Intento de femicidio: condena de 12 años de prisión, tratamiento y capacitación
El Ministerio Público Fiscal había pedido un castigo de 16 años. La defensa y la querella solicitaron la pena mínima, 10 años y seis meses.
Con la audiencia de cesura de pena, ayer finalizó el juicio popular que se había iniciado la semana. El jueves pasado, un jurado integrado por 12 vecinos de la Capital, por unanimidad, declaró culpable a Ángel Mariano Barros por los delitos de “amenazas coactivas” y “homicidio doblemente calificado por mediar relación de pareja y violencia de género, en grado de tentativa, todo en concurso real y en calidad de autor”. Ayer en la sala de debates de la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA) del Poder Judicial se llevó a cabo la audiencia de cesura de pena.
El Ministerio Público Fiscal, representado por la fiscal especializada en Violencia Familiar y de Género, Alejandra Antonino, quien estuvo a cargo de la investigación, y por el fiscal de Cámara Miguel Mauvecín, había solicitado una pena de 16 años de prisión. A su turno, la querella, representada por el abogado Pedro Vélez, solicitó la pena mínima, 10 años y seis meses. La defensa, a cargo del abogado del foro local Julio Fedelli, adhirió a lo peticionado por el querellante.
Tras escuchar los alegatos, el juez director Jorge Palacios resolvió el veredicto. El magistrado impuso la pena de 12 años de prisión. El acusado había llegado a debate privado de la libertad y ante este veredicto, deberá continuar alojado en el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán. A la vez, ordenó que la institución penitenciaria disponga lo pertinente para que Ángel Mariano Barros sea incorporado de forma obligatoria a programas para el tratamiento de desintoxicación por consumo tanto de alcohol como de estupefacientes, conforme lo determine el cuerpo médico del penal y bajo supervisión interdisciplinaria y para el tratamiento psicológico individual con seguimiento clínico orientado a la toma de conciencia del hecho cometido, al control de impulsos y a la salud mental general. Además, dispuso que realice una capacitación obligatoria en perspectiva de género y prevención de la violencia contra las mujeres, a fin de contribuir a su futura reinserción social.
Expediente
El hecho de violencia por el que Barros respondió sucedió en diciembre de 2023. Desde entonces, se encuentra privado de la libertad. De acuerdo con la investigación, Barros llevó a su pareja, una mujer que transitaba un avanzado embarazo, a un lugar descampado, en la zona oeste capitalina, en inmediaciones del dique El Jumeal, para golpearla. Con los controles médicos se registró una importante cantidad de contusiones, sobre todo en la cabeza y en las manos de la mujer.
Luego del ataque, la mujer gritó pidiendo ayuda. Ocasionales transeúntes, sin saber qué ocurría, intervinieron y dieron aviso al SAE 911 y poco después llegó al lugar personal del grupo Kappa que, de acuerdo con los primeros testimonios, sorprendió a Barros en momentos en que golpeaba a su pareja.
En un primer momento la causa fue investigada por la Fiscalía de Instrucción del Distrito Oeste. Barros fue acusado por “lesiones leves calificadas” y con la producción de nuevas pruebas la imputación cambió a "lesiones graves calificadas”. Finalmente, tras la prueba obtenida se lo acusó por femicidio en grado de tentativa y la causa fue remitida a la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género, a cargo de la fiscal Antonino.
Juicio popular
En la primera jornada, el acusado había reconocido que había golpeado a su pareja pero negó que haya tenido la intención de matarla. A la vez, precisó que ese día había consumido drogas y bebidas alcohólicas. En la segunda jornada, declararon profesionales de la salud, quienes indicaron las heridas que sufrió la víctima. También declaró la denunciante y en la oportunidad dio su versión. Se presentó una médica legista y constató las lesiones de la víctima. Según precisó, encontró 16 golpes en el cuerpo de ésta. Además, se escucharon audios de mensajes que el acusado le había enviado. Se pudo advertir el contexto de violencia.
A su turno, la denunciante aseguró que perdonó a su agresor y que lo quiere. A la vez, remarcó que el acusado no quiso matarla. La denunciante comentó que había celos en la pareja por parte de ella.
Otro de los testimonios importantes fue el de una perito del Cuerpo Interdisciplinario Forense. La profesional explicó sobre la espiral de violencia en la que muchas víctimas se encuentran.