EDITORIAL

7 días por 24 horas

jueves, 31 de mayo de 2018 · 04:09

A diario se advierten indicios respecto de la agudización de los problemas económicos de sectores de ingresos medios y bajos.

Sectores de la clase media asalariada observan cómo la inflación le gana claramente a los aumentos por paritarias. La baja de los sueldos en relación con el incremento sostenido de los precios no sólo origina una caída del consumo, sino que además tiene otros efectos inevitables, como un peligroso incremento de los índices de morosidad entre las familias y pequeñas empresas. 

En los sectores de menores ingresos, la crisis económica golpea con mayor brutalidad. El Ancasti publicó ayer un informe periodístico que da cuenta de la decisión de diez familias de formar un nuevo asentamiento, el San Lorenzo, en inmediaciones del río del Valle. Levantaron precarias casas en terrenos inundables, no aptos para construir, pero aseguran que no tienen otra alternativa porque ya no pueden pagar el alquiler de las viviendas que ocupaban hasta hace poco.

Casos como el del asentamiento San Lorenzo no son aislados, y se pueden observar no sólo en lo que se vincula con la situación habitacional, sino también en la modificación de hábitos cotidianos o el incremento de las personas, sobre todos niños, que concurren a comedores comunitarios.

Un drama adicional es de las personas que pierden sus puestos de trabajo. Ayer, precisamente, se conoció que Alpargatas Catamarca despidió a más de sesenta trabajadores, forzada por la letal combinación de baja del consumo y apertura a los productos importados. 

Todo parece indicar, para colmo, que, contrariamente a la afirmación oficial respecto de que "lo peor ya pasó", se avecinan tiempos difíciles, de ajuste, según coinciden todos los analistas económicos, desde los más ortodoxos hasta los heterodoxos.

Cercano al pensamiento económico de Cambiemos, el economista Miguel Ángel Broda sorprendió días pasados cuando en una entrevista periodística señaló, sin ambages, que "se vienen tiempos difíciles para la Argentina". Añadió que lo que el Gobierno tiene que asegurarse es “que la gente coma, para decirlo de algún modo. La búsqueda de disminuir los desequilibrios básicos tiene que estar acompañado por comedores abiertos 7 días por 24 horas”. 

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sostuvo, con mayor sutileza, que "todos debemos poner el hombro para superar esta crisis", sentencia actualizada de la clásica "hay que pasar el invierno", del ingeniero Álvaro Alsogaray.

En situaciones de crisis como la que vive la economía argentina, no parece atinado pedirle esfuerzos a quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad. El aporte mayor debe venir del lado de los sectores con mayores ingresos, que no se ven compelidos a padecer dificultades extremas.

El Estado tiene, al mismo tiempo, la responsabilidad de generar políticas de promoción de los sectores de bajos ingresos, que no consiste precisamente en abrir más comedores 7 días por 24 horas, sino en generar más y mejores puestos de trabajo, políticas que no se advierten en la actual coyuntura o están subordinadas a las que buscan achicar el gasto aun a costa de incrementar el impacto social.

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