EDITORIAL

Prioridades

domingo, 18 de febrero de 2018 · 04:03

En su corta visita a Catamarca del pasado mes de enero, el presidente Mauricio Macri, además de recorrer la Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales, visitó la fábrica textil Algodonera del Valle.
Tal vez la visita a la fábrica no haya sido la mejor alternativa, pero sí la más a mano. No fue la mejor opción la que eligieron los colaboradores de la máxima autoridad de la Nación porque ciertamente el sector industrial es uno de los más golpeados por el modelo económico puesto en marcha en diciembre de 2015. Y en Catamarca la crisis se está haciendo sentir con fuerza, como lo prueba la caída de la producción y el crecimiento de los despidos, suspensiones y retiros voluntarios, además del cierre definitivo de algunas empresas.

No fue el único yerro presidencial de estas características. La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner también visitó una fábrica presentada como “recuperada” por los trabajadores en otra breve visita que realizó a Catamarca. Fue en febrero de 2011 y esa empresa, “inaugurada” en aquella oportunidad, nunca funcionó. Un fiasco memorable.

Lo cierto es que el sector industrial atraviesa ahora un momento crítico. Evidenció una caída muy pronunciada de su producción en 2016, que se suavizó el año pasado para mostrar una leve recuperación en los últimos meses, pero muy por debajo de los niveles de producción del año 2015. Fue uno de los sectores a los que aún no le llegó el “segundo semestre”.

Son varios los factores que explican este fenómeno. El primero de ellos, vinculado a la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados, es la retracción del consumo, lo que ha provocado el decaimiento del mercado interno para los productos de este sector y del sector primario.

El incremento de las tarifas de los servicios públicos y de los combustibles, muy por encima del promedio de la inflación, ha sido, además, un golpe demoledor para las empresas, en particular las pequeñas y medianas, que han sufrido una variación en su estructura de costos difícil de afrontar.

Algunos expertos mencionan como factor de incidencia negativa, asimismo, la política de altas tasas de interés reales implementada por el Banco Central, que valoriza más la especulación financiera que la inversión productiva.

Finalmente, la política de apertura de las importaciones impacta de manera muy negativa en la producción local. En Catamarca de manera particular, porque la invasión de productos textiles del exterior, y en menor medida de la denominada “línea blanca”, afectan a dos subsectores con presencia en la provincia.

De modo que urge que el Gobierno nacional diseñe políticas de aliento al sector industrial, que además de ser generador de mano de obra, impacta de pleno en el crecimiento del PBI.

Un país basado preferentemente en la producción de bienes primarios no es sustentable, pues deja afuera del circuito productivo a millones de personas.

Lograr el despegue de la producción industrial local es uno de los grandes desafíos para la segunda mitad del mandato del actual gobierno. Resta ver si esa aspiración encaja con el perfil del modelo económico que hasta el momento, según se desprende de cualquier análisis objetivo, parece tener otras prioridades.

 

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