El Ancasti viene reflejando con preocupación la proliferación de señales e indicadores que permiten constatar la emergencia de una situación socioeconómica cada vez más complicada, tanto a nivel provincial como nacional.
En su edición de ayer publicó que según los últimos datos del INDEC se perdieron en la provincia más de 2.200 puestos de trabajo en el sector privado en el primer semestre de este año como consecuencia de la caída en el consumo por el enfriamiento de la economía. La caída llega a 3.250 si la comparación es interanual, es decir, confrontando segundo trimestre de 2016 con el mismo período de 2015, lo cual pone en evidencia que la caída en el nivel de empleo ya se viene registrando desde el año pasado.
A nivel nacional, los empleos formales perdidos llegan casi a los 80.000 puestos de trabajo, aunque otros estudios de consultoras privadas multiplican por dos esa cifra.
El desempleo en Catamarca, de acuerdo con la información proporcionada por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), es dos puntos superior al promedio del Noroeste argentino y el segundo más alto de la región.
En nuestra provincia, uno de los sectores que se encuentra con mayores problemas de sustentabilidad es el industrial. Tanto el rubro textil como el de línea blanca –fabricación de heladeras, cocinas, lavarropas- han visto caer sus ventas notablemente por la combinación de recesión y apertura de las importaciones. El impacto es muy fuerte, pero no se ha traducido por el momento en despidos. Pero los cientos de suspensiones, retiros voluntarios y adelantos de vacaciones son indicios amenazantes si la situación no se revierte en el corto plazo.
El comercio puede convertirse también en un sector que expulse trabajadores, si es que no repuntan las ventas en los próximos meses, particularmente si en diciembre no se advierte una dinamización que permita recuperar algo de lo perdido en los meses anteriores.
La EPH ha alertado además sobre el avance de la pobreza e indigencia, siendo el Norte Grande Argentino (NOA y NEA) la región más afectada.
También en su edición de ayer El Ancasti publica un informe sobre cómo la crisis afecta la economía del interior de la provincia por la pérdida en el poder adquisitivo tanto de los trabajadores estatales como privados, que vieron incrementos salariales muy por debajo del ritmo inflacionario. Si bien la información se refiere particularmente al departamento Tinogasta, es perfectamente aplicable al resto de los departamentos.
Mientras se aguarda que la economía empiece a repuntar en los próximos meses, urgen medidas promocionales para que esas mejoras se vean rápidamente en los sectores y las regiones más deprimidas. El senador Oscar Castillo impulsó en el Congreso un proyecto de creación de un régimen de fomento a la inversión privada productiva y a la generación de empleo en las provincias del Norte Argentino. Al mismo tiempo se conoció que el gobierno nacional anunció una ampliación de créditos para Pymes a tasas bajas.
Estrategias de este tipo, aplicadas correctamente, contribuirán a dinamizar el sector privado que en la actualidad exhibe muestras de parálisis preocupantes, y evitarán que sea el Estado el mayor generador de empleo, incrementando el déficit fiscal e hipotecando el futuro de varias generaciones. Son las otras señales que se esperan.