Primero fue el bancario Juan José Zanola, procesado por la mafia de los medicamentos; se sumó después Omar “El Caballo” Suárez, líder del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), investigado como presunto jefe de una asociación ilícita, extorsión y defraudación a la obra social del gremio; luego cayó Juan Pablo “Pata” Medina, jefe de la UOCRA de La Plata, a quien investigan por lavado de dinero y asociación ilícita. Y ayer detuvieron a otro capo de la corporación sindical: el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (SOEME), Marcelo Balcedo, también acusado por maniobras de lavado de dinero.
Lo que menos sorprendió fue el lugar donde lo encontraron: Balcedo estaba de vacaciones de una fastuosa granja de Punta de Este, Uruguay. Y además de gran cantidad de dinero, sobre todo en dólares, le hallaron sofisticadas armas y municiones y, claro, vehículos de alta gama.
Se trata de uno de los sindicalistas más importantes de La Plata junto con "Pata" Medina, preso desde septiembre pasado. Junto a Balcedo también fue capturada su esposa en Punta del Este. El matrimonio tenía pedidos de captura internacional dictados por el juez Ernesto Kreplak, quien los investiga como presuntos responsables de maniobras vinculadas a delitos tributarios y lavado de dinero.
Si bien el operativo estuvo a cargo de Interpol, la investigación contra el sindicalista estuvo a cargo de la Dirección de Inteligencia Criminal de la Gendarmería y fue supervisada por el magistrado federal de La Plata. Los investigadores siguieron los pasos de Balcedo y su esposa hasta Uruguay y alertaron a las autoridades de ese país.
A diferencia de los otros gremialistas que investiga la Justicia, Balcedo tiene, se podría decir, una veta “periodística”: es director del diario “Hoy” de La Plata, que se distribuye en grandes cantidades en esa ciudad en forma totalmente gratuita. Solo ese detalle sería suficiente para llamar la atención de la Justicia en lo que respecta al delito de lavado de dinero.
Para indagarlo y acusarlo formalmente, la Justicia argentina necesita que se conceda la extradición. Precisamente por esta circunstancia ayer se conoció un detalle que abona aún más su perfil: un grupo de amigos organizó una colecta para comprar combustible para trasladar su avión particular Gulfstream IV a Buenos Aires para que no sea tomada por la Justicia como un nuevo rasgo de fastuosidad. Necesitan apenas 64 mil dólares para la maniobra urgente.
Es que si algo caracteriza a la casta sindical argentina es su fortuna y un modo de vida lleno de lujos y excentricidades. Son, en su mayoría, gremialistas ricos que manejan gremios y trabajadores pobres. Si los jueces afinan la puntería y se deciden a avanzar sobre cada uno de ellos, lo más seguro es que ninguno pueda justificar su patrimonio.
Y hasta ahora solo han caído en desgracia los sindicalistas que, embriagados de poder y dinero, se pasaron de torpes y quedaron expuestos. Los “gordos” o los “pesados” siguen en pie, manejando clubes de fútbol y empresas que nada tienen que ver con sus rubros. Pero el camino de la justicia empezó a desandarse.
Otro capo sindical cayó en las garras de la Justicia. Se trata de Marcelo Balcedo, detenido por la Interpol en una chacra de lujo en Punta del Este.