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La muerte de Oscar Ramírez

"Me gané el odio de tanta gente, de la familia de Oscar y de sus seres queridos"

El policía Franco Ávalos escribió una carta desde la cárcel. Aseguró que está solo, olvidado y avergonzado.
20 de diciembre de 2023 - 00:25

El efectivo Franco Ávalos, acusado por la muerte de su colega Oscar Ramírez, escribió una carta desde el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Miraflores, Capayán, donde se encuentra detenido con prisión preventiva por el hecho.

La carta de Ávalos fue publicada en la red social Facebook. En el texto, el imputado aseguró que se ganó el odio de los familiares de Ramírez; dio a conocer que se siente olvidado y derrotado; y puso énfasis en que no se considera un asesino.

“Quiero e intento ser fuerte, pero me es imposible. Lo único que veo son paredes y rejas a mi alrededor. Nunca estuve preparado para vivir esto. Intenté ser buen hijo, primo, amigo, compañero, buena persona, como me criaron ustedes, mis padres. Siempre quise que estuvieran orgullosos de mí. Ahora no puedo hacer nada por ustedes, y eso me parte el alma. Hoy me siento solo, olvidado, defraudado, derrotado, desconsolado y avergonzado de mí mismo”, manifestó Ávalos.

Luego, Ávalos remarcó que vivió “tantas cosas” en su búsqueda por “poder ser alguien, para ser mejor persona, para ser un orgullo y por seguir dándole a ustedes, y no lo logré. Mi resultado fue desgracia al defraudarlos a ustedes papás, familia, amigos, compañeros, conocidos, a mi pueblo, a mi barrio, y a la institución que tanto orgullo me ha dado pertenecer y la cual hoy me abandonó dejándome solo, y eso ustedes lo saben muy bien, como así también ganarme el odio, el repudio de tanta gente y familia de Yerry (por Ramírez) y sus seres queridos”.

También señaló que atravesó por “momentos feos” como “perder a mi hermana” y “terminar aquí siendo una carga para ustedes, que gracias a Dios nunca me soltaron en este momento tan duro, tan pesado que no es ni más ni menos que la vida de un amigo, un compañero, un colega, un hijo, un hermano y (un) padre de esas criaturas que los dejé sin su padre, que seguro tenía mucho por seguir dándoles”.

Ávalos describió que “es tanta la angustia que siento en mi alma que me cuesta vivir el día a día con este dolor. No soy esa persona que me señalan, no soy un asesino. Es tan frustrante y duro cerrar mis ojos y recordar esa pesadilla tan traumática y dolorosa que me tocó vivir. Amo a mi familia, amo los niños, amo los animales, no soy un asesino”.

Por último, remarcó que jamás dejó de confiar en Dios, “pero pienso y siento que no me está escuchando. No me queda otra que llorar y llorar suplicando perdón. Esto jamás me lo esperé, de una charla, de un descuido terminar en algo tan malo. Hoy la estoy sufriendo y padeciendo. Perdón mamá, papá, familia, por el dolor que causé. Es tan duro verlos así por mi culpa. Éste es el peso de mi cruz que llevaré por el resto de mis días”.

Ávalos es investigado por la muerte de Ramírez, quien falleció tras recibir un disparo en la cabeza.

Ocurrió el viernes 2 de junio de este año en el edificio del Grupo de Infantería Motorizada de Acción Rápida (GIMAR), ubicado en la Capital.

Sucedió al momento en que Ávalos manipulaba un arma de fuego, según la investigación.

Ávalos reconoció haberle disparado a Ramírez.

Por este suceso, está imputado por el delito de “homicidio simple con dolo eventual agravado por el uso de arma de fuego”.

El viernes 7 de julio, el juez de Control de Garantías Nº 1, Héctor Rodolfo Maidana, dictó la prisión preventiva para Ávalos.

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