala Santiago Kalinowski, director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras.

Siguiendo una tradición argentina, el lenguaje inclusivo ya tiene un bando que lo defiende enfáticamente y otro que los defenestra, ridiculizándolo.

Tal vez sea conveniente no radicalizar el debate y buscar un justo punto medio: el lenguaje inclusivo es una herramienta para llamar la atención sobre las reivindicaciones de las mujeres en el contexto de una sociedad machista, y en ese sentido debe ser aceptado como una práctica cultural informal, pero no tiene de por sí un contenido transformador como sí lo tienen otras prácticas que procuran el reconocimiento de derechos.

Por otro lado, quienes lo consideran una aberración del lenguaje, y fundamentan, para señalar su invalidez, la no aceptación de la Real Academia Española (RAE), deberían entender que el habla cotidiana contiene numerosas expresiones “no oficiales”, pero muy apropiadas para expresar ideas o imágenes, por lo que argumentar en base al carácter “oficial” de la palabra tiene un peso relativo. 
El debate excede a la Argentina. En España, el nuevo gobierno tiene en su gabinete más mujeres que varones: once ministras y seis ministros. Como el organismo se denomina formalmente “Consejo de Ministros”, fueron muchos los que se preguntaron si ya era posible hablar de “Consejos de Ministros y Ministras”. La RAE al principio se opuso, lo que originó un fuerte repudio en redes sociales. Al cabo de unos días, revió su decisión y aceptó el nuevo nombre del gabinete, incorporando la variante femenina.
El lenguaje inclusivo no es ni una herramienta transformadora de la sociedad machista ni una aberración del lenguaje pasible de ser objeto de burlas. Como casi siempre, las posiciones fundamentalistas suelen enfocar el problema de manera incorrecta.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar