—Está en un proceso de estabilización de la macroeconomía. Los inversores ven la estabilidad provincial, pero también la nacional. Ha sido un logro del Gobierno y de muchos gobernadores que estamos en la búsqueda de inversiones para mejorar el empleo y la calidad de vida, en mi caso, de Catamarca. Parte de la estabilidad macroeconómica incluye el superávit, que implica también recortes de recursos a las provincias y municipios.
—¿En qué aspectos considera que el Gobierno falló?
—Tengo una muy buena relación con Luis Caputo y también con Diego Santilli. En ese proceso de no emisión monetaria más la apertura de la economía, los (empresarios) textiles quieren competir en igualdad de condiciones. Por otro lado, mucha de la obra pública pasó a ser parte de la Nación. Ahora notamos que ha dejado de caer la recaudación nacional, y la recaudación provincial está mejorando. Eso va a permitir también reactivar obras de infraestructura que necesitan la provincia y los municipios. Las regalías también están mejorando, dado que ha mejorado el precio del litio y la producción.
—¿Prefiere no criticar al Gobierno?
—No, creo que el gobierno nacional está gobernando en un momento de transición de una nueva era geoeconómica mundial, a lo que se le agrega un cambio en la matriz económica. Los textiles están sufriendo un poco, hay que ver si se puede regular algo la apertura de la economía. La minería está bien. Hay gente que está mejorando y hay gente que está perdiendo su trabajo.
—¿Considera que el caso Adorni afectó al Gobierno? ¿Cómo actuaría usted si le pasara algo similar con un funcionario suyo?
—No tengo una valoración del conflicto, estoy dedicado a la gestión. A veces hay una agenda de Buenos Aires que en las provincias no se sigue. Es un tema que tendrá que resolver el Presidente. Generalmente no opino de otros gobiernos.
—Usted aporta los votos de sus legisladores para ciertos proyectos. ¿Su plan es sostener esa dinámica hasta el año que viene?
—El país necesita ciertos acuerdos básicos. En ese sentido, con Jaldo, con Sáenz, con (el misionero Hugo) Passalacqua y con algunos otros gobernadores hemos acompañado algunas iniciativas. Siempre hay que acompañar defendiendo los intereses de la provincia.
—La relación entre los gobernadores y el gobierno nacional fue de relativo acuerdo en 2024, como este año, pero se tensó durante el calendario electoral. ¿Espera que se repita esa dinámica en 2027?
—Eso es normal. Pasa en todos lados que cuando se acerca el fin de un mandato hay mayores problemas para conseguir reformas. Hay que seguir apostando al diálogo.
—¿Apoya la reforma política impulsada por el oficialismo?
—No sé si es el tiempo para hacer reformas políticas. Hoy hay que enfocarse en seguir estabilizando la economía y en generar empleo privado. Siempre en el último año y medio de gestión es más difícil alcanzar acuerdos políticos.
—Si el oficialismo lograra llevar al recinto la eliminación de las PASO, ¿sus legisladores acompañarían?
—Siempre estuve en contra de las PASO, pero tampoco he enviado ninguna iniciativa provincial al respecto. Cuando existieron las PASO, tampoco se las usó debidamente: a veces había un solo candidato y se convertía en una preelección. Creo que también hay cansancio electoral en los ciudadanos. No estoy de acuerdo con el sistema de las PASO; sí estoy de acuerdo con sistemas electorales en los que los frentes políticos discutan sus candidatos a través de internas o de consenso.
—¿Comenzaron las conversaciones con el gobierno nacional en torno a posibles acuerdos electorales provinciales para 2027?
—El año pasado las hicimos (las elecciones provinciales) junto con las nacionales y ganamos. Todavía no he tomado la decisión, pero lo voy a conversar con nuestro espacio político.
—¿Lo que está en debate con el Gobierno es un desdoblamiento?
—Esas discusiones se tienen que dar a fin de año, pero nosotros siempre convocamos junto con las nacionales.
—¿Qué rol tendrá usted el año que viene, que no puede buscar la reelección?
—Yo dejo que el destino me lleve. Voy a tomar una decisión más adelante. Por ahora estoy enfocado en gobernar. Son épocas de muchos cambios y hay que estar muy atento, sobre todo desde el gobierno, para ayudar a los que más sufren ese cambio. Eso sería también un tema que el gobierno nacional tiene que empezar a mirar.
—El peronismo empieza a reorganizarse. ¿Está en alguna conversación mirando hacia 2027?
—Lucía Corpacci es la vicepresidenta del PJ nacional y lleva adelante las conversaciones. Este año no es un año político. Las conversaciones se tienen que empezar a dar a fin de año o a principios del que viene.
—¿Tiene diálogo con Axel Kicillof, uno de los más lanzados a una eventual candidatura presidencial?
—Lo conozco a Axel porque hemos sido gobernadores al mismo tiempo. Tengo diálogo con él, lo respeto.
—¿Apoyaría su candidatura?
—No lo hemos hablado. Hablar de candidaturas en este momento, inclusive la mía, es apresurado. En mi gestión estamos enfocados y tenemos muy buena relación con el gobierno nacional.
—Su aliado Sáenz suele lanzar críticas al PJ nacional.
—Fue un error intervenir el PJ tanto en Salta como en Misiones y en Jujuy. Si uno mira los resultados, una intervención nunca llevó a ningún camino.
—¿La discusión está demasiado centrada en el PJ bonaerense?
—A veces la agenda del país es una agenda del conurbano. Necesitamos seguir construyendo una agenda federal. El RIGI nos está trayendo beneficios: está generando empleo, mejora la calidad de vida, estamos duplicando las exportaciones. Eso es lo que podemos ver en estos dos años y medio.
—Hace poco se lanzó un espacio de peronismo federal, con participación de distintas provincias. ¿Tuvo diálogo con ellos? ¿Es positivo?
—Hacer política en un momento en que ha sido descalificada a través de los medios es bueno, y sobre todo para los jóvenes, porque las políticas de Estado tienen que estar vinculadas a la sociedad, y cuanto más gente se vincule, mejores van a ser. Obviamente trae sus beneficios y sus perjuicios. La exposición política hoy es un problema. Lo hablábamos el otro día con (el exdiputado nacional Emilio) Monzó: la política entra a tu casa.
—Mencionó a Monzó...
—Sí, a Emilio. Conversé, nos encontramos. Converso mucho con Santilli, con (el titular de la Cámara de Diputados) Martín Menem, también con los gobernadores colegas. Monzó me dijo: "La política entró en la casa". Eso trae complicaciones.
—Monzó está en diálogo con Miguel Ángel Pichetto, que también está armando hacia 2027.
—Estoy enfocado en la gestión.
—¿Dialoga con Cristina Kirchner?
—La vi cuando se definió la candidatura de Sergio (Massa en 2023), que fuimos a verla con (el senador) Gerardo Zamora. Después no la vi. En la política hay que desdramatizar un poco, hablar con todos y encontrar las mejores posibilidades a través del consenso y del diálogo.
—¿Si Cristina lo invita a San José 1111, la visitaría?
—Hay que hablar con todos. Pero también creo que cuando uno pierde una elección tiene que tener una autocrítica.
—Se escuchan varios haciendo autocrítica. ¿No es suficiente para plantarse de cara al año que viene?
—Estoy enfocado en la gestión. En tener un buen diálogo con la Nación, con los colegas, con las empresas mineras, agroindustriales y textiles, con los intendentes. Hoy es tiempo de gestión. Y también —esto lo opinaba Diego Santilli y creo que es una buena idea— que este año, que no hay elecciones, sería muy bueno seguir acordando leyes que van a mejorar la relación de la Argentina con el mundo.
—¿Hay algún proyecto en particular que espera que avance?
—Hay proyectos como el de patentes (la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes) que es importante que salgan. Son importantes los acuerdos con distintos países. Si el país logra seguir trabajando en 20 o 30 puntos —y estoy convencido de que se va a lograr—, este es un país que tiene mucho futuro.
—¿Cuáles serían los principales puntos?
—La reforma política es un tema que tal vez haya que tratar en otro momento, pero hay que tratarlo. El tema de la macroeconomía, el superávit fiscal —o, si en algún momento hubiera déficit, que no sea para gasto corriente—, y cuál es la responsabilidad de cada nivel de gobierno: nacional, provincial y municipal. Un tema que el Gobierno está tratando pero que necesita mayor velocidad es el de las rutas nacionales: hay concesiones que se están por realizar y otras sobre las que todavía no se ha tomado una decisión. Las alianzas internacionales también son temas muy importantes.
—¿Hay un apoyo real del gobierno nacional a la minería?
—Sí.
—¿Hubo un cambio a partir de este Gobierno en relación con los anteriores?
—La minería ya tenía la Ley de Inversiones Mineras, pero el RIGI le dio una velocidad mayor a las inversiones. Ya nos han aprobado algunos proyectos, y hay otros presentados y listos para aprobar. También necesitamos mayor velocidad en la aprobación. Hoy tuve una reunión con Daniel González (secretario de Coordinación de Energía y Minería).
—¿Apoyaría el Súper RIGI?
—Sí. Apoyamos algunas leyes con otros gobernadores, como en su momento el RIGI. Ante el paso del tiempo, observamos que ha traído un beneficio para Catamarca.
—¿La minería derrama beneficios en la sociedad catamarqueña?
—La minería tiene un efecto multiplicador mayor que el petróleo. Tampoco vamos a decir que va a solucionar todos los problemas de empleo en Catamarca. Las provincias que hemos apostado a la minería tenemos alrededor de 3.000 empleados directos y otros 3.000 por el efecto multiplicador, lo que genera un impacto muy importante.
—¿Qué política minera debería convertirse en política de Estado?
—El RIGI tendría que ser una ley permanente, sería muy importante para los inversores. La Ley de Glaciares también ha sido una buena política, porque, en definitiva, devuelve a las provincias algo que nuestra Constitución establece: que los recursos naturales son de las provincias.
Fuente: El Economista