sábado 21 de marzo de 2026
CARA Y CRUZ

Un delito irredimible

La falta de explicaciones plausibles sobre el posible desplazamiento del jefe de Policía, Julio César "Suri" Gutiérrez,...

Por Redacción El Ancasti
La falta de explicaciones plausibles sobre el posible desplazamiento del jefe de Policía, Julio César "Suri" Gutiérrez, dispara especulaciones de todo tipo, incluidas las que, alimentadas por usinas interesadas del oficialismo, pretenden instalar dudas sobre la honorabilidad y corrección del jerarca. Pero como son conocidas las diferencias entre el "Suri" y el secretario de Seguridad, Marcos Denett, haciendo un ejercicio deductivo es posible eliminar versiones y acotar el universo de los motivos del extraño relevamiento. En sus dos años al frente de la Policía, Gutiérrez pudo conjurar el nefasto efecto de las disputas intestinas en la fuerza y alcanzó algunos éxitos como las detenciones de Domingo "La Chancha" Frías y Ariel Alaniz -prófugo por el tráfico de 90 kilos de marihuana- o la desarticulación del clan narco de los Argañaraz. Si bien la inseguridad no deja de ser uno de los problemas más acuciantes para la ciudadanía catamarqueña, llamaría la atención que lo despidieran cuando ha tenido un desempeño bastante más aceptable que sus predecesores y cuenta con un fuerte consenso dentro de la Policía. Explorar la veta de la confrontación con Denett parece más razonable.


El "Suri" Gutiérrez, avezado policía, ha cometido un delito irredimible, un pecado gravísimo: carece de una agrupación política y no comanda ningún club de fútbol, requisitos que garantizan la estabilidad en este Gobierno con mayor eficacia que la solvencia funcional. Este dato basta para revestir de sensatez la decisión de aceptarle la renuncia: semejante ingenuo no está en condiciones de enfrentar a los maleantes. Si no ha sido capaz de advertir la importancia medular de armar una línea interna o una corriente de opinión y pechar por la conducción de instituciones deportivas, difícil que pueda desembrollar los elaborados entuertos de los malandras. Que lo que pueda esgrimir como éxitos de su gestión policíaca ha sido producto del puro tarro es circunstancia fácilmente comprobable con solo señalar la ausencia absoluta de pancartas portadas por policías en los actos proselitista proclamando el respaldo incondicional al Gobierno de la agrupación "Los Suris no son avestruces", o la omisión ostensible de su nombre en las comisiones directivas de los clubes de fútbol. Ni para relleno como vocal suplente del Club Atlético Policial lo convocaron, así que ya puede cansarse de encanastar delincuentes sin que las jerarquías estatales se den por enteradas de sus méritos.



Al comisario no le faltaron ejemplos cerca para darse cuenta de lo que le convenía. El propio secretario de Seguridad Denett se ocupa más de darle aire a su línea Alternativa Peronista que las subalternas cuestiones vinculadas a la seguridad de los catamarqueños. El ministro de Obras Públicas Rubén Dusso podrá errar en el cumplimiento de las obligaciones inherentes a su puesto, pero jamás faltarán en los actos proselitistas las tumultuosas bandas de su cartera, pechando para colocar en los sitios más visibles las pancartas identificatorias, lo mismo que las gavillas que arrean otros organismos como el IPV, la Secretaría de Vivienda, Desarrollo Social, Salud. Octavio Gutiérrez, sin ir más lejos, se encumbró hasta la mismísima Vicegobernación a partir de los puestos simultáneos de secretario de la Vivienda y presidente de Unión Aconquija. El ex senador capitalino Ramón Figueroa Castellanos embuchó el Ministerio de Salud con la Agrupación Güemes, que seguramente adquirirá nuevos bríos. Julio César "Suri" Gutiérrez no entendió nada. Pensó que con el currículum policial bastaba, cuando los precedentes profesionales son requisito prescindible ¿Cómo no se avivó y se plegó, al menos, a la 13 de Marzo, o reforzó "Lealtad y Verticalismo Peronista"? Así nadie le hubiera pedido cuentas y no estaría atravesando aciagas incertidumbres. Era muy fácil hacer como hacen tantos: usar los recursos económicos y las influencias de sus áreas para promoverse con líneas, agrupaciones y clubes propios. La Jefatura de la Policía daba para dejar enano a cualquier competidor. Una lástima que no la haya aprovechado como correspondía.
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