Hoy: Grecia,
Se ha comparado lo que sucede en Grecia hace unos meses con la situación de
Los planes del Fondo Monetario Internacional para saldar deudas no han contemplado la desesperación de la gente y lo justifican diciendo que entre todos deben hacer un esfuerzo para devolver la plata que deben, pero ¿hasta que punto es responsable el pueblo por las decisiones de sus gobernantes?
Las medidas de austeridad que el gobierno anunció hace un tiempo hicieron que miles de griegos salieran a la calle. Entre gritos de ¡que se vayan!, ¡ladrones!, la protesta social forzó la dimisión del primer ministro griego, Giorgios Papandreou, de una dinastía familiar que venía en el poder desde hace medio siglo.
Hoy lo reemplaza en el cargo Lukás Papadimos. Los recortes y planes de austeridad se mantienen en pie por presión internacional, pero los reclamos del pueblo griego no cesan. En el caso de Grecia las protestas han tenido una carga de violencia mayor, a diferencia de otras movilizaciones sociales pacíficas, como la del 15-M.
El martes, mientras el Parlamento votaba un austero presupuesto para 2012, un grupo de 200 personas lanzó bombas molotov y piedras a las fuerzas policiales, que los dispersaron con gases lacrimógenos. Cabe destacar que era un grupo reducido de los 2000 manifestantes que en forma pacífica recordaban a su vez el aniversario de la muerte de un jóven durante una represión en 2008.
Grecia tiene una tasa de desempleo de casi el 22 por ciento, que afecta en su mayoría a los jóvenes. Aunque cuando se trata de disturbios en general son provocados por algunos grupos más radicales, de las grandes manifestaciones participa una capa muy amplia de la sociedad. Esto se debe a un alto descontento de la población griega, por el ocultamiento de la deuda real y las causas de corrupción gubernamental. El pueblo quiere saber el origen de su extraordinaria deuda y quiénes son los que realmente deben pagarla. Se formaron comités de investigación de la deuda, como en Argentina hicieron con la deuda externa a la que denominaron ilegítima.
La realidad es que la crisis iniciada en 2008 estalló este año, con un descontento popular insostenible. Los griegos creyeron que era hora de decir basta. Quizás esto sea el puntapié para una nueva conciencia social de participación ciudadana o solamente se quede en el reclamo momentáneo. Habrá que esperar para ver que sucede en el país helénico.