miércoles 10 de diciembre de 2025
Opinión

Tecnología y Futuro

Por Rodolfo Schweizer -Especial para El Ancasti-Octubre 2016

Por Redacción El Ancasti

Difícilmente encontremos en el mundo algún ser humano que no haya soñado o sueñe con no tener que trabajar más como condicionante de vida. Sin embargo, mucho más difícil es concebir un mundo donde el no tener que trabajar sea una imposición social surgida de la evolución histórica, como producto de la evolución del conocimiento y la tecnología.  Sin embargo, si nos guiamos por un artículo en los medios (The Guardian, 13/09/2016), parece ser que ese es el destino que nos reserva ese avance. 

La noticia, anticipada por una importante empresa internacional de estudio de marketing y tendencias, dice que para el año 2021 un 6% de la fuerza laboral no calificada, en términos de preparación educativa, en EE.UU., va a ser reemplazada por robots. En números, esto significa hoy unas 8 millones de personas. 

A la vista de estos presagios, nos preguntamos qué reserva el futuro a nuestros países subdesarrollados, donde ni siquiera se pudo alcanzar la plenitud de un desarrollo industrial que supere la manufactura de lo básico; donde aún hoy las pocas fábricas existentes apenas si pueden sobrevivir a las incertidumbres que les genera una inestabilidad permanente, producto de la falta de una idea matriz o modelo de desarrollo. 

Si las pocas fuentes de trabajo legítimo que existen, representadas en las fábricas que generan empleo legítimo, se ven impelidas a modernizarse incorporando robótica para bajar costos y poder seguir compitiendo, poco cuesta imaginar que las consecuencias las pagará el trabajador que solo tiene su mano de obra para poder subsistir. 

Para ubicarnos frente al problema comparemos las capacidades hombre-robot. Según una publicación ya vieja, del año 2002, que trata de robots aplicados al manejo de materiales (mhlnews.com), uno solo de ellos hace el trabajo de 12 hombres trabajando doble turno, en un año laboral normal, o sea 52 semanas, 8 horas por turno.

Estos agentes inteligentes pueden operar entre 50.000 y 70.000 horas antes de necesitar un mantenimiento mayor. Sin embargo, llegado ese momento mejor lo descartan, porque los controles o su programación ya son absoletos. Ah…. y pueden trabajar 24 horas sin parar, 7 días a la semana, no toman vacaciones, no faltan por enfermedad ni están sindicalizados.

Esta es la realidad hacia la cual nos movemos; una realidad identificada como la Cuarta Revolución Industrial, también llamada Revolución Digital. La velocidad de este proceso es tan grande que no da tiempo a solucionar los problemas de ayer, sino a pensar en los de mañana.

Demás está decir que este desarrollo histórico también impondrá cambios a nuestro país y a nuestro statu-quo como provincia. Así como la llegada de la Revolución Industrial a nuestras tierras a partir de 1860 terminó con el caudillismo y sus bases económicas de supervivencia, así también la Revolución Digital nos impondrá a corto plazo otro cambio que afectará las relaciones productivas y por ende las sociales, entre las cuales está la política.Lo peor de todo es que estos cambios se dan en un contexto de globalización económica, proceso donde el "todo vale” supera los límites morales y aun las fronteras entre los estados. Creer que en una década más el esquema de relaciones entre estado nacional y provincias va a seguir funcionando como hasta ahora, no tiene, por lo tanto, ninguna justificación. 

Datos

La incidencia de la incorporación de la Inteligencia Artificial o la robótica al trabajo tiene dos visiones, una negativa que sobredimensiona sus efectos calamitosos en el plano social y otra positiva que la ve como una panacea. Esto obliga a aclarar las cosas. En principio no es lo uno, ni lo otro. Los estudios llevados a cabo por investigadores desde la London School of Economics (blogs.lse.ac.uk) sobre la incidencia de la adaptación de robots a la producción en 14 industrias en 17 países desarrollados, entre 1993 y 2007, demostró lo siguiente:

 

A. Los robots aumentaron la productividad o eficiencia en el trabajo y por ende los beneficios económicos para las empresas. Sin embargo, la productividad fue limitada por la congestión de productos, o sea el exceso de producción que no puede ser absorbida por el mercado. 

B. La inclusión del robot a los procesos productivos no afectó el número de horas trabajadas. Esto es consecuencia del aumento de productividad con el robot, lo cual redujo los costos y el precio de lo que se produjo, lo cual llevó, a su vez, a incrementar las ventas y a subir la demanda, por lo que se tuvo que seguir al mismo ritmo de trabajo. Obviamente, las ganancias de las empresas aumentaron.

C. La adopción del robot redujo el empleo de mano de obra no calificada o con calificación media y fue neutral ante el empleo de mano de obra calificada. Es en esta área donde reside lo más importante en relación a nuestra situación, y de lo cual hablamos más abajo.

D. Entre los años mencionados el costo de un robot bajó un 80% y su uso creció un 150%. 

E. Su aplicación ha hecho aumentar el crecimiento económico en un 0,37%, lo que significó un incremento del Producto Bruto Interno en un 0,1%. Se hace notar que este incremento en el crecimiento es similar al que se tuvo en el siglo 19 con la aparición de la máquina a vapor y en el siglo 20 con la construcción de las carreteras en EE.UU. La gran diferencia a favor del robot está en que su inclusión solamente demandó el 2% del capital requerido por cada una de las otras dos etapas, para un crecimiento económico similar.

Usos y aplicaciones

La investigación informa que estos agentes inteligentes son usados en líneas de ensamblaje de medios de transporte (autos, etc), dispensación de cosas, manejo de materiales y soldadura; en la agricultura se los usa para siembra y en las centrales de energía para inspeccionar equipos en funcionamiento. 

No hay que ir muy lejos para encontrarlos. Están a la vista y los toca cuando usa el cajero automático de un banco o en la caja donde paga en un supermercado, en el lector del código de barras. También en  los aeropuertos internacionales cuando pasa por esas máquinas para registrar su ticket y obtener su pase para abordar el avión.

Mucho más disimulados son los programas que registran sus gustos, sus compras por internet, sus email. Estos programas tienen nombre: Alexa, Cortana, Siri, Google. Son esos que le completan la palabra antes que usted "teclee” la segunda letra de ella o le ponen la palabra a su texto porque el programa reconoce su estilo o le pone en la pantalla ofertas de cosas afines a las que usted compró recientemente.

Digamos que, para hacerlo fácil, la tecnología que usa usted desde su PC o celular construye en la red o en las nubes su perfil, el cual pasa a ser una variable de mercado junto a millones de otros usuarios. 

Pero, como si lo mencionado fuera poco, de lo que más se habla en estos días es de los automóviles autónomos sin conductor. Es el caso de Uber, la misma compañía de transporte de pasajeros que enojó a los taxistas en Buenos Aires.

Esta firma  acaba de lanzar en abril una pequeña flota de taxis en el centro de la ciudad de Pittsburg sin choferes. Solamente lleva un supervisor en el asiento del chofer, el cual solamente actuará en casos de emergencia.

El resto, como circular por las calles en medio del tráfico, parar ante un semáforo en rojo, arrancar de vuelta, etc.,  lo hará el auto de forma autónoma, usando una docena de sensores que usan cámaras de video, lasers, radar y GPS. El auto usado es un Volvo XC90 modificado, el cual para 2021 ya no necesitará tampoco el supervisor al volante.

También está causando una revolución la llegada de la "Internet de todas las cosas” ("IoT” en inglés), una plataforma que permitirá, entre otras cosas, monitorear  remotamente el electrodoméstico o el automóvil, camión, lancha, etc. que usted compre.

En este sistema cada parte estará conectada a su fabricante. No deberá sorprenderse si en el futuro le aparece en la pantalla del GPS de su automóvil nuevo, de golpe, un mensaje pidiéndole que reemplace las cubiertas por estar gastadas o haga arreglar su alternador porque está por fallar. El mensaje no habrá venido del fabricante del auto necesariamente, sino del fabricante del neumático o del  alternador.

Así están las cosas. Imagine cuántas tareas humanas ya han sido desplazadas por el arribo de la inteligencia artificial y sus agentes inteligentes, los robots. Ese es el mundo que le espera, sobre todo si usted es joven.

Soluciones

1. Es indudable que la humanidad camina hacia una situación en que el reemplazo de gran parte de las tareas simples y aun complicadas en una fábrica van a ser asumidas por dispositivos inteligentes. El hombre que antes activaba o controlaba las máquinas ya va siendo parte del pasado.  

Como mencionamos en el punto C más arriba, el sector más afectado va a ser el de la gente sin habilidades o preparación técnica, que también es el de mayor peso demográfico. ¿Qué podrá hacer un individuo en una sociedad donde sabe de antemano que no tiene futuro?

La única solución parcial a este problema es, obviamente, elevar el nivel de instrucción en el plano tecnológico, desde la secundaria a la universidad. Esto reclama el fomento del estudio de las ciencias y las ingenierías. Las escuelas industriales y la universidad deben apuntar a solventar con sus programas esa necesidad social en el futuro inmediato. Es un problema de supervivencia. 

2. Quizás sea tiempo también de empezar a preguntarnos si no es hora de fomentar y demandar una tecnología que maximice su beneficio social, ayudando a erradicar la pobreza y las enfermedades, y no se la use solamente para satisfacer la ambición de mayores ganancias.  

Hoy mismo, al momento de escribir estas líneas, el Presidente de EE.UU. pidió a los genios emprendedores jóvenes dirigir sus esfuerzos a desarrollar innovaciones que alimenten una reforma social. Pidió, como ejemplo, que también desarrollen equipos que puedan cocinar usando energía solar en países en desarrollo y prótesis flexibles para cubrir las necesidades físicas y emocionales de gente con discapacidades. Nuestros dirigentes tienen la palabra.

3. Si consideramos que el trabajo es la única forma de distribuir poder adquisitivo a la gente, trabajo que no estará disponible porque lo ocuparon los robots ¿con qué se lo reemplazará para mantener la sociedad en funcionamiento y evitar un colapso social? 

Ya hay estudios que correlacionan el desempleo con un mayor índice de criminalidad y el uso de drogas. Por eso ya se está hablando de que las sociedades tendrán el desafío de encontrar formas para canalizar dinero hacia quienes queden desempleados para siempre. 

Ya está en la mesa la idea de que, más tarde o más temprano, se deberá establecer un salario mínimo para todos como mínimo. También la idea de proveer los servicios públicos de forma gratuita a toda la población, incluida la vivienda, además de la educación y la salud. Por último la idea de proveer con un capital a cada recién nacido. 

Naturalmente, se entiende que estas ideas demandarán acondicionamientos políticos y económicos para llevarlos a cabo. Pero lo que más preocupa es si la sociedad se adaptaría a estar de vicio todo el día y recibir dinero por nada. 

En el plano sicológico social esa idea choca con la visión humana del trabajo. Desde la posición que sea, el trabajo es algo más que un medio de recibir una entrada monetaria; es parte de la identidad personal de cada uno. Si esa posibilidad desaparece, no es difícil anticipar la cantidad de gente que se va a sentir frustrada y perdida ante la vida. 

A su vez, un salario mínimo de sobrevivencia a nivel social y mayoritario, reduce o elimina las posibilidades de crecimiento que requiere el capital. Además, ello demandaría aumentar los impuestos para redistribuirlos, por lo que las empresas tendrían que aceptar una reducción en sus ganancias. 

Conclusión

La cadena de efectos posibles causados por la Revolución Digital, en el mediano plazo, es preocupante por sus efectos sociales.  

Sin embargo, las posibilidades de que estos conflictos detengan el avance de la tecnología son nulos.   

Por ello, la única alternativa para la sociedad es comenzar a prepararse para afrontar este nuevo desafío que nos pone por delante el desarrollo histórico. 

Adecuar la educación secundaria y universitaria para ese fin es la única alternativa.

Prepararse e instruirse a nivel personal es la responsabilidad de cada uno.

Catamarca no constituye una excepción a estos principios básicos que rigen la vida moderna.El país, tampoco. 


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